Son los mismos     
 
 El Alcázar.    11/05/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

LO ha dicho Santiago Carrillo en el mitin de Getafe: "Somos los mismos comunistas que hemos

luchado durante cuarenta años de nuestra vida".

¿Qué puede decir ahora el presidente Suárez al pueblo español, al que hace unos días se

esforzó en convencer del acierto de la legalización del Partido Comunista, porque había

demostrado con su conducta que era "diferente"?

Los comunistas son tos mismos. Lo dice su dirigente máximo. Santiago Carrillo, que de nuevo

se ha quitado el peluquín, no sabemos si para descubrir su verdadero rostro o para

corresponder con un gesto burlón a los veinte minutos que por televisión le dedicó el presidente

Suárez. O para las dos cosas a la vez.

Los comunistas son los mismos.

Los mismos que crearon el Partido Comunista de España como una sección de la Internacional

Comunista dirigida desde Moscú.

Los mismos que dirimieron en Bilbao en los años veinte sus disensiones con los socialistas

asesinándolos a tiros.

Los mismos que facilitaron la huida a la Unión Soviética de Ramón Casanellas, asesino de

Dato, presidente (entonces) del Gobierno.

Los mismos que por orden de Moscú destituyeron de sus cargos dirigentes y expulsaron del

Partido a Bullejos, Trilla, Adame y Etelvino Vega, porque se habían atrevido a disentir de las

órdenes que llegaban de Rusia. Los mismos que en 1945 asesinaron a Trilla a puñaladas en la

calle Magallanes de Madrid. Como el lunes pasado a Ramiro Figueroa en Valdemoro.

Los mismos que participaron en la revolución de Asturias de 1934, en la que se hizo una

matanza de guardias civiles, guardias de asalto y personas de derecha porque los seguidores

de Gil Robles (de entonces), que habían ganado las elecciones, tenían la inconcebible

pretensión de formar parte del Gobierno.

Los mismos que, siguiendo órdenes de Moscú, crearon a finales de 1935 el Frente Popular que

iba a determinar la bolchevización de España.

Los mismos que durante la guerra impusieron su tiranía en zona roja, hasta el punto de que los

propios socialistas y anarquistas tuvieron que acabar eliminándolos a tiros.

Los mismos que en 1937 protagonizaron, ampararon y defendieron el secuestro del dirigente

del Partido Obrero de Unificación Marxista, Andrés Nin, luego torturado y asesinado, sin que el

Partido Comunista todavía haya condenado este crimen estalinista, a pesar de haberse

adherido a la condena del estalinismo hecha por el XX Congreso del PC de la URSS.

Los mismos que asesinaban en el frente a milicianos socialistas por negarse a aceptar el carnet

del PC.

Los mismos que, entre otros ¡numerables asesinatos, protagonizaron matanzas como la de

Paracuellos de Jarama o como la del "Túnel de la muerte" del barrio de Usera.

Los mismos que en los años cuarenta cubrieron nuestras sierras de facinerosos, dando vida a

un bandolerismo criminal, denominado por ellos "guerrilla" o "maquis", cuyos métodos fueron el

asesinato, el secuestro, la violación y el robo.

Los mismos que en esa época asesinaron a 953 campesinos (entre ellos mujeres y niños) y

mataron a 2S7 guardias civiles, 12 funcionarios del Cuerpo General de Policía, 11 policías

armados y 27 soldados.

Los mismos que llenaron publicaciones y discursos con unos elogios babosos a Stalin,

capaces, al leerlos ahora, de hacer ruborizar a un asno.

Los mismos que han protagonizado las campañas nacionales e internacionales en favor de los

asesinos de la ETA y del FRAP.

Los mismos cuyos insultos al Rey todavía están en las colecciones de periódicos.

Son los mismos. Lo acaba de decir Carrillo, sin tener el menor miramiento para el candidato

Suárez al que en tan mal lugar deja.

 

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