Casi un pacto agrario     
 
 Diario 16.    22/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Casi un pacto agrario

Tras noventa horas de reuniones entre el ministro de Agricultura y los sindicatos campesinos se consiguió

una especie de pacto agrario que rebasa la mera fijación de la tabla de precios. De los 19 productos

sometidos a regulación de campaña se ha conseguido unanimidad en 18. Sólo el precio de la leche quedó

en el aire. La Administración se mantuvo firme en establecer una subida del orden de un 10 por 100 para

este producto.

Esta actitud, profundamente reflexiva y consecuente, disipa los temores expuestos en estas páginas de que

el Gobierno de UCD accediera a las peticiones —justas con una mera visión a corto plazo— de los

ganaderos, anteponiendo así intereses electoralistas a los de la ganadería y a los del país.

Por primera vez en muchos años los sindicatos campesinos han pasado noventa horas discutiendo con un

ministro de Agricultura y otros altos funcionarios. Han tenido ocasión de exponer sus escandallos de

costes, de hacer valer sus problemas y de pedir justicia —en las carreteras y en la mesa de negociación—

ante una sociedad industrial y urbana que les ha ido marginando.

Los resultados logrados no son suficientes para nadie, pero son esperanzadores. Son insuficientes porque

las rentas de las familias campesinas consiguen solamente no distanciarse de las de otros sectores

productivos, pero no mejoran su participación en la renta nacional. A la vez, estos resultados son

esperanzadores porque se ha iniciado —tímida e insuficientemente, eso sí— una vía distinta para mejorar

el nivel de vida en el campo, que trasciende la mera política de precios. Dada nuestra estructura

productiva agrícola no hay mayor injusticia que los mismos precios para todas las explotaciones. Y más

teniendo en cuenta que el sistema fiscal es todavía inoperante para redistribuir la riqueza.

Administración y sindicatos han pactado una serie de medidas complementarias o accesorias que abren

una nueva estrategia en la política agrícola.

Pequeños y medianos agricultores valoran por eso positiva-mente las medidas accesorias, ya que

suponen —ha dicho la coordinadora de agricultores— una mejora importante en la renta y calidad de vida

de la explotación familiar.

Por esa misma razón los representantes de los grandes agricultores —la Confederación de Agricultores—

consideran insuficiente la tabla de precios, porque no son ellos los que se van a beneficiar de las

subvenciones y ayudas pactadas en esas medidas.

El Ministerio de Agricultura se enfrenta ahora con el problema de la leche. Su intención es dedicar 8.000

millones de pesetas —dos por litro de leche— a subvenciones encaminadas a la reordenación del sector.

Tarea difícil en un sector donde cada explotación es un mundo. De momento, hay que asegurar que esas

subvenciones vayan a los que tienen que ir y no a los dueños de unas pocas grandes explotaciones que

históricamente han sido los expertos en sacar dinero a través del "Boletín Oficial del Estado".

 

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