Autor: J.. 
 Información política. 
 Suárez, beligerante     
 
 El Alcázar.    04/05/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INFORMACIÓN POLÍTICA

SUAREZ, BELIGERANTE

EL discurso de Suárez ha versado sobre tres temas: justificación de la candidatura del primer ministro,

razones de te legalización del Partido Comunista y resultados del reciente viaje americano. En cuanto a !o

primero. Suárez ha subrayado que no se trata de una alternativa personal y que no ejerceré privilegios,

para lo que ofreció dos garantías: juntas electorales y fiscalización de los partidos. En cuanto a lo

segundo, pretendió diferenciar entre la actitud del PCE hace un año. cuando fue dictaminado en las Cortes

al art. 172 del Código Penal, y ahora, destacando además, por supuesto, que en los estatutos presentados

por el Partido no hay base de ilegalidad. En cuanto a lo tercero, Suárez puso énfasis en el apoyo

internacional a la singladura reformista de la Corona.

Esto es, en síntesis, el contenido de los treinta y dos minutos de alocución televisiva del primer ministro.

Del que, en consecuencia, se pueden deducir las siguientes consideraciones: con la presentación de

Suárez, un Gobierno que debería ser gestor neutral de la transición se compromete con un partido

político, con lo que de manera inmediata suprime la credibilidad de unos comicios en los que, por su

propio carácter, todos tos partidos deberían gozar de idénticas posibilidades. Argumentar, como ha hecho

Suárez, que el Gobierno ejerceré una autentica objetividad y equilibrio, no es posible, porque el primer

ministro dispondrá a su antojo de la prima de notoriedad oficial de que están privados el resto de los

candidatos y porque tiene a su disposición todos los resortes de la Administración para arbitrar como

convenga sus posibilidades.

Por lo que se refiere a tes razones que, en opinión de Suárez, justifican te legalización del Partido

Comunista, lo único que ha hecho el primer ministro es descalificar unas pretendidas suposiciones con

otras de menor entidad. Para empezar, enarbola su principio de legalizar la realidad tal cual es, sin

establecer un cuadro de principios ni un bosquejo de aquellos hechos reates que pese a serlo, son

condenables por toda sociedad civilizada. También dice, por ejemplo, que en los estatutos del PCE —

como es obvio— no hay mácula de ilegalidad. Y tan soto se reserva en te manga te facultad discrecional

para suspender tal reconocimiento en función de una trayectoria consolidada. La vaguedad de tos princi-

pios enarbolados por Suárez es tan amplia que a tenor de tales afirmaciones mañana el Gobierno podría

legalizar perfectamente el FRAP o te ETA simplemente porque no han provocado atentados en el último

mes o porque presentasen unos estatutos candorosos y frondosamente democráticos. Además, Suárez

adolece de una falta de información elemental porque parece pretender desconocer el significado carácter

republicana que tos dirigentes del PCE no tienen rubor en manifestar, aunque ahora lo tamicen con una

filiación monárquica oportunista que extorsiona e hipoteca a te Corona porque la exige una conducta de-

terminada. ¿Acaso no ha llegado a poder del primer ministro te entrevista publicada por un

semanario italiano hace escasamente un año en el que Carrillo se burlaba de te manera más descarada ante

Oriana Fallacci del Rey y del propio Suárez? ¿Qué garantías de aceptación de las normas de convivencia

y de respeto a la legalidad puede ofrecer un partido que se contradice de manera tan flagrante? ¿Es que el

primer ministro olvida, además, el nunca desmentido proposito del PCE de proceder a te exaltación de tes

"nacionalidades", de implantar la dictadura de una dase y de revocar la Monarquía? ¿Es que unas frases

hipócritas pueden prevalecer sobre te conducta demostrada por el PCE desde el término de te Guerra de

Liberación hasta hoy surcada por un dramático rastro de sangre?

Suárez, está claro, quiere legalizar el PCE. Esta es la única y decisiva razón de tal medida. Lo demás,

apuntar que en un año el PCE ha cambiado tanto como para invalidar te condena de tes Cortes, es una

tomadura de pelo. Suárez habla da que no se puede descalificar por suposiciones. Las banderas republi-

canas en tos actos del PCE, no son suposiciones, ni el apoyo internacional, ni la formación de cuadros en

el exterior. ¿Pero ofrece alguna garantía? Ninguna. Por lo tanto, prefiera simplemente quedarse con sus

propias suposiciones, ya que no son otra cosa. ¿Acaso no era una facción escindida del Partido Comunista

(con el apellido "reconstituido") te que en fecha reciente llevó a efecto dos graves atentados contra aftas

personalidades de la nación? Toda sociedad tiene legítimo derecho a defenderse de tos elementos que

pretenden deliberadamente su liquidación. Si el primer ministro no es consciente de este requerimiento y

se desentiende de una afta responsabilidad en salvaguardia de la comunidad amenazada por una fuerza

extranjera, incurra en grave y exclusiva responsabilidad, que Suárez ha tenido la sinceridad de atribuirse.

Nos encontramos, en consecuencia, con un Gobierno que, aunque otra cosa proclame, será beligerante,

que atienta una opción desde el poder al tiempo que convoca a tos demás para ensalzar su apoteósica

victoria. Muchos se habrán quedado, tras te alocución del primer ministro, pensando que, en la más

refinada práctica democrática, Suárez podría avenirse a debatir sus razones en pie de igualdad y con el

mismo marco de TVE ante sus contrincantes, bien de otros partidos políticos, bien de te prensa. Tal

ocurre en tes democracias occidentales de tas que Suárez acaba de llegar. Al menos, de esta forma el

pueblo tendría oportunidad de recibir criterios diferentes y valorar su opción. ¿O es que el primer ministro

va a conceder a Fraga treinta y dos minutos de discurso ante los televidentes? Está por ver. Mientras,

Suárez deberte demostrar te ausencia de duendes y fantasmas en te escena política presentándose en pié

de igualdad a tos demás candidatos. De la única manera que merecerte crédito: dimitiendo. Pero eso, ya lo

ha dicho: no lo va a hacer. El asegura que por bien del "país". No deja de ser una opinión personal e

interesada. Y por tanto, no fiable.

J.

4 - MAYO - 1977

 

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