Autor: VARELA. 
   El Pacto Fraga-Suárez  :   
 (O la encarnizada lucha por el poder). 
 El Alcázar.    19/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EL PACTO FRAOA-SUAREZ

(O LA ENCARNIZADA LUCHA POR EL PODER)

La campaña electoral no ha empezado todavía, pero los rumores, como arma persuasiva, ya han

comenzado a circular. El último como nadie desconoce es el que habla de una posible alianza secreta

entre Centro Democrático y Alianza Popular. El mismo Fraga ayudó a que circulara el rumor con alguna

credibilidad después de su rueda de prensa en Roma, "soy partidario de los pactos para las próximas

Cortes". Sin embargo, y aunque la política es el arte de lo posible, conocen muy poco a Manuel Fraga los

que crean en tal posibilidad. Fraga es capaz de aliarse con

el mismo diablo, pero no más allá. Y más allá está Adolfo Suá-rez, cuya incompatibilidad según cuentan

los que conocen a ambos, está por encima de lo imaginable. Para corroborarlo ahí está la información no

desmentida que indicaba por las claras que tanto Areilza como Fraga no quisieron continuar en el

gabinete Súarez a pesar que desde la Zarzuela les animaban a seguir. Areilza dudó. Pero Fraga ni siquiera

pestañeó. Nada más conocer el nombramiento ya había decidido.

El líder de Alianza Popular suele estar bien informado. Y sabe mejor que nadie que las próximas Cortes

se parecerán a una coctelera en donde será imposible legislar sin que cada oveja busque su pareja. O en

otras palabras, sin que exista una fuerza de derecha, de centro-derecha o humanista, unida muy unida.

Sabe también que su opción, la de Alianza Popular, ha perdido posibilidades de conseguir una mayoría

significada por culpa de la absurda maniobra gubernamental que na enfrentado a líderes de parecida

opinión, y lo que es peor, ha enemistado de una manera cruel a los hombres de las provincias que están

irremediablemente destinados a luchar juntos en el futuro. Fraga sabe también que el "Partido

Gubernamental´´´ ha dado franquicia a la izquierda y, si en los últimos días de la campaña electoral las

cosas no se tuercen mucho, los grupos marxistas obtendrán unos porcentajes considerables y dignos.

Pues bien, si todo esto es asi, si la izquierda va para arriba y si la incapacidad de Fraga con Suárez es

congénita, ¿cómo es posible una alianza o una coalición entre Centro Democrático (bien llamado "Centro

Gubernamental") y Alianza Popular?. Muy sencillo, porque en círculos generalmente bien informados se

da como seguro que Adolfo Suárez no será, a pesar de todo, el presidente del Gobierno después de las

elecciones. Y ya se sabe, el el que tenga el poder tendrá el Centro-Gubernamental, astillado, por supuesto,

pero lo tendrá.

La lucha por el poder es en este momento encarnizada. Adolfo Suárez ha perdido terreno de una manera

notable por culpa de su absurdo viaje a Méjico y sobre todo, porque la élite política no está con el, la élite

militar tampoco y la élite financiera mucho menos. Adolfo Suárez ha perdido dos batallas en un mismo

día, el día que no fue invitado al acto de cesión de derechos de don Juan, y la hora en que don Juan dijo

claramente que renunciaba en favor de la monarquía instaurada (no reinstaurada), lo que quería decir, a

pesar del criterio del candidato Luis Apostúa en "YA" que no habrá Cortes constituyentes, como quería

Fraga y en contra del criterio de Adolfo Suárez que había afirmado que habría Cortes Constituyentes en

Méjico. Al parecer, el actual presidente del Gobierno sólo tiene una opción en este momento: ´barrer" en

las elecciones. Este objetivo lo persigue su equipo con ahinco, con dinero, con propaganda y con la

cibernética. Aún más: alguien ha aconsejado al presidente que dimita de su puesto antes de que comience

la campaña electoral. Mantendría intacto el equipo de persuasión en los Ministerios y ganaría credibilidad

una victoria arrolladora en las urnas. Y de este modo después de los comicios no habría más remedio que

volverle a llamar. Esta operación podría ser una jugada maestra, pero no creo que sea aceptada por Suárez

que viejo conocedor de los ar-tilugios y de las interioridades de los cargos oficiales, sabe muy bien que

como en el refrán, "quien fue a Sevilla, perdió la silla". Y su contrario, "más vale pajaro en mano que

ciento volando".

VÁRELA

 

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