Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    25/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Por Rafael GARCÍA SERRANO

SÁBADO, 23 DE ABRIL EL DELATOR.—Se da con

frecuencia el "colega" que achucha a la autoridad para que meta mano a un compañero valiéndose de

unos y otro» métodos periodísticos. (También los hay que se van al Gobernador, que es amigo suyo, o

envían un recorte a quien corresponda, con el presunto delito imputable al acusado y aquí paz y después

gloria democrática, amén).

,

Un buen amigo gallego me manda el recorte que firma un desconocido en un periódico conocido

zumbándome la pandereta y, de paso, recomendándome a los tribunales con astucia que calificaría de

gallega si no fuese en este caso un evidente insulto a los gallegos y a su astucia. Acepto de buen grado —

son gajes del oficio de crear a los que no tienen acceso los impotentes— todas las descalificaciones

literarias que el ilustre desconocido lanza sobre alguna de mis obras, de la cual por cierto, se hablará aún

cuando los biznietos del caballero de la pluma delatora críen malvas en sus tumbas después de una larga y

feliz vida; acepto asimismo mi clasificación como escritor cuyas ideas coinciden en buena parte con las

de la Oprobiosa, pero si el fantasma colega tuviese la más mínima información sobre mi hoja de servicios

no ignoraría que nunca tuve patente de corso, y solamente mi sentido de la elegancia y del decoro me

impide demostrárselo

por lo que al pasado Régimen se refiere. En cuanto al actual, si este caballero que indudablemente

escribe, o al menos firma, supiese leer, cosa que pongo en duda, estaría enterado de mi paso por los

Juzgados correspondientes para responder de algunas notas de mi "Dietario".

Supongo que su delación ya habrá alcanzado las más altas instancias, pero me temo que nada se podra

hacer en el sentido que su alma candida y liberal anhela, o sea el de que me empapelen, me emplumen,

me metan un tubo, un paquete y a ser posible me destierren o me encierren, ya que mi resistencia a ser

enterrado es coriácea. Todo es cuestión de manejar el idioma con un mínimo de precisión. Ni con el

artículo 2 de la Ley Fraga, ni con la ley anti-libelo, chapadas contra mi como dos mártires por este

rabadán rojoide, hay manera de meterme mano razonablemente. No es que "las viejas patentes de corso

continúen en vigor", como el amable y bien intencionado colega dice con amargura que se le derrama por

todos sus esfínteres; lo que continua en vigor es mi lealtad, mi honradez y mi valor, sustantivos cuya

significación haría bien el querido colega en estudiarse si diapone de un Diccionario de la Lengua

Española, a ser posible el de nuestra madre Academia. De paso, y puesto a apacentar vocablos, tal y como

hacia Ramón de Basterea con el dicciona-

rio colocado sobre el pesebre de la cuadra de su caserío, examine el distinguido delator la página 792 de

la decimonovena edición del Dic. de la R.A.E. de la L., 1970, Madrid, columna tercera, papeleta

antepenúltima, entre le-chugina y lechuza y hallará otra que dice así:

"lechugino. m. (Corra el ilustre colega, hasta la acepción) 4. fig. y fam. Hombre joven que se compone

mucho y sigue rigurosamente la moda. U.t.c. adj .

Nunca el ser joven e ir bien arreglado y compuesto ha molestado a nadie, salvo a los zafios, y el seguir

rigurosamente la moda no es un delito, ni tampoco e] reconocer que una persona va bien vestida, incluso

elegantemente vestida, y más si la moda que sigue es la más reciente, la democrática, por así decirlo,

aunque cuando estuvo de moda la anterior tampoco se abstuviera de seguir la de la "dictadura orgánica",

según expresión finísima del delator galáico, cayo nombre no estampo aquí tanto por no hacer

propaganda de su pequeñez como porque, comprenda mi natural debilidad, ni con el evangelio en la mano

pue-do dejar de sentir hacia el sujeto tan reiterado y voluntariamente no citado, cierto asco legítimo.

DOMINGO, 24 DE ABRIL

TRADUCCIÓN.—La conmovedora declaración patriótica de Carrillo en orden a su respeto a la bandera y

a la Corona me recuerda un anuncio que suele verse en las revistas de corazón y bidé, y que viene a ser

como la traducción a la publicidad comercial de las recién estrenadas devociones —alguna no compartida

del Secretario de la Coronelía Española del Ejército Soviético: ¡Locamente rojos! Hemos creado el

concepto total del rojo de labios. Hemos ideado colores húmedos y deliciosos. Super-brillantes. Muy

duraderos. Cremosos y protectores. Al mismo tiempo hemos incluido en su composición elementos

humectantes para mantener sus labios suaves y jugosos. Apetecibles". - El que quiera picar, que pique.

Este es un país relativamente libre, al menos hasta que lo gobierne Carrillo, en cuyo caso la esclavitud

queda garantizada constitucionalmente.

25 —ABRIL — 1977

 

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