Autor: Puerto Vega, José Antonio. 
   Yo, pecador     
 
 El Alcázar.    11/05/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

YO, PECADOR

José Antonio DE PUERTO VEGA

"A Mariano Mañeru, con mi respeto a su

lealtad".

YO pecador, me confieso... de haber aplaudido por las calles de Oviedo, en Octubre de 1934, a

un General muy joven, bajo, vigoroso... irradiando seguridad y confianza, que habla sofocado

el vandalismo y el fuego prendido por el comunismo en aquella ciudad.

Yo, Pecador, me confieso... de haber rezado en familia el 13 de julio de 1936, por el alma de un

español ejemplar, asesinado vilmente por sicarios del comunismo, amparados en la demencia

de un gobierno revanchista, vendido al extranjero.

Yo Pecador, me confieso... por haber atravesado un monte de los Picos de Europa una noche

del Otoño de

1937, formando parte de un grupo que abandonó la zona "leal al Gobierno de la República",

para alcanzar las trincheras donde el Ejército Nacional, Requetés, Falangistas, Monárquicos,

Renovación, etc, y el espíritu de una generación admirable, habla dicho "NO" el 18 de julio de

1936 a la anarquía, al comunismo, separatismo, socialismo, ateísmo, etc.

Yo Pecador, me confieso... de haber admirado y respetado con profundo orgullo al hombre que

lleva de victoria en victoria a tos Ejércitos Nacionales y. mantenía unidos con moral

indescriptible a los españoles de su retaguardia y a los incalculables de la "quinta columna" que

esperaban su liberación en la zona "republicana" donde vivía legalizado el comunismo y

separatismo.

Yo, Pecador, me confieso... de haber asistido en el Teatro Calderón de Valladolid a todos los

actos de exaltación patriótica que se celebraron durante el año

1938, dando simbólica escolta a aquellos prestigiosos oradores: Millán Astray, Dionisio

Ridruejo (¡Ay!),

Girón, Valcárcel, etc. firme e inmóvil en el escenario, como un macetero más, y envidiando con

toda el alma a los que, un poco mayores que nosotros, eran ya Alféreces Provisionales.

Yo, Pecador, me confieso... por haber estado en el Primer Desfile de la Victoria.

Por haber conseguido (¡al fin!) ser Oficial de Complemento de las Fuerzas Armadas Españolas,

procedente de las primeras promociones de la Milicia Universitaria.

Por no haber consentido jamás, que ante mi, en el extranjero, se difamase a Franco o al Rey, ni

se criticase a España o su Gobierno.

Por haber trabajado y hecho trabajar a técnicos, mandos intermedios y operarios durante

muchos años la tarde de los sábados y domingos o festivos hasta "la hora de misa" (con

permiso especial del Obispado) porque así lo exigía el interés de la Nación en la urgencia de

sus reparaciones navales o nuevas construcciones, sin que se nos ocurriese plantear huelgas

cancerosas ni reivindicaciones chantajistas.

Por haber arrancado banderas separatistas, cuando no estaban legalizadas y llevaban

explosivos en sus entrañas.

Por llevar en mi cartera el retrato de un "anciano" que dio a España 40 años de paz y progreso,

y haberme emocionado al velar su cadáver y ver a diez pasos de mi, como se le daba

sepultura.

Por haber votado "NO en el reciente Referéndum y llevar ufanamente un alfiler en la corbata

con el "2.6%".

Por todo ello, me inclino ante mis jueces, los nuevos demócratas intelectuales, socialistas,

liberales, separatistas, etc., y les ofrezco mi cuello de retrógrado, para que caiga sobre el la

cuchilla de sus rencores, frustraciones, deslealtades y perjurio.

No tiene importancia: a su lado "da náuseas vivir".

 

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