Homenaje de la Cámara de Comercio al embajador de España en Washington  :   
 Discursos de los señores Abelló, Bell, Garrigues y Ministro de Comercio. 
 ABC.    09/05/1962.  Página: 59-60. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

ABC. MIÉRCOLES 9 DE MAYO DE 1962. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG.

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Más de un millar de comensales asistieran al acto.

DISCURSOS DE LOS SEÑORES ÁBELLO; BELL, GARRÍGUES Y MINISTRO DE COMERCIO.

Al mediodía de ayer se celebró, en un hótel calificado, la comida que en honor

del embajador de España en los Estados Unidos, D. Antonio Garrigues y Díaz-

Cañabate, organizaron las Cámaras de Comercio de Madrid y la de América en

España. Asistieron al homenaje más de un millar de comensales, y el almuerzo

estuvo presidido por el embajador, que tenía a su derecha al presidente de la

Cámara de Comercio de Madrid y a su izquierda al ministro de Comercio, y los

directores generales de Relaciones Culturales, Asuntos Políticos de América del

Norte y de Expansión Comercial, subsecretarios de Hacienda y de Industria, ex

ministros señores González Bueno y Martín Artajo, jefe de Prensa extranjera de

Asuntos Exteriores, comisario del Plan de Desarrollo y Convenios, capitán

general de la Región" y señor Fuentes Irurozqui, y por los organismos

Norteamericanos en España, el encargado de Negocios de la Embajada, director de

la Misión Económica, agregado comercial y presidente de la Cámara Americana,

señor Bell.

La comida fue ofrecida por don Juan Abelló Pascual, en nombre de la Cámara de

Comercio madrileña, de la que es presidente. Habló, en tono muy sincero y

emotivo, del concepto de la amistad, que es uno de los elementos necesarios en

la vida y, base fundamental de las relaciones diplomáticas, e hizo un gran

elogio del embajador. El discurso de don Juan Abelló fue recibido con cálidos

aplausos por todos las comensales. El señor Bell dijo que eí homenaje es como un

índice de lo qué significa la personalidad humana y económica del señor

Garrigues, y se refirió al gran número de adhesiones recibidas. Produce jubilo,

añadió, este nombramiento en momentos trascendentales, y todos estamos seguros

de la efectividad de su labor. "Las Cámaras le apoyaremos, seguros de sus

consejos." Garrigues, terminó, no se da de baja en nuestras actividades ;

contamos con él. También se aplaudieron con entusiasmo las palabras del señor

Béll

Al levantarse el señor Garrigues fue saludado con «na salva de aplausos.

"Gracias, comenzó, amigos, Abelló y Bell, por vuestras palabras, tan generosas y

excesivas. También a todos vosotros, por vuestra presencia, que me alienta y

estimula, y que me es necesaria en cierto modo, porque no es bueno que un

hombre, esté solo, y menos cuando se lia de ver en trancé difícil. Recordar que

hay un grupo tan importante como éste, acrecenta una moral muy necesaria. Haber

sido nombrado embajador, precisamente en Washington, y en estos, momentos,

rebasa mis capacidades humanas, hasta el punto de que si he aceptado honor y

responsabilidad fue considerando que hay un momento en la vida de cada hombre,

sean cualquiera sus circunstancias personales, que esta persona sólo puede hacer

una cosa: cumplir con su deber cuando es llamada por quien tiene autoridad para

hacerlo. Pensando a qué me obligaba, he dicho,y repito, que la aceptación de ese

honor me obliga a una gran lealtad en la misión que me fue confiada; lealtad que

tiene que empezar a ser lealtad con uno mismo, porque si no fuera así sería

sospechosa. Serta hipocresía y no puede serlo, porque nada hay más detestable a

los ojos de Dios y de lo"

hombres que la hipocresía. Y porque voy a un país que tiene defectos, pero entre

ellos no está la hipocresía. Su ingenuidad , política nos ha traído muchos males

presentes; pero tiene ese país una gran virtud, y es la única garantía real y

verdadera de ser salvaguardia, de los valores de la civilización cristiana. Este

es un hecho indiscutible, un hecho indestructible.

Esos valores—continuó—están en peligro por la amenaza interior, todavía

potencial, y la exterior, que es actual. La contención de lo que no queremos

está en manos de ese país. Y es preciso, además, destacar entré «sos valores el

de la libertad y decir que. España pertenece a la libertad. Ha inventado esa

bella palabra, liberal, tan destruida hoy; tiene pasión por la libertad y está

ligada por lealtad al país que la defiende.

Esta clase de lealtad hay que entenderla. No se trata de una organización

política; somos leales a la tradición, a la religión, a nuestro modo de ser y Se

sentir y sobre todo al concepto de la verdad. Unidos en respeto al ser del

hombre, que consiste en ser libre. Otro don que debemos a nuestros amigos. No se

trata de sociedad sin clases que sería amorfa, pero sí de la sociedad, hasta

donde lo permite lo humano, sin clases que se sientan excluidas. El problema en

América no es tanto de las ciases corno del color. Este sentido unitario se lo

debemos a Norteamérica, falta en Europa y en España escasea.

Dijo después que España está en su gran momento, como pocos en su historia,

propicio no a cambiar su alma, sino a robustecer el cuerpo y aprender el

complejo dé las técnicas modernas. Para esto necesitamos defendernos y

desarrollarnos, ser puestos en situación de defensa contra el enemigo exterior

que rebasa nuestra capacidad. La interior es cosa nuestra.

Continuó diciendo que pocos países ofrecen más ventajas, y que aquí defender es

defenderse y dar es recibir. En cuanto al desarrollo—afirmó—, las circunstancias

han variado en diez años, tenemos reservas gracias a la labor de Ullastres,

tenemos divisas que pueden resolver situaciones de Tesorería, pero necesitamos

ayuda técnica y capitales a largo plazo e interés módico. Sin eso no podríamos

desarrollarnos, y hacerlo sería caer en un viejo error.

No he acertado—terminó—a decir lo que quería, pero ante gente tan inteligente,

vosotros pondréis lo que falta por torpeza de mis palabras."

Una gran ovación acogió el discurso del señor Garrigues.

Finalmente, el ministro de Comercio, señor Ullastres, se levantó para brindar

por d embajador de España en Washington y unir a su nombre el del nuevo

embajador de los Estados Unidos en Madrid,, en esta etapa nueva, en la que si,

las cosas "están bien", la tarea que espera a los dos embajadores es muy grande.

"Nuestra confianza—finalizó—se acrecienta después de oír las palabras que ha

pronunciado Garrigues. El hombre da la talla. Todos le miramos con confianza.

Conoce el mundo económico y el de las relaciones hispanoamericanas.

Esta es la seguridad de que las económicas van a tener su artífice."

El ministro también fue, aplaudido muy largamente.

 

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