Autor: García Brera, Miguel Ángel. 
   La democracia es exigente     
 
 El Alcázar.    11/05/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA DEMOCRACIA ES EXIGENTE

UNO de los problemas que comporta la democracia es garantizar la pureza de todos sus mecanismos

hasta el mínimo detalle, impidiendo que algo que pueda parecer nimio invalide la igualdad absoluta de

oportunidades.

En este sentido, es bien interesante el recurso planteado ante la Junta Central Electoral por Luis Valero

Bermejo para impugnar una corrección de errores del Real Decreto 876/77, que ha venido a modificarlo

sus-tancialmente con sólo autorizar a las asociaciones, federaciones, coaliciones o agrupaciones

electorales para editar papeletas y sobres electorales, aunque sea sometiéndose a unas normas generales.

Una autorización, aparentemente tan inocua, puede permitir que la distinta fabricación de papel, por

mucho que cada fábrica se ciña a las normas UNE, dé lugar a matices suficientes como para invalidar el

secreto del voto. Y en un espacio territorial donde la limpieza electoral no ha sido muy ejemplar a lo largo

de la historia, la presión de las gentes con autoridad sobre el votante puede ser decisiva, si, mediante el

subterfugio del papel con variantes, se puede conocer la decisión del que ejerce su derecho.

Desde luego, viendo la cuestión legalmente, parece obvio que una corrección de errores en el Boletín

Oficial no puede nunca alcanzar a variar la norma que se corrige con disposiciones distintas. Y este es el

caso presente. Veámoslo: el Real Decreto, antes citado, establecía, entré otras cosas: "Los Gobiernos

civiles facilitarán a los representantes de partidos, de federaciones o coaliciones que presenten

candidaturas, una cantidad de sobres, tanto para el Senado como para el Congreso, similar al número de

electores de la circuns-

cripción provincial". De igual modo se encarga entregarlas a las Juntas electorales de zona en número

doble al de electores. Las correcciones al Real Decreto, sin embargo, descargan la responsabilidad

impuesta a los Gobiernos Civiles y la sustituye por una posibilidad, al decir: "Los Gobiernos Civiles

podrán facilitar en la medida de sus posibilidades..." Por otro lado, como decíamos antes, se permite a los

grupos políticos la edición de sus sobres.

Una corrección de errores que sustituye una obligación por una posibilidad, no es tal corrección, sino una

modificación, que en la forma adoptada sería ilegal. Pero además de ilegal, resulta que conculca la pureza

democrática al permitir la identificación de sus propios sobres a cada partido editor.

La solución que se propone en el recurso presentado por Valero Bermejo parece aceptable. Vista la difi-

cultad de que un solo fabricante, que garantiza la identidad total del suministro, proporcione la totalidad

de las papeletas y sobres, convendría que, sin otras autorizaciones, se hiciera el encargo de este material a

un único proveedor por cada Distrito Electoral, sin que quedara margen alguno al más mínimo matiz

distintivo.

Todavía se está a tiempo y aunque pudiera parecer hilar excesivamente fino, creemos que la esencia de la

democracia y su pervivencia tiene su raíz más honda en el cuidado de todos los detalles conducentes a

que el voto sea realmente secreto y libre. La democracia exige mucho.

GARCÍA BRERA

 

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