Autor: ALEXANDROS - SIGMA CRUZ. 
   ¿Y qué más ?     
 
 El Alcázar.    21/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ALEXANDROS

A diferencia de los editorialistas de "El País", me horroriza cuitfquier sangre arbitrariamente vertida y me

repugnan todos los asesinatos, con indiferencia de quienes sean sus autores y cuales las causas. Tampoco

llego al sectarismo indecente de los que tratan de identificar los crímenes de la ETA con los muertos que

producen las Fuerzas de Orden Público en el cumplimiento de los deberes que la sociedad y el Estado les

tienen encomendado. Pienso además, que en todos los casos debe aguardarse al resultado de 9a acción

judicial que sigue a una muerte violenta, con independencia de quienes sean sus agentes.

Esta actitud coherente, demostrada con reiteración, me permite abordar con toda naturalidad y desahogo

algunos puntos confusos relacionados con la publicidad de las investigaciones referidas a la matanza de la

calle de Atocha.

Escuché las declaraciones del Jefe Regional de Policía a RNE a renglón seguido de la rueda de prensa

celebrada en la Dirección General de Seguridad. Este tipo de declaraciones a tumba abierta y sin papeles,

suele tener una ilustrativa espontaneidad.

En primer lugar me llamó la atención la noticia, reiterada por el entrevistado, de que las investigaciones

no estaban concluidas. Luego se confirmaría en los medios habituales de los redactores de sucesos, que

había malestar en los

investigadores, pues la publicidad prematura de lo actuado dificultaba la prosecución de las indagaciones

y podía espantar otra presa que todavía no había entrado en la red. Asimismo, a partir de ese momento se

producirían numerosos cortocircuitos en varias líneas muy atractivas que habían aparecido en el curso del

rastreo las cuales prometían hallazgos acaso espectaculares, aunque no sólo en una dirección.

¿Por qué se tuvo tan desmedido interés en reventar prematuramente el sigilo, casi sin dar tiempo a

redondear algunos interrogatorios?.

¿Se trató de montar un espectáculo informativo y editorializable, mediante el que tapar dos molestos

agujeros políticos: el producido por el asesinato en la misma mañana del domingo de un guardia civil en

Mondragón, y el ocasionado por la mala acogida que le amnistía estaba teniendo en sectores cuyas reac-

ciones se tienen bajo permanente vigilancia.

Navarro y su respaldo informativo han dado entender que no les sorprendió mucho la personalidad de los

que la policía considera implicados en la matanza de la cañe de Atocha. El Jefe Regional, en sus

declaraciones a RNE y en otras publicadas, admite que la investigación tomo consistencia y dirección

segura precisamente a partir del momento en que pudo ser interrogado el tal Navarro.

En los días inmediatamente posteriores a la matanza, se habló con

insistencia de que miembros destacados del PCE, pertenecientes al Comité Central, se habían librado

providencialmente de la muerte. Siempre según aquellas noticias orales, difícilmente comprobables a

causa de la declaración de materia reservada. Sánchez Montero y el "Tanque" deberían haber estado en el

lugar del crimen, pero unas horas antes recibieron sendos, telegramas en que se les avisaba del traslado de

la reunión en que debían participar a otro despacho próximo, situado en la misma calle de Atocha.

También el Destino hizo que a esa crítica, Navarro sintiera necesidad de tomar un café o es posible que el

instinto de viejo luchador y su conocimiento del contrario lo estimularan a un prudente escaqueamiento.

En definitiva, los asesinos sólo encontraron a segundones y tercerones, cuyo distancia-miento no encaja

en la brutalidad de la represalia.

A los españoles normales no nos interesan los vacíos y las zonas oscuras en los crímenes y especialmente

en los que tienen como pretexto motivaciones políticas. Lo mismo en la matanza de la calle de Atocha

que en la de la calle del Correo, exigimos que se llegue hasta el fondo. La verdad está por encima de

cualquier partidismo. Y la justicia también. Por eso nos repugnan las amnistías, una de cuyas

consecuencias puede ser el sepultar para siempre la verdad.

SIGMA CRUZ

 

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