Autor: Neil, Rodolfo . 
   La aventura del golpismo     
 
 Diario 16.    17/03/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La aventura del golpismo

Rodolfo Neil

Despues de los espectaculares aún extraños secuestros de los señores Oriol y Villaescusa, así como de los

luctuosos sucesos con que empezó el año 1977, la opinión pública española y la internacional dirigían su

vista al estamento militar, no sin cierto recelo.

Los corresponsales extranjeros, cuantas veces buceaban en la actualidad nacional por acuellas fechas,

preguntaban a su interlocutor sobre las posibilidades de un golpe militar que acabase con el proceso

democratizador por el que España empezaba a caminar, al mismo tiempo que las altas jerarquías militares

y el Gobierno manifestaban su confianza en el patriotismo y tension a todos los niveles por lo que se

interpretaba como una auténtica provocación el Ejército por grupos de ideologías excluyentes de este o de

aquel color. Voces aisladas se alzaron y una minoritaria reunión en el casino militar de Madrid puso

nerviosos a algunos observadores, al tiempo que, el incidente protagonizado por un capitán de navio en el

entierro de ios policías asesinados era atajado coa energía por el general Gutiérrez Mellado. Pero en el

seno dft

las Fuerzas Armadas la provocación EO encontró eco y la situación quedó bajo control.

En ese aspecto es preciso puntualizar que la situación siempre estuvo controlada, porque pensar en la

aventura del golpismo militar en aquellas circunstancias escapa ai más somero análisis de lo que una cosa

así implica.

Los españoles no olvidamos que la palabra pronunciamiento la inventamos nosotros en nuestra dilatada

historia del siglo pasado, pero tampoco debemos olvidar que los pronunciamientos decimonónicos eran

nías intrigas palaciegas superadas hoy de sobra, que auténticos intentos de golpe militar.

Por otra parte, el estamento militar jamás se ha dejado arrastrar por el fanatismo ideológico o por los

intereses particulares de algunos de sus miembros, sean cuales fueren sxis rangos. Los militares ea bloque

o al menos do forma mayoritaria. sólo apoyan por la fuerza de las armas una opción política concreta o

bien asumen ellos la responsabilidad de! Poder, cuando creen ver peligrar la propia Institución. La venida

de la República el 14 de abril de 1631 no motivó a los militares

a pesar de ser un auténtico cambio de forma de Estado. Sin embargo, esos mismos militares, en su mayor

parte,, protagonizaron el levantamiento del 18 de julio cuando, al ganar las elecciones eí Frente Popular,

creyeron ver en peligro el estamento militar como tal

Hoy no es el caso ni mucho menos y, por tanto, no puede ser tomado como excusa por nadie. Qué duda

cabe de que existen algunos dentro de las Fuerzas Armadas que, emocionalmente acaso, añoran una

vuelta a viejos esquemas, pero si pretenden, cosa por demás poco probable, traducir sus emociones ea

hechos concretos, se quedarían solos y su aventura golpista nacería prácticamente muerta.

Y las razones no hay que buscarlas en calificativos más o menos sonoros que, aunque puedan ser cierto¿

no definen la auténtica razón de lo que ha venido a llamarse serenidad de los ejércitos. Mientras la esencia

misma de la institución militar no esté ca peligro, las Fuerzas Armadas mantendrán su neutralidad. Y los

partidos políticos no deban desdeñar esta reflexión si pretender, participar en el Poder a través de unas

elecciones libres.

 

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