Autor: Anaut, Alberto. 
 ...En el trasfondo de una crisis aplazada. 
 Matías Inciarte, el ministro más joven de la democracia  :   
 Se define liberal. 
 Diario 16.    02/09/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

... EN EL TRASFONDO DE UNA CRISIS APLAZAD

No ha podido quitar el récord a José Antonio Girón, pero Matías Rodríguez

Inciarte es, desde ayer, el ministro más joven de la nueva democracia española.

«El león de Fuengirola» llegó al cargo a los veintinueve años, Inciarte a los

treinta y tres. Eran otros tiempos. El nuevo ministro de la Presidencia ha sido,

en los últimos años, la mano derecha de Calvo-Sotelo.

Matías Inciarte, el ministro más joven de la democracia

No tenía ninguna prisa por ser ministro, pero en un momento como éste no podía

negarme "

Se define como liberal-progresista y está empeñado en impulsar UCD desde esta

ideología "

Alberto ANAUT

«A mí, lo que me pasa es que la política me pone cachondo.» La frase,

antológica, se atribuye a Pío Cabanillas. Matías Rodríguez Inciarte, su sucesor

al frente del Ministerio de la Presidencia, confiesa sonriendo que a él no le

ocurre lo mismo. Y, sin embargo, ahí está, a sus treinta y tres años, con su

cartera de ministro en la mano. «Me falta el deseo abrumador de ser ministro»,

confesaba recientemente a la revista «Mercado», parafraseando al ex

vicepresidente U.S.A., Walter Móndale. Pese a todo ha caído en la tentación.

«En un momento como éste no podía negarme», comenta a DIARIO 16 a las pocas

horas de jurar su cargo ante el Rey en La Zarzuela.

El delfín Tiene curriculúm franquista. Ha sido número uno en todo lo que se lo

ha propuesto: Premio extraordinario de bachillerato, premio extraordinario de

Ciencias Económicas y premio nacional Fin de Carrera en 1970. Técnico comercial

del Estado a los veintitrés años, consejero comercial en la Embajada española en

Chile a los veinticuatro, secretario general técnico con Fuentes Quintana a los

veintisiete años en el Ministerio de Economía y de ahí, el gran salto. Cuando se

va Fuentes, Matías Rodríguez Inciarte continúa dos meses con Abril. Una tarde le

llama Calvo-Sotelo, entonces ministro de Relaciones con la CEE, para despachar

temas comunes. Dos días después le ficha y da el gran salto, pasando a ser el

segundo del presidente: Secretario general en relaciones con la CEE, secretario

general en la Vicepresidencia de Asuntos Económicos, secretario de Estado

adjunto al Presidente, desde el pasado mes de febrero y, desde ayer, ministro de

la Presidencia a sus treinta y tres años. Una carrera fulgurante.

Dice de sí mismo que no es ambicioso: «No he buscado ningún cargo, han sido

escalones de una carrera administrativa que, con Calvo-Sotelo, empieza a ser

política.» Habla con admiración del presidente y suele colocarse en un segundo

plano. Sin embargo, en los pasillos de la Moncloa se sabía desde hace tiempo que

Matías Rodríguez Inciarte era una apuesta segura.

Operación liberal

Todo parece indicar que, desde su nuevo despacho del complejo de la Moncloa,

Matías Rodríguez Inciarte va a jugar un papel importante en lavar la cara a la

UCD. «Yo soy de derechas sin complejos.»

Y, sin complejos, Matías Inciarte podría ser un buen puente con Antonio

Garrigues Walker y sus clubs para lanzar la idea liberal dentro del partido

gubernamental. En este sentido, antes de las vacaciones se hablaba de la

posibilidad de que el nuevo ministro hubiera presidido el Club Liberal, en

Asturias.

En cualquier caso, y aunque ahora la operación tendría que ser más medida,

Inciarte va a ser un peón de oro en la nueva etapa de UCD, si Leopoldo Calvo-

Sotelo se decide a ocuparse del partido. Matías Rodríguez Inciarte, a la hora de

analizar las alternativas de UCD para las próximas elecciones, descarta la

ruptura y apuesta, decididamente, por presentar al electorado un partido

renovado gracias a la inclusión de nombres independientes y, naturalmente, al

impulso liberal.

Un político moderno.Es un tecnócrata moderno. Tiene una cabeza

extraordinariamente ordenada. Prudente, silencioso, observador..., ha estado,

durante los tres últimos años, en el centro del poder. Sentado junto a los

grandes banqueros, reunido con las centrales sindicales o analizando temas con

la patronal. Perfeccionista en su trabajo, es la auténtica mano derecha de

Calvo-Sotelo. Demasiado culto para ser un «fontanero», tiende —como el

presidente— a racionalizar los temas. Si hubiera que destacar un rasgo de su

carácter, ése sería, sin duda, el opti.

Suele comentar, quejándose, que en este país se ven los temas demasiado a corto

plazo. «Tengo la impresión de que se conduce siempre con las luces de cruce, y

en política es bueno ver los temas con las largas.» Le asombra el escándalo que

provocan las frecuentes desavenencias de UCD y lo achaca a un cierto

provincianismo político. «No hay que asustarse de las polémicas´ internas; son

normales en cualquier democracia.» Y cita, para ilustrar su comentario, el caso

británico.

Tiene una enorme seguridad en sí mismo. Y a veces, cuando habla, da la impresión

de que se cree en posesidn de la verdad. El lo niega y se escuda en su falta de

dogmatismo. Sintoniza perfectamente en esta línea con Calvo-Sotelo. Llevan

trabajando tres años y medio juntos y están plenamente compenetrados. Matías

Rodríguez Inciarte es un hombre del presidente que tiene ahora entre manos temas

tan importantes como la televisión. Y en eso sigue, sin duda, la línea

Cabanillas. No juega al intervencionismo. Se define liberal.

Matías Rodríguez Inciarte declaró esta mañana a RNE que su ideología es liberal,

dentro de UCD, partido que tiene que permanecer unido y por el que trabajará

para ayudar a mantener su unidad interna.

«Unidad —agregó Rodríguez Inciarte— no significa uniformidad. Yo me integré en

UCD como militante de base en 1978. Había pasado de la primera fase técnica a un

compromiso más adecuado, pero no entré en el partido de la mano de ninguna

tendencia, lo cual no quiere decir que no tenga inclinación por alguna. No me

preocupa que existan tendencias en UCD, porque las hay igualmente en los grandes

partidos de todo el mundo.»

Matías Rodríguez Inciarte, que se negó a definir políticamente al presidente

Calvo-Sotelo, «con quien me siento plenamente identificado y por el que siento

una gran admiración», aseguró que el jefe del Gobierno es un hombre de UCD, «un

hombre de concordia, de síntesis, que representa toda la capacidad y toda la

potencialidad que tiene UCD de permanecer en la

escena política española como partido predominante durante muchos años».

No hay desunión

Sobre el futuro inmediato de UCD, tras la salida de Fernández Ordóñez del

Gobierno, Matías Rodríguez Inciarte declaró que «no veo síntomas de desunión».

«Hay —dijo-- lo que Leopoldo Calvo-Sotelo ha calificado como ruidos normales de

la democracia. Existen discusiones y diálogo, como las tiene que haber en un

partido, porque un partido es una democracia. Creo que UCD debe y va a

permanecer unida.»

En relación con la televisión privada, tema del que se ocupa directamente su

Departamento, el nuevo ministro de la Presidencia declaró que es partidario de

ella. «Mis ideas sobre la televisión privada —agregó— no difieren de las de mi

predecesor. Pío Cabanillas, pero no quisiera ahora pronunciarme sobre este

asunto. Necesito tiempo, tiempo para analizar el tema, y no creo que deba

someterse a la decisión del próximo Consejo de Ministros, que se celebrará

pasado mañana.»

 

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