Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   El camino de la libertad; Otra vez las asociaciones; El adiós de un rector; Los precios; La fiesta de Santiago     
 
 Gaceta Ilustrada.     Página: 45. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

MADRID LABERINTO

Por Jaime Campmany

(Enviado especial de «G. i.» en Madrid)

El camino de la libertad

Dos días antes se había conmemorado el XXXVII aniversario del Alzamiento Nacional. Dos días después se iba a celebrar el cuarto aniversario de la proclamación del Príncipe de España como sucesor del Jefe del Estado a título de Rey. Entre las dos fechas, muchas veces el presente de la historia se había convertido en pasado, y alguna vez podíamos haber dicho con razón que •el futuro ha comenzado». El primer presidente de Gobierno de la Ley Orgánica hablaba ante las Cortes. Fue un discurso de definición y de programa. De definición personal con esa palabra que resulta consustancial con la figura política del almirante: la lealtad. De definición de la unidad, no cerno uniformidad, «¡no como solidaridad. La definición del Movimiento como comunión de los españoles y como participación. La definición de la tarea del Gobierno con esta palabra: continuar. La definición del compromiso político presente como la búsqueda de una amplia y creciente participación en la libertad.

El almirante Carrero Blanco ha hablado de nuevas formas, modos y presencias, siempre dentro de la fidelidad a los Principios. No es fácil encontrar entre las palabras del almirante (entre las no muchas palabras del almirante a lo largo de su dilatada vida política) la palabra libertad. En su pensamiento, antes de emprender el camino hacia la libertad había que asegurar y dejar bien cimentadas y consolidadas otras empresas más urgentes: la paz, el orden, la unidad, la justicia, la fidelidad indiscutible a las normas esenciales. Siempre ha creído que la libertad no es un don que se regala y que Se recibe gratuitamente. La libertad se conquista, se merece y se gana cada día. Pero un camino que no conduce hacia la libertad es un camino indigno de ser recorrido por el hombre que quiera ser, plenamente, hombre. Ningún progreso económico, social, político o cultural merece el nombre de progreso si no va encaminado a buscar esa meta delicada y sublime que se llama libertad, si no acomete Ja empresa de hacer del hombre un ser cada vez más libre.

Otra vez las asociaciones

«Nuevas formas, modos y presencias.» Debemos buscar a la hora de hoy —lo ha dicho el presidente del Gobierno— nuevas formas, modos y presencias de la participación en la libertad. ¿Pueden ser las asociaciones esas nuevas formas? Por dos veces el tema de la participación política de los españoles ha estado a punto de resolverse y de cristalizar bajo la forma de asociaciones. ¿Estimará el nuevo Gobierno que la fórmula de las asociaciones políticas, además de ser constitucional, es viable y deseable? ¿Seguirá esa fórmula sometida a congelación?

José Miguel Ortí Bordas, aquel jovencísimo vicesecretario general del Movimiento que tanto ha insistido en la recomendación de las asociaciones, acaba de hacer una profecía preocupante en sus declaraciones a «Nuevo Diario»: «Es posible —dice— que las asociaciones políticas lleguen cuando por desgracia sea ya demasiado tarde». Ortí Bordas considera que el asociacionismo político no es una aspiración caprichosa de determinados políticos, sino un mandato constitucional de la Ley Orgánica. Si esto es así, el problema de la participación no es un problema de alteración o de desvío de los Principios, sino un problema de oportunidad, de madurez. ¿Será este el Gobierno de las asociaciones? Ortí Bordas contesta a esta pregunta de la siguiente manera: «En España comenzaremos a conocer la actitud del nuevo Gobierno en relación con las Cámaras cuando éste se defina en temas tales como la ley electoral, el sistema de incompatibilidades o el funcionamiento del Consejo Nacional». Porque todos estos temas son aspectos de un problema general, de un problema que cada día se nos presenta como un desafío más urgente: el problema de nuestro desarrollo político. Ese problema que el presidente del Gobierno ha resumido así en sus palabras ante las Cortes: la participación en la libertad.

El adiós de un rector

Muy pocas palabras pronunció el profesor Muñoz-Alonso en su despedida como rector de la Complutense. Muy pocas y muy sencillas palabras. No parece sino que el profesor Muñoz-Alonso, experto en frases y maestro en retóricas, hubiese querido dar en ese acto una insólita lección de laconismo. De ellas, quiero recoger aquí las que me parecen más significativas y dignas de meditación para todos: «En la toma de posesión dije que la Universidad no puede quedar a merced de otras fuerzas que no sean las de la sabiduría. He realizado todos los esfuerzos posibles porque así fuera». En su breve discurso de adiós sólo se deslizó una solutaria concesión a la ironía: el profesor Muñoz-Alonso aludió a «los desniveles intermitentes de la noticia de mi cese». Dio las gracias a todos, y acabó. En octubre comienza un curso. Que las fuerzas de la sabiduría sean propicias a la Universidad de Madrid y a la Universidad española.

Los precios

El Instituto Nacional de Estadística no da noticias, pero da sustos. Cuando el Instituto nos dice lo que ha subido la vida, nosotros ya sabemos lo caro que está el laberinto. Pero nos da el susto de las cifras. De mayo a mayo, el coste de la vida ha aumentado nada menos que un 10,8 por ciento. En un año, cada billete de mil pesetas se nos ha convertido en menos de novecientas. En el mes de junio este aumento se ha incrementado en el 1,45 por ciento.

Al fin y al cabo, todo normal. En el laberinto no suceden cosas extraordinarias: hace calor, seguimos en la continuidad y la vida sube. Las gentes se van de la ciudad en busca del airecillo serrano o de la brisa de las playas. La continuidad busca nuevas formas de participación y muy pronto se tomará alguna medida para frenar un poco él proceso de inflación. Aunque parece ser que ese proceso no hay quien lo detenga. Dicen que la inflación es Compañera inseparable del progreso. Por un lado, nos dicen que no subirán los precios de las matrículas, pero por otro nos anuncian que la gasolina aumenta una peseta el litro. A pesar de ello, ya verán ustedes cómo no desaparecen de las carreteras las largas caravanas de las operaciones retorno.

Además, Madrid está, económicamente, de enhorabuena. Su provincia es la primera de España en la lista de provincias españolas clasificadas por ingresos «per cápita». Según estos datos, los madrileños somos los más ricos habitantes del país. Aunque ya se sabe que esto de las estadísticas tiene trampa. Ya se sabe: usted se come un pollo y yo me quedo en ayunas; pero estadísticamente nos hemos comido medio pollo cada uno. De cualquier manera, buen provecho. Y además, para- corregir estas bromas estadísticas, ahí está el anuncio del ministro de Hacienda; la reforma tributaria es un proceso en marcha. La reforma tributaria es una manera de que cada uno nos cernamos medio pollo, o al menos, que a cada uno le toque un muslito o un alón. Pero hablar en este país de reforma tributaria es algo que hace temblar a muchos. Todavía el dinero que más duele a los españoles es el dinero que nos pide el arca pública. Será por eso, o será por otra cosa, pero lo cierto es que en estos días se da un contrasentido o una paradoja: la vida sube y la bolsa baja. Me refiero no sólo a la bolsa de cada quisque, que sería cosa natural, sino a esa Bolsa zoco de los capitales, a la gran catedral del dinero. Todo esto de la economía es siempre mágico. Sólo los economistas dicen que se trata de un mundo lógico. Allá ellos.

La fiesta de Santiago

En honor a ustedes escribo el día de mi santo. Los amigos me llaman no sólo para felicitarme, sino para chismorrear sobre los nuevos nombramientos. Don Alfonso de Borbón, que fue embajador en Suecia, será ahora presidente del Instituto de Cultura Hispánica. Dos nuevos delegados nacionales en Secretaría General del Movimiento (el de Prensa y el de Familia), cuyos nombres figuran en las listas de procuradores familiares: Alberto Jarabo, sobrino del ministro de Justicia, y Antonio Andújar, ambos inspectores del Trabajo, el primero procurador por Valencia y el segundo por Almería. Sánchez Bella ha trocado el Ministerio de Información por el Banco Hipotecario, y Nemesio Fernández Cuesta, que fue subsecretario de Comercio, será ahora subgobernador del Banco de España, puesto que dejó vacante el señor Herrero Fontana al pasar como director general al Ministerio de Información. Como ven, sigue el juego fascinante de las cuatro esquinas políticas. Hay también cinco nuevos gobernadores. Dos cambian y tres acceden. En el Consejo de Ministros del Pazo de Meirás habrá nuevas noticias.

Los políticos tienen este año vacaciones cortas. Como se dice por aquí, muchos de ellos tienen que «tomar tierra». Menos mal que la esperanza de vida para los madrileños del laberinto se ha ampliado a los setenta y dos años, si antes no sufre uno el ataque de una de esas tres «ces» terribles. Consolémonos: la edad media de los griegos, con toda su democracia y su cultura, era de veinticinco.

Abrazo en el Apóstol a todos mis lectores. Me hago la ilusión de que no sean tan pocos que quepan todos en un solo abrazo. Y me despido esta semana de ellos con un grito que no quisiera que estremeciese a los que se consideren herederos directos de Clavijo: «¡Santiago y abre España!».

GACETA ILUSTRADA 45

 

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