Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Ardid publicitario insolita revancha     
 
 El Alcázar.    22/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ARDID PUBLICITARIO INSÓLITA REVANCHA

CARMEN Cossío Encalante, Procuradora en Cortes —última legislatura franquista— y candidato al

Senado por el P.S. ha solicitado de la autoridad eclesiástica que se bo-rrar de las fachadas de las iglesias

los nombres de los caidos du-rante la Cruzada. Carmen Cossío ha cruzado la nueva frontera y está

dispuesta, pase lo que pase, a no dejar huellas. En esas relaciones que ahora se suponen malditas y sobre

las que se depositó mucho incienso y laurel en otro tiempo, figuran tres hermanos de esta señora. Fueron

asesinados en el trágico "Alfonso Pérez", barco-prisión de triste memoria... Uno era teniente de Artillería;

otro, Abogado; estudiante de Medicina el ultimo. Cayeron el 27 de diciembre de 1936. Horas después de

la solicitud, otros dos hermanos de doña Carmen Cossío —sacerdote uno de ellos— han ordenado la

insercción en los periódicos de una esquela con los nombres de aquellos para los que no hubo amnistía.

Es probable que la esquela sea una forma de réplica al liberal gesto de la procuradora. Puede ser también

que estemos ante la evidencia de que el signo de la reconciliación no es fácil todavía. Y no lo digo sólo

por este asunto, que casi pertenece a la intimidad de una familia, sino a otro más sonoro aunque, al

parecer, ha pasado inadvertido o ha sido amortiguado por las tutelas con que suele traducirse el sacrosanto

derecha a la información. La escena, en el Colegio de Abogados de Madrid: el Decano, señor Pedrol Rius,

solicita que sea colocada una lapida en conmemoración de los abogados comunistas brutalmente

asesinados en la calle de Atocha. Todos acceden. Pero he aquí que, de pronto, se levanta el profesor

Tierno Galván y se suma a la petición del Decano a la que opone una sota condición: que antes de que sea

colocada la lápida propuesta se quite aquella otra en que figuran los nombres de los abogados que

murieron víctimas del terror marxista o en la contienda civil. Esta condición previa originó, según me

explican, un considerable alboroto. En esa lápida figuran, entre otros muchos, los nombres de Calvo

Sotelo, de José Antonio, de Honorio Maura...

Si aludo a un tema tan triste, tan desapacible, tan pobre, lo hago para que quede constancia expresa de

cuáles son los propósitos de reconciliación que animan al marxismo, al comunismo ó simplemente a

determinados liberales. Lo de la señora Cossío puede ser, incluso, un ardid publicitario ante las próximas

elecciones o una grotesca fórmula de hacerse perdonar algún juramento. Lo de Tierno Galván, en cambio,

tiene otro aire. Es la hora de la revancha, sin más. Pues bien: si se hace bandera de agresión con los

muertos, sean del bando que fueren, es que los ´niveles de generosidad y de entendimiento de los

españoles son tan limitados que podemos llegar al trance de necesitar más lápidas conmemorativas, más

incienso y más laurel. Los hombres que mueren por una idea y caen por ella con decoro y limpieza de

corazón, merecen, cuando menos, el respeto de sus herederos. Y en ningún caso que cualquier mequetrefe

pida que una sucia brocha de olvido o de infamia borre sus nombres del recuerdo. Esto me parece más

grave que aquello de gritar por las calles "¡fascistas, burgueses: os quedan tres meses!", que como

exponente democrático de reconciliación, tampoco resulta malo.

Antonio IZQUIERDO

 

< Volver