Autor: L. F. V.. 
 Blas Piñar en Almería. 
 El Uno de mayo, "contestado"     
 
 El Alcázar.    02/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Blas Pinar en Almería

EL UNO DE MAYO, "CONTESTADO"

ALMERÍA, (Por teléfono, crónica especial para "EL ALCÁZAR"].— "No buscáis ef beneficio da

los trabajadores, sino el vuestro, ai servicio de puros intereses políticos", dijo esta mañana Blas

Piñar, presidente de Fuerza Nueva, en eI Cine trapería), a un auditorio que llevaba el recinto,

contestando así a las voces de los que se alzan como únicos testaferros del mundo laboral.

Ha tenido gran importancia en la ciudad lo que en medio de una fecha tradicional mente ad-

judicada por los comunistas y afínes para su manifestación, una voz patriótica, con sabores

ceñidos a la ortodoxia doctrinal de un régimen político que ha-bla de España, hayan salido a la

luz pública precisamente en esa fecha. La ocasión no ha sido para menos, y eso sin tener en

cuenta esas pequeñas prova-ciones de jovencísimos pertenecientes a tas centrales sindicales,

ya legalizadas, que fueron contestados con gallardía e inmediatamente por otros muchachos,

tan jóvenes como ellos, que creen en otra concepción de la vida radicalmente opuesta.

Desde hacia días tas caites estaban empapeladas. Esos jóvenes militantes de Fuerza Nueva

ya se habrán encargado de (levar a cabo una concienzuda labor de propaganda. Por eso,

cuando el presidente nacional de ese grupo político puso la pica dialéctica en Almería, un

auditorio que esperaba sus palabras, ofrecía su colaboración e identidad con unas ideas que se

buscan, se quieren y se abrazan. La Junta Provincial de Fuerza Nueva de esta provincia hablo

primero a través de sus delegados. Y Blas Piñar, quien había sido saludado entre grandes

muestras de entusiasmo a su llegada, habló por espacio de más de una hora, de tres apar-

tados: Almería, desafío social y futuras elecciones.

El recuerdo de Celia Viñas, la poetisa leridana enamorada de Almería, no podía feriar a la hora

de la descripción interior de una tierra con sed de siglos. Ni tampoco la certeza, puesta en boca

de Blas Piñar, de que es posible una redención social a través de unas juventudes que

trasformen con estusiasmo un llamado "imposible histórico". Una síntesis, según el líder de

Fuerza Nueva, de técnica e imaginación creadora, lo haría posible, ya que con los mejores

burócratas no se hace una nación. Hace falta —insiste— una ilusión política, como aquella que

alumbró en gran parte el Régimen de Francisco Franco, que haga posible sacar adelante

factores sociales. Es necesario salir (como (o hizo aquel Régimen, a pesar de sus imperfec-

ciones) de la España zaragatera y de alpargata, para merecer el respeto de los más grandes,

de los poderosos. Y esto es así porque España se hizo fuerte a través del sufragio universal de

le sangre, por el prebiscito del color y del sacrificio.

Teniendo en cuenta la fecha, no es extraño que el presidente de Fuerza Nueva abordase el

desafío social, a través de la mas pura interpretación doctrinal de la unidad entre las clases. La

armonía de capital y trabajo es un anticuerpo para la lucha dialéctica. El materialismo no cabe

en una visión de trabajo, como lo tuvo Francisco Franco, que recogía toda la vieja tradición de;

los gremios y el pensamiento sindicalista de José Antonio. De ahí partió un sindicato vertical y

único que no nacía caprichosamente, sino como apelación determinante a un mal que

enfrentaba a los hombres entre sí. Los revan-chismos, entonces, no caben, y el uno de mayo

de mil novecientos setenta y siete, de claro signo horizontal, de clase, sindicalismo que no ha

superado nunca, a través de la experiencia histórica da la monarquía liberal y de la segunda

República, las conquistas sociales del anterior, no traería el enfrenta-miento entre trabajadores.

Decidme (pregunto con énfasis. Piñar), que es lo que pretenden los que han sustituido la

estructura social del Régimen del Caudillo si no es servir intereses de marcado signo político.

El Fuero del Trabajo, cuando aún estaba el final de la guerra

incierto, es una prueba de preocupación por parte de Franco. Y también una muestra de que

aquel Alzamiento del 18 de Julio tenía dentro de sí algo más que el espíritu patriótico y salvador

de las Fuerzas Armadas. Era poner el dedo en la llaga respecto a un problema que había

ocasionado grandes males a España, a través de hechos anteriores , asi como la certeza de

que el primero de mayo tenía que dejar de ser la fiesta de la reyerta. Fue la exaltación del

trabajo para los hombres de nuestra nación. La ocasión da convertir la convocatoria del odio en

la de la alegría, con una figura al fondo, la del Caudillo, que ha desaparecido físicamente, pero

no del corazón y del espíritu de los españoles.

Con referencia el tema de las elecciones, Blas Pinar hizo unas reflexiones para que cada uno

obrase después en conciencia. Habló de las tres posturas que se habían tomado en el último

referendum. La abstención fue de los comunistas y grupos afines. El "si" partió de los refor-

mistas, que iban desde Arias {primer Gobierno de la Corona) hasta Suárez, segundo jefe de

Gabinete con el Rey. Por último estaba la postura que Pinar ñamó nuestra, enmarcando en ella

a todos los fieles al Estado doctrinal del 18 de Julio, que habían propagado el "no". Los

comunistas y afines están en lo suyo —dice el presidente de Fuerza Nueva— no pueden ser

culpados de nada. Son los reformistas los que legalizan el Partido Comunista y, de "fac-to", los

grupos que están ideológicamente a su izquierda. Son ellos los que tienen la culpa de lo que

ocurre hoy en España. Nosotros, en absoluto. Estamos descargados de toda responsabilidad.

Entre ovaciones innumerables transcurrió y terminó su discurso. La bandera y los jóvenes

protagonizaron una ocasión que será recordada en Almería. Y más —repetimos— en un pri-

mero de mayo. En el Hotel La Parra, a orillas del Mediterráneo concluyó con una comida de

hermandad en la que intervino Emilio María de Burgos, ex presidente de un sindicato de esta

provincia, la jornada de Fuerza Nueva en Almería. Y el canto del Oriamendi y del Cara al Sol.

Y con fe política en España.

L.F.V.

 

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