Fuerza Nueva en Zamora y en Valladolid. 
 El Estado Nacional ha sido secuestrado     
 
 El Alcázar.    31/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Fuerza Nueva en Zamora y Valladolid

EL ESTADO NACIONAL HA SIDO SECUESTRADO

(Blas Pinar)

VALLADOLID. La presencia de Fuerza Nueva y concretamente de su presidente, Blas Pinar, la organi-

zación y el hombre que desde hace once años acometieron la defensa del espíritu del 18 de julio, ha

tenido en esta ciudad una especial relevancia. Como el hecho de que el acto se haya celebrado en el local,

donde el 4 de marzo de 1934 José Antonio, Ruiz de Alda, Ramiro y Ledesma anunciaron la fusión de FE

y las JONS.

Blas Piñar había estado antes, el sábado en Zamora, donde ya expuso una parte de su pregón patriótico,

dedicando a la vieja capital que "tiene la elegancia de pasar inadvertida", una de esas ciudades donde el

espíritu se remansa y se oyen los cánticos de las monjas tras las celosías, una de esas ciudades del 18 de

julio de 1936 que supo dar con unanimidad absoluta lo que había que dar. Luego, Vallado-lid. Y en

nuestros oídos, todavía la resonancia de estas palabras: "Fuimos contestatarios con Franco y debemos ser

sus defensores en 1977", "Nos somos los últimos de ayer, sino los primeros de mañana"... Y el clamor de

los vítores y aplausos.

En la capital castellana de los cerros-testigo, en el ámbito del Teatro Calderón, la apoteosis. Un largo

cordón de camisas azules aclamó a Blas Piñar. Y, muy pronto, aplaudió su verbo vibrante y sentido, claro

y poético, enérgico y emocional.

"Es un honor —dijo Jaime Martínez Beltrán— presentar al único político con valor y vergüenza. Jesús

Vega se apoyó en dos conocidos textos, uno de ellos del propio José Antonio, sobre la austeridad y so-

briedad de Castilla, para subrayar que "Castilla puede ponerse en pie".

Finalmente, Blas Pinar, inició su discurso. Definió de entrada el acto que vivimos como histórico. Recor-

dó sus anteriores intervenciones en Valladolid. Cómo había augurado ya en otra ocasión los males que se

avecinaban. "El Estado nacional ha sido secuestrado desde su propio interior" para traernos un Estado

liberal. Un estado liberal soso y bobo que sólo reserva energías para desmontar con furia lo poco que

queda".

Deshizo la argucia de quienes esgrimen la irrepetibilidad de Franco, para deshacer su obra, lo que resulta

un evidente contrasentido. Y en ese sentido preguntó quién era el ministro que prohibió la manifestación

de homenaje al Caudillo a los seis meses de la muerte de éste y ahora clama, cuando se convierte en

héroes a los asesinos, se sigue matando pese a la amnistía... "Olvidan lo que dijo Calderón, el hombre que

da nombre a este teatro: "Al Rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma y

el alma sólo es de Dios".

Se extendió Blas Pifiar en la semblanza de los tres dirigentes del tiempo heroico, unidos a la historia de

Valladolid y el teatro Calderón, analizando sus doctrinas y también sus divergencias que habrían de

cristalizar en la unidad sobre cuyo andamiaje edificó Franco. Puso de relieve, sobre todo, la unión de su

sangre a la hora de la muerte.

Aludió después, a la manipulación de la opinión ante el referéndum y dijo que la primera nacionalización

que había que cometer es la del propio Estado. "Este Estado no es nuestro. Es un Estado de excepción,

que gobierna por decre-to-ley".

"No llamamos —afirmó más adelante— a todos los españoles, en la seráfica expresión, de buena volun-

tad. Sólo llamamos a cierta categoría de españoles. A los que están dispuestos a morir por España, sin que

"les importe aparecer en la Prensa, fotografiados en medio de un circuito delator". Hizo un análisis de los

cuarenta anos de Franco, con el progreso nacional y concluyó pidiendo al público que contestase a todo lo

que Fuerza Nueva propugnaba, verdadera letanía política que el publico fue desgranando con rotundidad.

Terminó con una frase de invitación solemne a que Castilla salvase a España. Una clamorosa y prolonga-

da ovación rubricó los gritos finales del orador. Seguidamente se entonó el "Oriamendi" y "El Cara al

Sol"; el himno de Falange tuvo que ser coreado varias veces más en la calle, ante la multitud enfervoriza-

da. Los actos fueron culminados con un almuerzo de hermandad en el restaurante de la Feria de Muestras.

 

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