Autor: VARELA. 
   A esperar  :   
 La Constitución, las autonomías y las municipales. 
 El Alcázar.    28/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

A ESPERAR

(La Constitución, las autonomías y las municipales)

Todo parece indicar que va a ser difícil gobernar, por lo menos en el próximo trimestre.

Efectivamente, ayer, sin ningún tapujo Mellan Gil, el futuro ministro de Agricultura, dijo: "fas

autonomías deben de tener prioridad sobre lo económico". Estaba en la línea misma de UCD

cuyos líderes habían manifestado con anterioridad que la nueva constitución y las elecciones

municipales eran el caballo de batalla para el futuro. El mismo presidente del Gobierno

entretuvo gran parte de su tiempo en conformar, como partido único, a la UCD, sin importarle

mucho la reforma administrativa, ni la composición del nuevo Gobierno. Adolfo Suárez es, no

cabe duda, un gran político. Ha jugado sus cartas conociendo el naipe de los demás y ha

ganado siempre. Pero ha ganado siempre sin trampa, porque ios demés conocían muy bien

cual era el naipe con el que jugaban. No tienen porqué sorprenderse a estas alturas los

demócratas-cristianos de Alvarez de Miranda, ni los social-demócratas de Fernández Ordóñez.

Unos y otros fueron, en los primeros días post-electorales, quienes más chinas pusieron en el

engranaje del Partido Único de Adolfo Suárez, pero mis fuentes de información dicen que

pusieron esas chinas —por lo menos los líderes de las opciones— porque estaban

convencidos de que al final tendrían que negociar. Y es mucho mejor negociar desde una

posición de fuerza que desde la sumisión incondicional.

Suárez ha ganado limpiamente a los demás líderes, porque conocía su debilidad. Y su

debilidad, ya se sabe, era primero obtener un escaño en las nuevas Cortes y, después, una

cartera en el Gobierno. Así de claro.

Ha ganado además porque tiene un perfecto equipo de persuasión política. Y el apoyo del Rey.

Sin este apoyo, en mi opinión, poco podría hacer el Presidente; ni ganar las elecciones, ni

arrejuntar al Centro, ni efectuar estos juegos malabares, con la clase política, la clase

periodística, la clase financiera y el pueblo entero en la cuerda floja deshojando la margarita de

cómo y cuál va a ser el futuro. Sin embargo, Adolfo Suárez sí sabe cuántos son los pétalos de

la margarita y, por tanto, cual será el pétalo del sí y el pétalo del no, para el futuro. Entre el sí

está la consolidación definitiva de la democracia. Es decir, de la democracia parlamentaria, con

vuelta a las autonomías, o estados federales pero —y hay un pero— con una Constitución

fuerte en apoyo de la Corona. Para que no existan sorpresas, el Presidente tiene dos

alternativas: enfocar todo su programa hacia la nueva constitución —para eso hace gestiones

cerca de algunos diputados electos de Alianza Popular, con el fin de que se vayan con él al

Centro— y concentrar el aparato del partido, desde el poder, para hacer un papel decoroso en

las municipales. En las municipales no quiere sorpresas. Y está dispuesto a aplazarlas las

veces que sean necesarias, hasta que las corrientes de opinión estén en su línea.

Es decir, primará rotundamente lo político sobre lo económico.´Por lo menos hasta que el

cuadro de la transición en sus objetivos —dibujados según algunos desde hace bastante

tiempo— queden totalmente cubiertos. Esta es la función de hoy. Lo demás puede esperar.

Incluso nosotros.

VÁRELA

 

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