Autor: Doctoral de Toledo. 
   Blasfemia intolerable     
 
 El Alcázar.    17/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

BLASFEMIA INTOLERABLE

Por el Doctoral de Toledo

IGNORO s> esa cantante cree en* Dios; desconozco de que influjos se valió para tomar por asalto los

domicilios de todos los españoles, ffSfa. ultrajar, a Dios con la torpeza de un poeta chirle, blasfemo y

zafio, que lanza sus regüeldos y desafía a su gangosa y acerada recita —tropezando— una melopeya,

mientras atormenta la guitarra, rascándola con sus puntiagudas uñas.

Al oiría, nos hemos preguntado muchos de los televidentes: "¿Quiénes son los regidores de Televisión

Española, que autorizaron la intervención de la dama de referencia" ¿Ha habido alguna llamada de

atención por parte del Ministerio del Ramo? ¿En tan poco nos estiman a los católicos españoles, que se

atreven a ultrajarnos, entrando en el sagrado de nuestros hogares, de rondón, sin avisar? ¿Suponen que

tenemos tragaderas de paquidermo? ¿Están provocándonos? ¿Para qué? Que esto ocurriera en ía segunda

república española tenía explicación. Y uno se pregunta ¿porqué pertenece al Estado el monopolio de este

medio de comunicación social? Y ¿Porqué no permite el Estado Español que la Iglesia Católica tenga su

medio, para contestar a esos ataques orquestados desde la sombra?

Seguro estoy de que los cámarcas, que la enfocaban y !a inmensa mayoría de funcionarios de ese "caballo

de Troya", en que alguno se permitió convertir á, TVE en esa malhadada tarde para que alguien babease

en el recinto sagrado >ie nuestros hogares, recibirían —como nosotros— los trallazos en pleno rostro. Me

consta que todos los que conozco —y son muchos— entre , todos los empleados de TVE son honestos,

son creyentes, competentes en su oficio y honrados, por lo mismo sentirían (a ofensa y estarían, como los

televidentes indignados y abochornados.

¿Creen los mandamases de TVE que nos conformamos con que al siguiente día nos dijera —insinuando

explicaciones y disculpas— la locutora que se habían visto precisados a retirar de aquel espacio a la

aprendiz de guitarrista y de cantante, porque se había pasado el tiempo, barbotando sus blasfemias,

disfrazadas de soflamas malsonantes? También deberían tener sus tribunales de honor los periodistas;

porque la culpable, en definitiva, no fue la fémina del relato, sino el que la llevó y el que consintió que la

llevaran.

Forzosamente tenemos que lanzar a los espacios con voz recia el grito de los estrenos: "¡Que salga el

autor!". Hace falta ser cobarde para tirar la piedra y esconder la mano.., de cobrar; porque eso nunca se

hace gratis ¡se cobra siempre.´ y bien!; en monises o en especie; y a veces de las dos maneras: Un

carguito-clave, verbi gratia, para seguir faenando desde la altura en el tempero.

Dicen las Santas Escrituras: "Deus non irridetur"; de Dios no se burla nadie; la Historia está empedrada

de castigos divinos:. Yo mismo he visto caer fulminado a algún blasfemo; cuando pasaba la Procesión del

Smo. Corpus Chrísti, en uno de ios años de la república del año 1931, por la Puerta del Teatro Rojas,

celebraban dentro un mi-tín, y un filocomunista (de Al- , monacid de Toledo, por más señas), que estaba

en aquel mismo momento perorando, cayó herido por el rayo de la venganza justiciera del Dios de la

Custodia... Y conozco blasfemos con cáncer de lengua y de garganta; _ y conozco la muerte de aquel

"Bocanegra", que en plena tormenta salió a la calle, desafiando a Dios, al tiempo que un rayo le abrasaba

la lengua, los sesos, y el corazón, dejándolo carbonizado y negro.

No; yo no pido que los castigue Dios; yo le pido clemencia y

fracia. para que se arrepientan. i escribo, es porque los pecados públicos perpetrados ante millones se

arrepientan. Si escribo, es porque los pecados públicos perpetrados ante millones de católicos españoles

—dentro de nuestros propios hogares y con bula estatal— merecen la repulsa briosa y nuestro enérgico

rechazo; y quedamos a la espera de que hagan con los responsables la justicia que pide la España

Católica, públicamente ultrajada desde un medio de comunicación social, del cual tiene el propio Estado

Español, que aún es "oficialmente Católico" el monopolio en exclusiva.

La Blasfemia es un delito claramente definido en el Código Penal Español; tío tengo que probarlo;

bastará con que lean el correspondiente articulado. Sabernos que no hay palabra a la que no

corresponda una idea; luego, el que maldice a Dios y se burla de El, es porque tiene una idea de El bien

clara. Ahora bien, Dios, o no existe, o es un Ser Supremo en perfecciones, llamadas "atributos" por

los teólogos: Creador, Providencia, Alfa y Omega, Juez y Remu-nerador Supremo. Ergo, retar al

Todopoderoso es el summum de la demencia. Y, si no existe ¿por qué le maldicen los blasfemos

desde la pequeña pantalla, pinto el caso, al socaire de la impunidad?

Y no sólo* ofendieron aquel día a los creyentes, a la inocencia de los niños, que presenciaran el espacio

aquel, a la cultura, al honor de España y de los españoles, delante de los extranjeros, que tuvieron que

aguantar —como hicimos los demás— con la esperanza de que la retirasen del plato ante la faz del

mundo; ofendieron a la Lengua de Castilla, que se hizo para rezar y para cantar las divinas alabanzas; y

ofendieron a los Mártires, que murieron en defensa de la Fe de Ja inmensa mayoría de los españoles.

 

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