Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Algo más que un chaparrón     
 
 El Alcázar.    19/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ALGO MAS QUE UN CHAPARRÓN

ESPAÑA vive una clara agitación prerrevolucionaria. Se dirá que es una herencia , como dijo el

señor Fuentes Quintana al aludir a la ingrata economía. No hay nada tan útil como el hallazgo,

a la hora del juicio, de un responsable que no pueda aducir ningún argumento en su defensa.

En cualquier caso, la agitación existe. Y su tratamiento no puede limitarse a la solicitud de una

cooperación ciudadana que denuncie la presencia de un artefacto en un paso elevado, o la

colgadura de una bandera tricolor. Los ciudadanos han visto, quizás sin sorpresas, que aquí,

entre nosotros, lo que ayer mismo era ilegal hoy no lo es. También han contemplado como los

artefactos que destruyeron vidas quedaban cortesmente disculpados y las banderas que

provocaron muertes eran autorizadas en un abrir y cerrar de ojos. ¿Con que sentido del deber

ciudadano puede operarse en tales circunstancias? Remito la pregunta al señor gobernador

civil de Madrid, que se ha lamentado, según parece, de lo que el considera un bajo nivel de

ciudadanía. España vive una clara agitación prerrevolucionaria, que no ha sido superada por la

reforma política, ni por el establecimiento de los partidos, ni por las reiteradas amnistías...

Diríase que el afán del Gobierno de S.M. en ir por delante de las más insólitas o inaceptables

sugerencias no sirve de nada. Tal vez su gesto se entiende por debilidad. Tal vez lo sea. Pero

aún sin serlo, la política del Gabinete Suárez podría resultar equivalente a la del valeroso

ranchero que intentase encauzar una estampida de ganado con sólo ponerse al frente de ella.

La crisis económica, cuyos orígenes y responsabilidades tienen mayores precisiones que las

medidas adoptadas por él Ejecutivo —complaciente con la izquierda; sumisas al sólido frente

de las multinacionales—, dejarán en cueros al gran estamento nacional: la clase media,

entendida desde el obrero especializado hasta el profesional liberal; desde el pequeño

empresario hasta el agricultor. España asiste a unas horas inciertas. No hay jornada sin

sorpresa. Pero la sorpresa luego será tamizada, pulcramente, por los canales informativos

oficiales, lo que no evita que horade como la gota de agua cayendo impávida sobre la piedra.

No hay que sentar plaza de tremendista para entender que la sociedad —nuestra sociedad—

camina hacia un abismo incierto, mientras el Gobierno de. S.M., declaración va, declaración

viene, achica las aguas de la barca — a la izquierda el marxismo encrespado, a, la derecha, la

oligarquía económica exigente— sin querer enterarse de que la tormenta puede resultar

inevitable y decisiva. No se trata, claro está, de un inoportuno chaparrón. Puede ser un

naufragio con todas sus consecuencias.

Antonio IZQUIERDO

 

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