Autor: Flaquer, José Antonio. 
 Presidente de la Confederación Nacional de Combatientes. 
 Girón, sonoro y vibrante     
 
 El Alcázar.    18/04/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 27. 

Presidente de la Confederación Nacional de

Combatientes

GIRÓN, SONORO Y VIBRANTE

el que los periódicos y las revistas de izquierdas se hayan metido tanto con nosotros con motivo de mi

discurso y de nuestra III Asamblea, no deja de ser buena señal...".

"El Estado del 18 de Julio ha capitulado sin honor...".

"Ahora hay muchos que desean hacerse perdonar su colaboración con el anterior Régimen, pero sin

renunciar a los beneficios que obtuvieron de él".

"Nuestra guerra civil fue una auténtica lucha ideológica con todas sus consecuencias".

"Ha llegado la hora de constituir un bloque ó Frente Nacional que saque a la Patria del atolladero".

La revista barcelonesa "DÍA 32" publica en su Galería de Personajes, una entrevista con el Presidente de -

la Confederación Nacional de Combatientes, Jase Antonio Girón de Velasco, que rfos permitimos

reproducir íntegramente.

V

En ésta galería de "Personajes .DÍA f^j 32" pretendemos marchar al paso de los acontecimientos, y uno de

ellos, ¡¿dudablemente, fia sido la III Asamblea Nacional de Combatientes, que preside José Antonio

Girón. Por si fuera poco, el presente número se ha confeccionado durante la efemérides del í de abril, que

durante años fuera "Día de la Victoria", y en esta misma fecha del año actual, el Gobierno que preside el

que fuera anteriormente Ministro Secretario General del Movimiento acaba de disolver el propio

Movimiento Nacional, uno de cuyos representantes más qenuinos es don José Antonio Girón.

Nuestra intención, nuestra regla ética o nuestra pequeña filosofía constituyó desde el primer número la

defensa de una evolución que no "dinamitara la historia, precisamente porque muchos de nosotros había-

mos vivido el tremendo drama de la guerra civil. Opinábamos, opinamos, que el tiempo político no

coincide casi nunca con las ansias •del calendario, precisamente porgue éstas son contingentes, y el otro

trascendental. Ese recorrido temporal, el "timming", va indica una voluntad de futuro irrenun-ciable; no

pretendemos quedar anclados en un fondeadero, aún cuando fuese escenario de nuestra juventud,

ilusiones, peripecias vitales que conforman a la persona. Pero en ningún momento pretendemos participar

en un activismo, ya que lo nuestro, lo que entendemos que precisa España, es una serenidad en todos los

órdenes. Deseamos, y lo deseamos por España, andar a todo lo ancho y lo largo del camino, sin renunciar

a ninguna de ambas dimensiones, pues de lo contrarío caeríamos en el confusionismo que denunciamos y

debemos de-nuntiar.

Así pues, ¡a figura de José Antonio Girón la tratamos con respeto, aún cuando no coincidamos siempre,

sobre todo con sus juicios de valor. No vamos a establecer ahora bizantinismos, ni tampoco acogernos a

la clásica coletilla de algunos medios ´de información, aquélla que dice "no nos hacemos responsables de

las opiniones vertidas por nuestros colaboradores´ *.

Yo quisiera, por favor, que me resumiera la III Asamblea Nacional de la Confederación Nacional de

Combatientes que se ha celebrado hace uno\dias en Madrid.

—Con mucho gusto. Fueron jornadas realmente emocionantes y positivas. Ha sido reconfortante y

esperanzador ver que, a pesar de todo, permanecen intactos en los corazones de muchos españoles los

ideales del 18 de Julio. Asistieron cerca de cuatrocientos asambleístas procedentes de todas las provincias

de la Patria. Subraye —se lo pido— la palabra PATRIA ahora que, al parecer, se quiere proscribir de

nuestro diccionario nacional. Se trabajó a fondo en medio de un ambiente enfervorizado y entusiasta.

Empezamos con una misa en el Valle de los Caídos, que presidió la viuda de nuestro inolvidable

Caudillo, la señora de Meirás, y terminamos con la lectura de mi discursoi Entre uno y otro acto se

discátieron y aprobaron tres importantes e intencionadas ponencias: "La Confederación en su estructura

futura", "La Confederación ante los problemas políticos actuales", y "Actividad de las Juventudes de la

Confederación". Esto fue a grandes rasgos la III Asamblea que, por cierto, tan mal ha sentado a los

periódicos y revistas de izquierdas del país. Pero esto estaba previsto. El que unos y otras se hayan metido

tanto con nosotros no deja de ser una buena señal. Significa, entre otras cosas, que estarnos vivos, muy

vivos, y que, por tanto, les seguimos fastidiando y estorbando.

—¿Que ha ocurrido en España desde la muerte de Franco?

—Todo, absolutamente todo. Se han pro-duc^do tantos y tan tristes, increíbles y dramáticos

acontecimientos, que solamente enumerarlos resultaría extraordinariamente prolijo. Pero todos ellos se

resumen, como dije en el Hotel Mindanao, en uno solo: el Estado del 18 de Julio ha capitulado sin honor.

Se ha rendido ante el enemigo sin oponer la menor resistencia, y ha entregado cuanto recibió con infinita

mansedumbre. El Estado de Derecho se ha cerrado así con un descomunal paréntesis en el que quedan

aprisionados cuarenta años de la vida española, convertidos de la noche a la mañana en un simple

interregno. Todo pudiera vofver a ser lo mismo que cuando tuvimos que decidir el destino de España con

las armas en la mano. La fisonomía material, económica, social, política y espiritual de la Patria es la

misma de 1936. Pero de una cosa sí podemos estar seguros: Nosotros —los Combatientes— no hemos

abandonado a España. Nosotros no nos hemos rendido. Nosotros no hemos entregado al enemigo la

victoria.

—¿Es cierto que ha habido una táctica, y que sigue habiéndola, para destruir el Estado del 75 de Julio?

—¡Naturalmente! Todo está perfectamente programado. Aunque casi está ya destruido el anterior Estado

—la misión se ha cumplido perfectamente—, no se le deja de machacar, por si acaso. Y se maltrata día a

día, hora a hora, lo que queda del Régimen, y se humilla y difama a quienes han querido permanecer

´leales a sus orígenes y se denigra constantemente a la figura del Caudillo y,a la de sus colaboradores. Lo

curioso y singular es que en esta táctica se afanan con el mismo entusiasmo quienes fueron vencidos en la

guerra civil que quienes han heredado y usufructuado aque-

lla lejana y gloriosa victoria y ahora desean hacerse perdonar su colaboración, pero sin renunciar a los

beneficios que obtuvieron. - —¿Con qué resultado?

—Esto está muy visible. Hemos vuelto a la zozobra, a la inestabilidad, y vamos velozmente a la crisis

económica, que aún no se ha producido a escala popular, ya que todavía se vive a la sombra de lo que fue

el milagro económico del tiempo anterior. El marxismo-comunismo está creando un estado de penuria

económica que produzca la situación social que genere a su vez una de tipo revolucionario. El bienestar

que conquistaron los españoles constituyó una barrera infranqueable para el comunismo. Pero todo se ha

dinamitado...

—¿Qué fue nuestra guerra civil?

— Una auténtica lucha ideológica con todas sus consecuencias. Una confrontación doctrinal. Por eso no

venció un bando a otro bando ni media España a la otra media. No ganaron unos españoles a otros

españoles. Venció un concepto de la vida y de la historia. De ahí que jamás nos opusimos a la natural

evolución de la sociedad en cuanto a su estructura administrativa, social y política pudiera referirse. El

Sistema pudo mejorar —debía mejorarse— en servicio del bien común, pero no al dictado de las

pretensiones ideológicas que resultaron vencidas en aquella lejana confrontación. Pero no han querido

hacerlo así... ¿Y cuál ha sido la consecuencia? Pues que España está más dividida, enconada e

hipersensible a la discusión y al trauma que nunca. ¿Y qué queda? Únicamente" un enorme vacío político,

una aterradora crisis de autoridad y una infinita y más que preocupante interrogación sobre la piel de

España... Y como hay prisas, se está legislando, en nombre de "la libertad política y de la democracia",

por Decreto-ley... ¡Qué burla y qué sarcasmo más sangrientos!

—¿Qué opina acerca de las próximas elecciones?

—De esas elecciones nacerán unas Cortes Constituyentes que redactarán el texto de una nueva

Constitución. Nadie sabe cómo será esta Constitución ni la forma de régimen político que saldrá "de ella.

La soberanía de España, según la Ley Orgánica, residía en el Estado. Ahora reside en el pueblo. Pero

cuando el pueblo decida con su voto la mayoría parlamentaria residirá en el partido vencedor. Se sabe

sobradamente que las elecciones las ganan los grupos que más dinero tienen, los mejor organizados y los

más poderosos. Y hasta el momento la experiencia de estos últimos doce meses nos ha dicho bien

claramente que el dinero, lz>

organización, la fuerza... y la calle están en manos del marxismo.

—¿Cuál es, pues, la consigna ante las elecciones ?

—Unidad, unidad y unidad. La gran responsabilidad de esta hora es constituir un bloque o frente nacional

—firme y monolítico— que saque a la Patria del atolladero. Este bloque debe estar constituido por los

partidos coincidentes en la salvaguardia de los principios que inspira-´ ron el Estado Nacional del 18 de

Julio. En nombre del pueblo trabajador y en el sagrado nombre de España, de su unidad, libertad y

grandeza, debemos deponer cualquier mira personal, por legítima que sea, para vencer en las urnas a los

marxistas-comunistas, a los separatistas y a cuantos se muestran enemigos de la Patria. Es e! único

camino. Todavía estamos a tiempo... Pero si no nos apresuramos mañana puede ser tarde.

—¿Optimista, no obstante...?

—No soy apocalíptico, aunque mis enemigos de siempre me acusan constantemente de ello. Ni siquiera

pesimista. Y es que creo en España. Creo en esa España a la que amamos apasionada y conmovedora-

mente, a la que hemos entregado cuanto nos pidió, a la que los mejores de nosotros ofrecieron sus vidas.

Pero creo también en el pueblo español. Porque, pese a todo, es hoy "todavía" una realidad firme y fecun-

da. Franco nos legó muchas cosas; quizá la más importante fuera esta sociedad que había nacido y

crecido, en gran parte, bajo el signn de la paz y la reconstrucción nacional. No temamos... Urge explicar a

España y al mundo que el honor nacional no quedó enterrado en el Valle de los Caídos el 20 de

noviembre de 1975. Esta es nuestra hermosa y responsable, pero nada fácil tarea, por supuesto. Manos a

ella. El futuro será nuestro. E! futuro será de España...

El señor Girón, uno de los ministros más jóvenes que tuvo España, un capítulo de su política, ha tenido la

gentileza de responder a nuestras preguntas, y en las respuestas se advierte que no ha perdido el ansia de

que logremos entre todos trazar el nuevo camino de la historia. Sus respuestas también constituyen un

dato más para escribir la gran crónica de los tiempos contemporáneos que no necesariamente han de partir

de cero.

JOSÉ ANTONIO FLAQUER

 

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