Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   Las reconstituyentes     
 
 El Alcázar.    26/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

digo yo que..."

LAS RECONSTITUYENTES

No hay cosa mejor que los reconstituyentes. Yo recuerdo que cuando fui a la Milicia Universitaria, en el

campamento de Robledo, era una vara de nardo, y perdóneseme la forma de señalar. Delgado como un

junco, al borde casi de la anemia perniciosa. El que luego iba a ser mi maestro. Ángel Suils, me dijo que

tomara una medicina que era muy vieja. Y agregó:

—Naturalmente; es vieja y barata, como todas las medicinas buenas. Tomate una cucharada diaria.

Se trataba de un reconstituyente. Parece mentira, pero con el trajín que nos daban en el campamento de

Robledo, donde lamenté con toda mi alma no tener la carrera militar y donde hacíamos cinco horas de

instrucción y marchas muy holgaditas, de quince kilómetros, engordé diecisiete kilos. Y es que los

reconstituyentes son una maravilla, son la panacea del siglo; hacen más densa la hemoglobina, pueblan el

cuerpo de fosfatos.. Algo verdaderamente bello y encantador. Por otra parte existen amigos

reconstituyentes que nos estimulan con sus palabras; mujeres reconstituyentes que nos tranquilizan y nos

protegen, y Cortes reconstituyentes. Estas últimas son las más desdeñables de todas porque se producen

dentro del jolgorio demócrata liberal con telón de fondo de la Marsellesa, tufillo a Himno de Riego y

reconocimiento de los Fueros del Principado de Orense. ¿Para qué mirar el hemiciclo? Ya se lo decía mi

padre a Valle Inclán, bromeando, cuando don Ramón exclamaba:

— Estamos en la era mecanicista. Mi sobrino me ha pedido un triciclo. Se va a dar el trastazo.

Y mi padre le respondía:

—Comprele usted un hemiciclo. Valle, que con eso se pega el trastazo sin la menor duda.

Mentes sanas e intrépidas se han empeñado en que todos los que hay allí son la representación de! pueblo.

Y eso me obliga a reir y hace que me entren súbitos escalofríos al pensar que no sólo no son la

representación del pueblo, sino que ni siquiera son la representación de sí mismas. Parece ser que con

motivo de la solemne apertura de las Cortes Constituyentes con el discurso de Su Majestad el Rey,

convertido en Monarca Constitucional porque así conviene mejor, por lo visto, al bien de la Patria, un

falangista concienzudo se plantó delante de "la Pasionaria", saludó brazo en alto y, según el lúgubre

"Diario 16", dijo:

— Pasionaria: muérete.

Me gustaría explicarle a éste carnerada que no hace falta que se muera sino que esté allí, en la "cazuela"

donde se va a hervir a España y se la va a presentar a "la menier" con patatas "roulotte" y perejil de

Escandinavía. Cuanta más gente inepta, chocha, estúpida, audaz, levantisca se retina en el gallinero de

San Jerónimo, más pronto se cumplirá aquella sentencia de Unamuno cuando decía:

—Al vocablo diputado le encuentro yo una raíz sospechosa.

Se me olvidaba. ¿Que por qué son reconstituyentes las Cortes del aquí y el ahora? Porque no van a

constituir nada; porque van a plagiar majaderamente las veintiocho Constituciones, si no son más, que

España parió desde 1814. Porque con su toga liberal y su birrete socialista no nos van a decir nada nuevo

y por lo tanto no son Constituyentes, sino reconstituyentes de todas las barbaridades del pasado. Pero eso

está muy bien. Yo con un reconstituyente engordé dieciocho kilos. A ver si al menos las Cortes éstas nos

hacen engordar. Porque al paso que llevamos y tal como están los precios, lo más probable es que nos

demacren.

Alfonso PASO

EL ALCAZAR

 

< Volver