De forma satisfactoria, en paz y en libertad. 
 Calvo-Sotelo confía en la eficacia del sistema para resolver los problemas  :   
 Antes de iniciar el turno de respuestas, el presidente del Gobierno dio lectura a la siguiente declaración, con la cual dio entrada a la rueda de Prensa. 
 ABC.    05/12/1981.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

De forma satisfactoria, en paz y en libertad Calvo-Sotelo confía en la eficacia

del sistema para resolver los problemas. Antes de iniciar el turno de

respuestas, el presidente del Gobierno dio lectura a la siguiente declaración,

con la cual dio entrada a la rueda de Prensa:

«Esta mañana he presidido la primera reunión del Gobierno después de los

nombramientos que propuse a Su Majestad el Rey el martes pasado.

El cambio que se ha producido es normal en cualquier régimen parlamentario y no

ha de suponer discontinuidad en la tarea del Gobierno.

Desdé febrero pasado el Gobierno que presido ha hecho frente con decisión y con

eficacia a los principales problemas del país. Ha mantenido con plenitud el

régimen de libertades que consagra la Constitución; ha ganado terreno en la

lucha difícil contra el terrorismo; ha mejorado notablemente la seguridad

ciudadana; ha concluido varios acuerdos con la oposición para ordenar

definitivamente el Estado de las autonomías; ha alcanzado acuerdos con las

fuerzas sociales y económicas para resolver la crisis; ha obtenido resultados

prometedores en el ahorro de la energía importada; ha mejorado la tendencia de

nuestra balanza de pagos; ha definido con claridad las líneas maestras de

nuestra política exterior, dando los pasos necesarios para la incorporación de

España a la Alianza Atlántica. Nadie podrá decir que no se ha gobernado en estos

nueve meses con decisión y con energía. Ni la crisis de UCD como partido, ya

resuelta, ni las reiteradas manifestaciones, de la, oposición sobre el carácter

pretendidamente provisional del Gobierno han impedido al Gobierno cumplir

eficazmente con sus responsabilidades.

Quisiera llevar en este punto a cuantos me escuchan la certeza de que nos

moveremos en la normalidad y en la seguridad.

Nos moveremos en la normalidad de un régimen de partidos y de libertad de

expresión, en el que todas las discrepancias, reales o posibles, todas las

opiniones, ciertas o inciertas, llegan al público y arman el ruido

correspondiente. Parece como si todavía no nos hubiésemos acostumbrado a este

ruido propio de la democracia, normal en cualquier democracia, ruido que es

preciso no confundir con el desorden ni con la debilidad. El régimen de

convivencia política y social que dibuja nuestra Constitución ha mostrado ya su

eficacia y ha permitido a las Cortes y al Gobierno una labor fecunda, cuyo

balance debe darnos a todos seguridad y esperanza.

CONTINUIDAD HASTA 1983

El Gobierno va a continuar en esa labor hasta el final de la legislatura en

1983. Los cambios hechos son reducidos y mantienen las responsabilidades en las

grandes áreas de la política exterior, la política económica, la defensa o el

orden público. No está en mi ánimo introducir variaciones de rumbo en las líneas

fundamentales de la acción del Gobierno.

Debo decir también algunas palabras sobre los cambios que ha habido en UCD, en

el partido que apoya al Gobierno. Son cambios que han resuelto discrepancias

antiguas en el partido, y las han resuelto por la vía democrática y normal de

unas elecciones. Pienso que cuanto sucede en el primer partido político de la

nación interesa a todos, y por eso se, exagera y se dramatiza. A todos quiero

llevar también la certeza de que en UCD sé imponen el sentido de la

responsabilidad y la fidelidad a los electores. Y la certeza también de que en

ningún momento las cuestiones internas del partido han estorbado la acción del

Gobierno.

El Gobierno y su presidente saben que vivimos tiempos difíciles; pero estamos

seguros de haberlos afrontado en los últimos meses con las fórmulas y con los

medios adecuados. Y estamos seguros también de haber afirmado nuestras

libertades y nuestra democracia. Entre todos —Gobierno, partidos y medios de

comunicación— debemos liberar a ¡a opinión pública de la sombra obsesiva del

23 de febrero, y podemos hacerlo responsablemente. Vivimos tiempos difíciles,

ya lo he dicho, pero las nuestras son dificultades normales, que van encontrando

soluciones suficientes.

Por ello, y sin excluir posibles acuerdos parlamentarios, a los que siempre debe

estar abierto un partido que no tiene la mayoría absoluta, no creo que la

situación exija, ni siquiera aconseje, acudir ahora a fórmulas extraordinarias

de Gobierno de concentración. El Gobierno de UCD ha desarrollado eficazmente

su programa y ha pactado en lo necesario con la oposición durante los últimos

meses: continuaremos en los próximos avanzando en nuestro programa y respetando

estrictamente nuestros pactos.

Están a punto de cumplirse tos tres primeros años de nuestra Constitución. Por

iniciativa conjunta de los partidos, el aniversario va a celebrarse con actos en

toda España, y engalanando balcones y ventanas con los colores de la bandera. Yo

quiero sumarme a ese homenaje a la Constitución afirmando una vez más mi plena

confianza en la eficacia del sistema que nos hemos dado, y mi seguridad en su

consolidación y en su capacidad para resolver satisfactoriamente nuestros problemas

en paz y en libertad.

 

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