Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   La conciencia nacional ha sido robada     
 
 El Alcázar.    11/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CRÓNICA DE ESPAÑA

LA CONCIENCIA NACIONAL HA SIDO ROBADA

¿Ustedes creen que carece de significado profundo el robo sacrilego de la catedral de Oviedo?

Yo soy providencialista y no me avergüenza proclamarlo. En razón de esa actitud vital, cuyo

posible arracionaliamo me trae sin cuidado, entiendo que el expolio del tesoro de la Cámara

Santa encaja perfectamente en los signos de los tiempos, tal y como este concepto ha sido

redondeado por Pablo VI. Se ha producido en el momento justo. En el instante preciso en que

adquirirla máximo simbolismo. En fa jornada del encuentro entre, el señor Tarradellas y el

señor Sánchez Terán, en París, para negociar una nueva humillación a la unidad nacional. En

el marco de los trajines últimos del presidente y el vicepresidente primero del Gobierno, en las

carísimas aguas de la Costa Brava, más caras aún para las arcas públicas.

Lo de menos es el valor material de lo robado. Lo importante del tesoro de la Cámara Santa de

la catedral de Oviedo, residía en su formidable valor espiritual y en su significado histórico para

el entendimiento de España. En cuanto español y católico me importan muy poco las piedras

preciosas, el oro y la plata que hayan podido llevarse los ladrones. ¿O algo más que simples

especialistas del hampa en piezas histórico-artfsticas? Lo que verdaderamente me conmociona

de ese expolio, es precisamente aquello que parecía molestarle a una serie de sacerdotes,

cuya dimisión ante las tentaciones mundanas tratan de disimularla bajo la ancha capa de las

presunciones «progresistas».

El tesoro de la Cámara Santa de Oviedo era, antes que nada, un tesoro espiritual e histórico.

Era el símbolo del durísimo y secular proceso histórico de la gestación de la conciencia

nacional española, que Sánchez Albornoz ha descrito e ilustrado con tanta precisión. En

Oviedo, en definitiva, unos delincuentes han robado una expresión excepcional, una reliquia

fantástica del ser profundo de España.

Existe en marcha desde hace tiempo un plan sistemático encaminado a destruir los valores

esenciales de la conciencia nacional española. Y de aniquilamiento de sus símbolos. Esa es te

causa fundamental de que durante estos años hayamos asistido a un empeño desmesurado de

aniquilamiento, incluso desde la propia Iglesia lnstitución, de tes formas espontáneas de

manifestación de te fe popular. Hasta se ha llegado a te extremosa desfachatez de justificar

esa pretensión en te presunta dimensión pagana de las más genuínas expresiones religiosas

del pueblo. También de ahí provienen otros mecanismos, entre ellos te brutal campaña de

difusión de te pornografía y de estímulo a los más bajos instintos. Se pretende convertir ai

español en un estúpido consumidor de bazofia. En una especie de subnormal, insensible ante

te corrupción de sus valores esenciales y te destrucción de su propio sentido histórico. Todo

eso, en definitiva, que simbolizaba el tesoro de te Cámara Santa, cuya destrucción ya se

intentó por las organizaciones marxistes en .1934 y en 1936.

La Cruz de te Victoria, máximo símbolo del profundo sentido religioso del ser de España, ha

sido expoliada precisamente cuando el Gobierno prepara te dimisión del sentido de te

soberanía nacional ante un fantoche político (temado Tarradellas, ¿Quién es este personaje,

recibido en los palacios de Madrid como si fuera el mismísimo hermano de Napoleón

Bonaparte? ¿El presidente de te Generalidad? ¿Pero es que existe te Generalidad? Si te

Generalidad es admitida por ei Gobierno como existente y como realidad política admisible,

debe aceptarse entonces que persiste también te legitimidad constitucional da te ti República.

Ha sido escrito semanas afras en las páginas de «ABC» con lujo de citas y he de recordarlo por

te validez del alegato. Aquella ilustración erudita de Derecho Constitucional que el colega de te

mañana debería reiterar mañana mismo, sirve para justificar una^ dramática presunción: si el

Consejo de Ministro reconoce por Decreto-Ley, según se afirma, te existencia de te

Generalidad, con sus restantes atributos, y con Tarradellas. Como remate de te tarta, el

Gobierno habrá negado te legitimidad de te Monarquía. La Generalidad, no se olvide, fue una

instauración resultante de te Constitución de te II República. El señor Suárez y el señor

Gutiérrez Mellado deben ser conscientes de te entidad del paso que parecen propiciar y de sus

consecuencias. Incluso de tes reacciones que puedan desencadenar en defensa de te unidad

de España.

Ante esta realidad, carecen de mayor importancia otros temas de te jomada. Incluso te mayor

de tes simplezas dichas por el ministro de Hacienda ante el Parlamento de los votadores:

«Necesitamos esta reforma fiscal para empezar a ser un país moderno». ¿Qué cree "el señor

Fernández Ordoñez que es te modernidad? ¿Qué cree el señor Fernández Ordoñez que

hemos estado haciendo millones y millones de españoles durante los veinte años en que él,

además de funcionario de Hacienda, ha sido miembro de te clase dirigente del franquismo y se

ha hecho una fortunita nada desdeñable? ¿Acaso te modernidad consiste en tener sociedades

a medias con el diputado comunista señor Tamames? El ministro de Hacienda ha justificado te

bondad de te reforma en que sus más agresivas creaciones están ya instauradas en Suecia,

Alemania, Dinamarca, Gran Bretaña, Holanda, etc. Es un dato a tener en cuenta.

La reforma fiscal era necesaria desde hace tiempo. Y aunque ahora pueda molestar al señor

Fernández Ordoñez el reconocimiento de su papal de segundón, es lo cierto que el proyecto de

Ley ha podido concretarse con rapidez porque todo lo tenía ya atado y bien atado el profesor

Fuentes Quintana. ¿O no se tomó el señor Fernández Ordoñez te molestia de leerse una de

tes «libretillas» del profesor Velarde, con el guión del informe de Fuentes Quintana para el

señor Monreal, que constaba de cuatro gruesos tomos mecanografiados?

La reforma fiscal valdrá en tanto esté hecha para españoles y de acuerdo con tes especiales

circunstancias de te realidad española y tes características del pueblo que habrá de soportarte.

Lo de los suecos, no significa nada. O acaso demasiado. Pues como me decía un colega

escandinavo durante una larga tertulia en te Stampa Estera: «Cuando tes españolas se ponen

a imitar a tes suecas, se convierten en unas vulgares fulanas».

La imagen sirve también para te política. Es posible que ahí resida te explicación del robo

doblemente sacrilego de te Cámara Santa: determinados símbolos son ¡nconsuetos cuando se

destruye todo aquello que representan.

ISMAEL MEDINA

 

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