Blas Piñar: La gran crisis de hoy, al lado de la crisis religiosa de la fe, es la crisis de amor a España     
 
 El Alcázar.    02/07/1977.  Página: 11-12. Páginas: 2. Párrafos: 85. 

BLAS PIÑAR LA GRAN CRISIS DE HOY AL LADO DE LA CRISIS RELIGIOSA DE DE,ES LA

CRISIS DE AMOR A ESPAÑA

El amor al pueblo sólo es posible con el amor a la Patria

En aras al Frente Nacional hemos sacrificado mucho con motivo de la clausura del Ciclo de Conferencias

en el Aula de Fuerza Nueva, su presidente, don Blas Pinar, pronunció el 24 de junio en el Restaurante El

Bosque, ante mil quinientas personas,la siguiente lección política:

Clausuramos hoy el ciclo de conferencias de "Fuerza Nueva". Como todos los años, porque los

acontecimientos, por dolorosos que sean, aunque nos preocupen, no pueden detener el ritmo vital de una

organización como la nuestra, que no puede estar a merced de los mismos, sino por encima de ellos y para

arrancar de ellos las lecciones que la Providencia y la experiencia de consumo nos ofrece.

Superado el proceso electoral, con el triunfo anunciado del centro y de la izquierda; a punto de ser

destruido hasta en sus propios cimientos el Estado nacional nacido de la Cruzada, no tanto por obra de sus

leales adversarios, sino por obra de sus desleales servidores.

Comenzado un nuevo período de decadencia y de desorden moral, intelectual y económico, en el que la

propia existencia de España se pone en juego.

Este acto nos depara la oportunidad de hacer un análisis de la situación en que nos hallamos inmersos y

de exponer nuestros puntos de vista, ante un auditorio que de ninguna manera queremos abatido o

desesperanzado. Suponerlo así equivaldría a entender que no éramos sinceros al afirmar, como lo hemos

hecho en tantas ocasiones, que no creíamos ni creemos en la democracia del sufragio universal como

solución de los problemas de España. (La satisfacción personal que hubiera podido proporcionarnos una

votación más lúcida y el logro de algún puesto en el Senado o en las Cortes, no podría deshacer ni mitigar

nuestra absoluta falta de fe en el liberalismo).

Nuestra participación en las elecciones nos ha permitido aprender hasta la sociedad, en el ejercicio

práctico, que nos faltaba, para completar la teoría que conocíamos, hasta qué punto el juego liberal no es

sólo quebradizo desde el punto de vista filosófico, sino falso e inauténtico como fórmula verificante de la

opinión de un pueblo sobre cuestiones decisivas.

¿Qué hemos aprendido?

1.) Que no bastan las ideas si no se cuenta con medios idóneos y de amplia difusión para darlas a conocer.

2.) Que no bastan las ideas y los medios idóneos y amplios para difundirlas, si no se cuenta con una

organización eficiente, cuya presencia se haga notar en todos los niveles.

3.) Que sólo quienes disponen de tales medios y de tal organización pueden apuntarse el éxito, con inde-

pendencia de que la doctrina que defienden sea buena o mala y que de su aplicación se siga el bienestar o

el caos.

4) Que quienes disponen de tales medios y de tal organización, aunque se presentan como liberales,

silenciarán o tergiversarán las ideas y la figura de quienes profesan un ideario diferente al suyo, como ha

sido en nuestro caso:

— Frente a espacios de considerable extensión en TV. concedidos a agrupaciones políticas de otro

signo, en especial a las de carácter marxista, "Fuerza Nueva" tuvo un solo programa regional, y cinco

minutos, previa la interposición y éxito de un recurso ante la autoridad competente, en un programa

nacional en color.

Este programa nacional fue el único que no se anunció previamente, y por añadidura fue retransmitido

fuera de la hora convenida, anteponiéndose hasta enlazarlo con el programa infantil, haciéndonos, sin

duda, el señalado favor, que públicamente agradecemos, de conseguir la simpatía de los niños de toda

España, pero no los posibles votos de los mayores de edad.

— La Televisión, instrumento de publicidad política, que ha dado amplia reseña de todos los actos

de todos los partidos políticos, omitió cualquier tipo de referencia al que celebramos en la Plaza

Monumental de Madrid, creo que con buena entrada y entusiasmo visible.

— Pero la misma Televisión que ignoró el hecho, a pesar de que allí estuvo, tomavistas en mano, uno de

sus cámaras más solventes y conocido, difundió como primera e importante noticia, reiterándola con

machaconería insultante, que varios chicos de "Fuerza Nueva" habían sido detenidos por la grave

infracción de integrar nuestro servicio de orden y de no contemplar de un modo pasivo cómo se

arrancaban nuestros carteles por grupos marxistas.

Alguien podría decir: "pero de todas formas hubiera sido conveniente tu presencia en el Senado, que tu

voz se hiciera oír en unas Cámaras donde va a discutirse sobre lo esencial, donde se decide nuestro

futuro".

Es posible, pero sin duda no era lo conveniente. Y no lo era:

Porque la voz, para ser oída, requiere el silencio en torno, y estoy seguro que ese silencio, sin el cual no

cabe escucha posible, no se habría producido jamás;

Porque, aparte del dolor inútil y del sufrimiento constante de una presencia aislada y solitaria, el tiempo

dedicado a la tarea dialéctica de un período constituyente hubiera tenido que hurtarlo a otra labor más

urgente y necesaria que nunca: la de organizamos en serio y a todos los niveles, y la de poner en marcha

los medios más amplios de difusión doctrinal, que hemos comprobado que son imprescindibles;

Y porque, en definitiva, si mis compañeros de "Fuerza Nueva" no hubieran resultado electos y yo sí, y por

excepción, hubiera podido caer en la trampa de distinguir de manera odiosa entre los demás y yo, de

establecer "sotto voce" diferencias de calidad y de cualidades; mientras que de este modo, al recibir con

unánime veredicto el rechazo de las urnas, todos nos sabemos iguales en la suerte y hermanados en los

sinsabores de la ruta, pera que nos demos cuenta de que la comunidad en el sufrimiento es prenda y

garantía de la comunidad en la victoria, pues, como dice el adagio latino, "per crucem ad lucem": sólo por

el calvario de una cruz compartida se llega a la aurora limpia de un "resurrexit" compartido

también.

Elecciones.

Quiero dar las gracias públicamente a José Antonio Girón, como presidente de la Confederación de

combatientes, por haber recogido nuestro deseo, tan antiguo como nuestra propia existencia, de crear un

Frente Nacional que integrase, al menos cara a las elecciones, a la fuerzas políticas leales al 18 de Julio.

Nuestra respuesta a su llamamiento fue inmediata, y mantuvimos nuestro esquema electoral pendiente en

espera de que tal llamamiento encontrase respuestas desinteresadas e inmediatas en otros sectores

Creo que hemos jugado limpio y que en aras del Frente Nacional hemos sacrificado mucho.

Cada grupo político deberá hacer examen de conciencia sobre las negativas, los apoyos, más o menos

explícitos pero nunca integradores, las reservas y los vetos que han impedido la presencia conjunta en

circunscripciones electorales de suma importancia; la demora, hasta el límite mismo de los plazos, de

conversaciones y posibles acuerdos.

Quede claro que nosotros lo hemos sufrido todo, aceptado todo, transigido todo, hasta el latigazo moral,

por la constitución de ese Frente, reducido, y sólo en algunas provincias, a la "Alianza Nacional 18 de

Julio".

Y hemos llegado a una conclusión, que es dura y difícil de aprender: que la unión no siempre hace la

fuerza, y que no basta con que la base diga que es preciso llegar a la unión.

En efecto, la unión sólo hace la fuerza cuando se produce de veras la unión; y en el campo político —

cuando se lucha por unas ideas—, sólo la comunidad ideológica puede producirla. La apariencia de unión

no sustituye a la unión verdadera. Al contrario, es como un reino dividido, que por estar dividido perece.

Por otro lado, aun existiendo comunidad ideológica en los temas fundamentales, no basta la misma para

que la unión surja, cuando hay recelos de carácter personal o de grupo, cuando la historia particular, lejos

de servir de estímulo, es un lastre que amarra y llena de prejuicios. Para que dos se casen no

2— JULIO— 1977

Os aconsejo que distingáis entre Patria y pueblo basta que los amigos digan: casaros; ni basta tampoco

que uno de los cónyuges en proyecto diga que sí. Es necesario el "sí" mutuo y recíproco, el hombre y la

mujer pueden estar juntos, arrodillados ante el altar, pero aun estando juntos no habrá matrimonio.

Y todo esto, dicho con una pincelada de tristeza, pero con amor, conviene no sólo señalarlo, sino

proponerlo como tema de meditación para el futuro.

La indicación que personalmente se me hizo, aun cuando no fuera oficial, para retirarnos unilateralmente,

la rechacé yo mismo.

A la tercera.

Que una campaña electoral no es una batalla de flores.

Que la masa fundamental de votantes para unos y otros era común.

Que por tanto, si el objetivo de una campaña electoral es la conquista de votos, resultaba evidente que, sin

tiempo para una catequesis del voto marxista, intentáramos atraer hacia nuestro lado los votos del llamado

Centro.

Que en nuestra campaña hemos tratado de probar que el Centro no es una forma de ser o de pensar, sino

un modo de estar, una postura, que se agota en sí misma y no viable para la lucha y el enfrentamiento

ideológico en que nos hallamos inmersos.

Que por ello el Centro ha fracasado, o está al borde del fracaso.

Ha fracasado, el Centro no oficialista, porque descansa en dos contradicciones:

a) Dar sus votos a la reforma del Sr. Suárez, y luego pedir al cuerpo electoral que se los niegue;

b) Jugar al franquismo sociológico cuando se habían negado sus presupuestos, es decir, los postulados

doctrinales del franquismo, tal y como aparece en su propaganda.

Por eso, el electorado, al que trabajó la publicidad política, del sector Centro instalado en el poder,

coadyuvado por los influyentes y decisivos resortes a su alcance, decidió votar a Suárez.

Pero el Centro que patrocina Suárez está al borde del fracaso:

Porque no es un partido, sino una coalición electoral, hecha desde arriba por un convergencia coyuntural

de intereses; Porque no tiene fuerza organizada, doctrina unánime, autoridad moral o mayoría abrumadora

en, las Cámaras, para garantizar una política a largo plazo de recuperación nacional; Porque la apertura de

un período constituyente, con una presencia marxista numerosa y dispuesta a dar la batalla, la crisis

económica muy grave y que se agravará más en los sucesivo; las exigencias de lo que se vienen llamando

nacionalidades. y que ya han aprendido el método de la amenaza para conseguir sin quebranto las metas

que se proponen; y el terrorismo que cuenta con las condenaciones inútiles después del crimen y con las

amnistías y las excacelaciones eficaces a costa del Estado, no pueden llevar al Centro más que a estas tres

soluciones:

1.°) A dejar de ser Centro, negándose a sí mismo, y gobernar en serio;

2.°) A compartir el poder con algunos sectores marxistas, para tratar con su colaboración de implicarlos

en las tareas de gobierno;

3.°) Dimitir y dar paso al primer gobierno marxista de un Monarquía católica.

El Centro quedará desbordado por el marxismo, y a las buenas gentes de España — sin tapujos— quedará

planteado de nuevo el dilema de escoger entre el mito de Marx o la mística de España; entre los bárbaros

que niegan la dignidad del hombre y la libertad y quienes seguimos creyendo en Dios, en el hombre

redimido por Dios y en la libertad del hombre capaz de escoger en el drama único de su vida en el tiempo,

entre salvarse o condenarse para la eternidad.

¡Bienvenido el tiempo difícil! Porque siendo difícil y porque es difícil, nos trae la buena noticia de la

depuración, de la purificación y de la decantación.

La vía purgativa, dicen los místicos, y los recordábamos hace unos días en Avila, es camino necesario

para la iluminación, como la iluminación es precisa para llegar a la unión transformante en la que se

funden la Amada y el Amado.

Pero atravesar la vía purgativa equivale a tanto como a ceñirse el alma y los lomos de fortaleza interior,

A negarse a confundir la caída en la carrera con la renuncia a continuarla; La imperfección con el

fracaso; El examen parcial sin buena nota con el suspenso definitivo; La noche oscura con la muerte.

Porque el tiempo difícil de que hablaba José Antonio no es más, por lo que a un pueblo se refiere, que la

noche oscura del alma colectiva, la noche triste con la cual ese pueblo comienza otra gran aventura; la

noche de su huerto de Getsemaní, con sudor de sangre quizá, como capítulo obligado de la redención

.

Ante ese tiempo difícil, noche oscura, noche triste, noche de Getsemaní, muchos desertan; pero en

realidad no hay deserción, sino fuego que acrisola, cedazo que criba o aventadora que divide el grano de

la paja, para dejar así, libre y operante, en toda su pureza, lo que aún subsiste en el pueblo de sal y especie

para no corromperse del todo; de levadura para fermentar la masa, de capacidad de heroísmo para

salvarse.

Esa es, en suma, la minoría inasequible al desaliento, la tarea del resto del pueblo de Yavé, la misión de

los doce en un mundo pagano.

Ya sé que para nosotros la tentación de la huida, de tirar la esponja, de refugiarnos en la pura lamentación

de haber logrado lo imposible y de contemplarlo, no ya sin vida, sino motejado con ofensa y burla, es casi

universal e insistente.

Algunos, sin pensarlo quizá, hayan podido sentir la vergüenza de pertenecer a un pueblo que quiere

suicidarse; o que ha perdido el sentimiento de la gratitud; o que cierra con frivolidad los ojos y los oídos a

su historia; o que se deja seducir por las palabras dulzonas que le conduce al abismo.

Es posible: Yo os aconsejo que rechacéis la tentación, que distingáis entre Patria y pueblo, que penséis

que, así como el amor al prójimo, a veces tan repulsivo y hostil, sólo es viable con el amor a Dios, de

igual modo, el amor al pueblo, versátil, dubitativo, crédulo y cambiante, sólo es posible con "el amor a la

Patria.

Diferenciar pueblo y Patria es por ello importante.

El pueblo es distinto en cada generación histórica; la Patria es la misma.

El pueblo es la agrupación de los nacionales; la Patria es el espíritu nacional.

El pueblo puede envenenarse, intoxicarse, degradarse, esclavizarse; la Patria, mientras encarne y more en

un puñado de hombres y de mujeres, devolverá, antes o después, al pueblo su razón de ser y su sentido de

misión.

El pueblo pasa, es reemplazado; la Patria permanece inalterable o muere, y cuando muere, el pueblo se

convierte sin protesta en colonia.

Si afianzamos y consolidamos esta distinción en nosotros, mantendremos con el amor a España, el amor

al pueblo, aunque a veces no nos sea grata y nos resulte hasta nocivo su modo pasajero de pensar y de

obrar.

La gran crisis de hoy, al lado de la crisis religiosa de fe, es la crisis de amor a España, quizá porque la

ascética que transforma al ciudadano en patriota, que la separa del común que vegeta para integrarlo en la

minoría que lucha, exige amar a España no sólo en lo que tiene de visible, ni siquiera en el rastro de honor

que ha dejado en su historia, sino en su propio misterio, tan entrañado en el misterio de Cristo, que

España parece repetirnos como un eco de aquella llamada trascendente: "Si alguno quiere venir en pos de

mí, nieguese a sí mismo, tome la cruz de cada día, y sígame".

Dice un refrán español: "a mal tiempo buena cara".

Y decía Santa Teresa: "hagamos de la necesidad virtud".

Y dice un proverbio inglés, para cuando llegan jornadas como las que se avecinas: "pon tu confianza en

Dios y guarda en lugar seco tu pólvora".

Por eso, de una manera o de otra, mantenidos por la fortaleza, pero sin olvido de cuando la prudencia nos

aconseje para una situación distinta, yo, al menos, sigo, y espero que nosotros también.

¡Arriba España!

EL ALCÁZAR

Hay otro tema al que, terminado el período electoral, quiero referirme, contestando así a quienes con

buena voluntad nos han criticado:

Por no comparecer en un sólo bloque con la "Alianza Popular"; Por no habernos retirado de los comicios,

cediendo nuestros votos a dicha Alianza;

Por haber expuesto en algunas ocasiones y públicamente nuestras diferencias con la misma.

Deseo dar cumplida respuesta a las tres objeciones.

A la primera.

"Alianza Popular", por declaración "abinitio" de quien de.un modo más destacado la representa, se

constituyó para aislar a la extrema derecha, y todo el mundo sabe a quién se coloca este sambenito.

"Alianza Popular", de una forma explícita, y tengo a disposición de quienes lo deseen la prueba

documental y testifical necesaria, no quiso entendimiento de ninguna clase con "Fuerza Nueva", hasta el

punto de ser cancelada una entrevista al más alto nivel, proyectada para el día 29 de marzo.

"Fuerza Nueva", pensando que España es lo primero, ofreció fórmulas que permitieran, sin fundir

candidaturas — es decir, sin mezclar nombres— no restar votos a ninguna de ellas. Estas fórmulas, que

sepamos, ni siquiera fueron objeto de estudio o consideración.

A la segunda.

Que entendiendo, como por desgracia ha ocurrido, que las elecciones serían una farsa con resultados

preestablecidos, y que la campaña electoral tendría rasgos de violencia que los candidatos de "Alianza

Popular" han denunciado, hicimos llegar a sus cuadros dirigentes la conveniencia de proceder de común

acuerdo y, previas las notas procedentes, a la retirada común en todas las provincias.

Al no tener eco esta propuesta, no entendíamos en nombre de qué regla de tres, éramos precisamente

nosotros los que debíamos retirar.

 

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