Información política. 
 Galeón a la deriva     
 
 El Alcázar.    16/04/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIÓN POLÍTICA

GALEÓN A LA DERIVA

SE cierra la semana con el claro balance de una nueva vía de agua en el galeón Suárez, esta

vez muy por debajo da la línea de flotación. Por primera vez el gabinete se pueoe encontrar

con una seria moción de censura por parte del Parlamento que, acompañada de otros

resonantes hechos y de los crecientes desordenes de orden público, han colocado al primer

ministro en línea frontal con los acantilados. ¿Su reacción? La hipótesis Centro Democrático

encabezado por Suárez aparece cada vez más diluida, mientras la alternativa Alianza Popular

está rentabilizando ampliamente la legalización del PCE teniendo su perspectiva, incluso, dos

nuevos fichajes: José Solís Ruiz y Gregorio López Bravo. Además, hay una prometedora

realidad: las Nuevas Generaciones de AP, que celebran Congreso mañana.

Lo que, de cualquier forma, se está poniendo sobradamente de relieve, es la especial

capacidad de Suárez para emular con creces la doctrina totalitaria que dice combatir. Toda la

estrategia gubernamental del primer ministro constituye una fórmula hábil y sofisticada de

autoritarismo que no por cubrir su fachada con tintes reformistas resulta menos evidente y

palpable. No se trata tan solo de una instrumentación adecuada del decreto ley sino de forzar

en la penumbra cualquier clase de motivaciones para conseguir el efecto apetecido. Habida

cuenta de la contestación de que es objeto en estos momentos el gabinete Suárez, hay motivos

más que suficientes para dictaminar que no cuenta con suficientes apoyos en los diferentes

estamentos de la nación como para desarrollar una gestión democrática, y por lo tanto, lo

auténticamente con-gruenta serla hacer pública su dimisión. Pero Suárez se debe considerar

investido de algún especial carisma que eleva su condición sobre la de los demás mortales. La

credibilidad del Gabinete y los pases que está empleando para implantar en España una

pretendida democracia con métodos claramente autoritarios colocan la reforma Suárez,

plenamente, en entredicho.

Mientras, resulta indudable que EL ALCÁZAR se ha ganado un gran tanto periodístico al

difundir en primacía informativa la dimisión del ministro de Marina y las tensiones provocadas

en el Ejército por la legalización del PC, denominado español. Prácticamente todos los rotativos

mundiales incluyen en sus informaciones referencias a la noticia divulgada por EL ALCÁZAR,

poniendo de relieve la lealtad demostrada por el almirante Pita da Veiga y su sentido del honor

y de la dignidad nacional tomando tan drástica determinación. El eco de su gesto ha alcanzado

a todos los estamentos militares. A tenor del ritmo de los acontecimientos, hay que subrayar

que las Fuerzas Armadas como continuación de las Fuerzas de Orden Público responden

también, in extremis, de la seguridad ciudadana, que en los últimos meses se ha visto

quebrantada hasta tal punto como para hacer imprevisible cualquier situación futura.

El Partido Comunista, autodenominado español, ha formulado mientras tanto la más afrentosa

burla a la dignidad nacional colocando junto a la bandera soviética con la hoz y el martillo la

enseña nacional. Y además se permite la desfachatez de afirmar, como si no se tratara de un

hecho consumado, que está dispuesto a aceptar la Monarquía en unas futuras Cortes

constituyentes. La generosidad de Carrillo linda con la más hiriente y desvergonzada soflama.

Admitir ahora la bandera contra la que combatió con tan sangrante denuedo en base a un

oportunismo culpable y condicionar la aceptación de la Monarquía tan sólo en base a sus

intereses es una extorsión que bajo ningún concepto cabe aceptar. Si, como ha proclamado el

Rey D. Juan Carlos, la Monarquía está por encima de la conducta de grupos y personas y se

sitúa fuera de las influencias habituales de partidos, las palabras de Carrillo constituyen un

claro insulto a la Corona. Estas son textualmente sus palabras: "Si la Monarquía continúa

obrando de una manera decidida por establecer plenamente la democracia, estimamos que en

unas próximas Cortes nuestro partido podría considerarla como un régimen constitucional y

democrático. Si no fuera así, no tendríamos ningún compromiso que nos obligara en ese

sentido". Esta clara amenaza es el más florido botón de muestra con que Carrillo ha querido

corresponder a la generosidad del poder legalizando un Partido que, como la evidencia de-

muestra, se sitúa claramente en la ilegalidad al combatir la propia sustancia del ordenamiento

constitucional vigente. Pero naturalmente, Suárez no se habrá dado por enterado.

 

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