Autor: VARELA. 
   Bombas contra la debilidad     
 
 El Alcázar.    06/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

la balanza

BOMBAS CONTRA LA DEBILIDAD

La opinión general coincide en señalar que las bombas no van contra Suarez. Es poca cosa. Las bombas

van contra España. Conozco un poco al presidente del Gobierno español. Y quizá porque lo conozco sé

muy bien que su ambición de poder le ha perdido. El futuro conde de Cebreros se hubiera conformado

hace solamente un año con llegar al puesto que ocupa. De hecho, cuando se hizo cargo del Gobierno, por

designación Real, estaba animado de una sola ambición: hacerlo bien. Era ésta, según la referencia de

muchos de sus amigos, el único reto que tenía su designación, designación que en su opinión era

inmerecida.

SUS MINISTROS

Adolfo Suarez podía haber hecho, cuando fue nombrado presidente, otro Gobierno. Pero Adolfo no era el

presidente de la democracia y, además, muy pocos políticos creían en él. Así que tuvo que conformarse

con el Gobierno que en este momento tiene a su alrededor. Un Gobierno preñado acaso de la mejor

voluntad por España, pero lleno del mayor despiste político. La representación genuina de este despiste la

ocupa, en mi opinión, el ministro de Hacienda señor Carriles, campeón de errores económicos. De la

Mata, ministro de Relaciones Sindicales, en el que un sector de la clase periodística tenía sus esperanzas,

dio su talla a los dos días de su posesión. Se fue a Teruel en helicóptero y se hizo esperar por niños con

banderitas. Era la operación tan cruel que a partir de ese momento a nadie le sorprendieron las piruetas de

De la Mata en su gestión, ni siquiera el haber hecho reproducir en televisión española sus declaraciones a

una emisora alemana explicadas en alemán. Osorio es capaz, como se está viendo por los decretos ley, de

desorganizar la Ford en quince días.

Bien. Está claro que don Adolfo poco podía hacer con personas de este calibre a su alrededor. ¥ podía

hacer menos todavía cuando descubrió que su amigo personal Martin Villa, hombre experimentado en

temas de la administración tenía como modelo, entre otras cosas, el aparato de justicia y represión

italiano, que como se sabe está lleno de espías y contra espías y que produce un juicio cada dos horas y

una muerte cada veinticuatro.

LA PRENSA Y SUAREZ

Así las cosas, Adolfo podía hacer poco. Pero, algo es algo; podía satisfacer las ansias de alcanzar una

democracia inorgánica en un tiempo record: once meses. En ello puso todo su esfuerzo. La prensa le

ayuda sin que acaso Suarez se diera cuenta que tenía la mayor red de periódicos a su disposición, bajo su

férula, y que sus "amigos" la utilizaban poniendo como testigo su nombre. Tenía además la más poderosa

red de radio y televisión y tenia también los periódicos que, de reciente creación, habían recibido dinero,

muchos millones, de empresas paraestatales y aún del Gobierno. La red de diarios católicos la tenía

copada con la colección de ministros que desde aquella opción llegaron a un ministerio. Sublimado, desde

su columna dórica, como suele retratarlo "Peri-dis", Adolfo creyó que todo aquello era verdad. Que era

verdad lo que le decían sus "amigos": "Adolfo eres el más grande. Adolfo si tu te presentas, España se

salvará. Adolfo, lo que tu digas". Y Adolfo sublimado se creyó el rey, como en la canción, y cayó en la

trampa.

Ahora ni el mismo Suárez se lo cree. Ahora empieza a descubrir el presidente que algunos periodistas y

no sé cuantos periódicos están pagados. Ahora empieza a descubrir Suarez que las bombas no van contra

él, ni contra la democracia inorgánica que le habían encomendado. Añora empieza a descubrir el

presidente, con amargura, que las bombas y los tiros que tanto le ayudaron en el Referendum no van

contra él, que van contra España entera, contra el pueblo español. Ganar las elecciones es en este

momento su papel, pero no es ni siquiera su orgullo. Esa España a la que llegó para servir y luego,

incomprensiblemente, quiso retener en sus manos empieza a alborotarse. Si desde hace dos meses la élite

sin fisuras —políticos, financieros—, ha descubierto la inoperancia de su Gobierno, ahora, también lo

está decubriendo un gran sector del pueblo con opinión.

Ya no le sirve a Suarez, o mejor dicho a su equipo de persuasión, la manida frase de "Suarez o el diluvio".

Sobra Suarez y sobra el diluvio. Hacen falta, hombres responsables que sean capaces de acabar con las

agresiones a España entera. Esto es, hombres responsables que sean capaces de hacer de España un país

habitable en lo nacional y respetado en lo internacional. Cosas ambas que no ha conseguido el Gobierno

Suárez. Bien al contrario las ha acelerado a peor.

VÁRELA

 

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