Autor: Maestro Martínez, Ángel. 
   El Gobierno Suárez, el P.C.E.y la ultraizquierda     
 
 El Alcázar.    31/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL GOBIERNO SUAREZ, EL P.C.E. Y LA ULTRAIZQUIERDA

HEMOS visto recientemente las declaraciones, las manifestaciones violentas, etc, de los

grupos de ultraizquierda que piden su legalización, frente al favoritismo y parcialidad

demostrado por el gobierno respecto al P.C.E. En pura ortodoxia democrática de la que tan

continuo alarde hace el gobierno Suárez, la parcialidad del mismo en favor del P.C.E. resulta

para los ortodoxos y puristas de la ultraizquierda de una irritación suma.

Dicha parcialidad del gobierno en favor del P.C.E., en detrimento de los otros grupos marxistas

más auténticos aparentemente en la pureza doctrinal y sobre los que el gobierno, con el total

beneplácito del P.C.E. actúa sin consideraciones de ningún tipo, es un hecho cierto y evidente.

Pocos exponentes más claros tenemos de la implacable dictadura comunista y de la feroz

represión que conllevaría su toma del poder, que las denuncias de quienes bien les conocen,

de quienes mejor les conocen. Los militantes de la ORT, del MC, de la LCR, del PTE, del PC

(I),, son los que con más ardor denuncian en sus actos públicos o en conversaciones privadas,

la dictadura que ejerce el PCE., en cuantos estamentos de la sociedad llega a controlar.

Recientemente exponía un militante de la ORT, con la terminología característica marxista

leninista, cómo se ejerce en las cátedras controladas por el PCE un verdadero imperialismo

cultural, cómo llegan a dar titulaciones académicas a miembros del partido, sin exámenes, o

con favoritismos descarados en un primer "paso; y cómo después el acceso a PNN, se da por

pertenecer o no al

partido donde un miembro del mismo controla su cátedra. Así las cátedras son ejercidas

dictatorial-mente mucho más eficaz y férreamente que pudieron haberlo sido, cuando el PCE,

imputaba estos procedimientos a la época franquista de los años de postguerra, o

posteriormente cuando el dominio de ciertas cátedras se atribuía al Opus.

Los grupos de izquierda revolucionaria no son el peligro. Su falta de fuerza es un hecho cierto.

El PTE que pensaba constituir un gran frente de izquierda revolucionaria se ve obligado a

construir únicamente el Frente Democrático de Izquierdas. Las escisiones y deterioros de la

ORT, hace que vaya a la guerra por su cuenta y que cree, controlada, por su Secretario

General Sanroma, la Agrupación Electoral de Trabajadores. La LCR crea por su lado el Frente

Unitario de Trabajadores. Su agresividad verbal y física es evidente, pero carecen

precisamente por su falta de rigidez y disciplina en sus cuadros, de la eficacia y organización,

jerarquizada al máximo, característica típica del PCE. Así aplicando las enseñanzas de una de

las obras claves de Lenin "El iz-quierdismo, enfermedad infantil de! comunismo", se observa

como estos grupos al carecer de ese rígido control ideológico de "la centralización incondicional

y la disciplina más severa del proletariado", derivan a su vez en grupos destinados a ser

trascendidos por sus mismas contradicciones internas, degenerando en grupúsculos que

pueden llegar a futuras subdivisiones, con lo que se diluye en la ineficacia.

La táctica del PCE, es infinitamente más peligrosa y sutil que la

de los grupos de ultraizquierda — recordemos como en 1908 los bolcheviques de izquierda

fueron expulsados del partido "por su empeño en no querer comprender la necesidad de

participar en un parlamento, y una serie de instituciones regidas por leyes reaccionarias" (Pag.

22 de la citada obra de Lenin, Ed. Progreso. Moscú) —la postura del P.C.E. es más peligrosa

por cuanto supone la imagen de orden, frente a la violencia revolucionaria de la ultraizquierda.

El PCE nos guste o no nos guste, cuenta con la tolerancia indudable del gobierno deseoso de

presentarlo como partido de orden —ahí están los innegables favores del Se. de la Mata, la

parcialidad hacia Carrillo, y un "sinfín de sucedidos irrefutables— mientras carga la mano en la

represión contra la ultraizquierda, cuya fuerza no pasa de la efectividad de la Joven Guardia

Roja en pintar las paredes madrileñas, o de la ORT, emulando dichas actividades. El gobierno

sabe, o por lo menos debe saber, que la fuerza real, a pesar de un crecimiento fuerte del

partido del trabajo (PTE), está en el PCE, con su estructura jerarquizada, con su centralismo

democrático y como en un aprovechamiento genial de la tolerancia, a veces pienso si sólo será

eso, tolerancia, llega a convencer a gentes de •buena fe, de su renuncia a la dictadura del

proletariado y de como es imposible un panorama democrático en España, sin pasar por el

PCE.

La contradicción del PCE, en su aparente renuncia a la dictadura del proletariado, sería

flagrante, si fuese sincera, con el dogma leninista de que "La dictadura del proletariado es

necesaria, ya que la victoria sobre la burguesía es imposible sin una guerra prolongada, tenaz

desesperada, a muerte" (Pag 10 obra citada).

Lenin insistió en cómo la participación en un parlamento democrático, era necesaria mientras

no se tuviese la fuerza suficiente para disolverlo, y cómo los revolucionarios de palabras

estaban obstinados a no comprender que era necesario replegarse, que era obligatorio

aprender a actuar legalmente "en los parlamentos más reaccionarios, en las organizaciones

sindicales, cooperativas de seguros y otras semejantes por muy reaccionarias que sean" (Pag.

14 obra citada): La participación comunista en los parlamentos lejos de perjudicar al

proletariado revolucionario le permite demostrar a las masas atrasadas por qué semejantes

parlamentos merecen ser disueltos facilitando así con esta maniobra de infiltración la disolución

del parlamentarismo burgués.

Los partidos de «ultraizquierda, como viene anunciando implacablemente la agencia "Nueva

China", saben que la victoria del PCE sería terrible para ellos, que traería aparejada una

represión incomparablemente más enérgica y violenta que la pobre, y por lo demostrado hasta

ahora tan ineficaz, represión "fascista", pues son conscientes dé antecedentes históricos como

los de Krondstatd, la represión anti-trotskista, la aniquilación del POUM, etc.

Su rigidez, la de los ultraizquier-distas, en unos esquemas mentales fijos e inalterables, reacios

a las alianzas oportunistas con otros partidos, les hace no ver el que toda la historia del

bolchevismo, antes y después de la revolución de Octubre, está llena de maniobra, de

compromisos con otros partidos, incluidos los burgueses.

Lenin dijo: "Sólo se puede vencer a un enemigo más fuerte poniendo en tensión todas las

fuerzas y aprovechando obligatoriamente con el mayor celo, minuciosidad, prudencia y

habilidad, la menor grieta entre los enemigos, toda contradicción de interés entre la burguesía

de los distintos países... el que no comprenda esto no comprende ni una sola palabra del

marxismo ni de socialismo científico".

¿Lo habrá comprendido demasiado bien el Sr. Suárez y sus adlate-res?.

ÁNGEL MAESTRO MARTÍNEZ

 

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