Autor: Cano Portal, Luis (ESPIOTE) (SPAROS). 
   Inadmisible e increible     
 
 El Alcázar.    30/07/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

INADMISIBLE E INCREÍBLE

Que los Sres. Diputados y Senado-res dediquen sus afanes al arreglo de España nos parece

muy requetebién, ya que para eso fueron elegidos por el pueblo, y sobre todo, para eso cobran.

Que tantos honorables Sres. se dediquen a poner la casa patas arriba ya no nos lo parece

tanto, por la sencilla razón de que creemos firmemente que todo ese desmelenamiento podría

parecer obedecía a un decidido propósito, a un afán de revanchismo, y no de deseos, como

proclaman a mandíbula batiente todos, de afanes de concordia.

¿Es que no hay problemas más candentes y de mucha mayor transcendencia y urgencia por

resolver que la mocioncita presentada por el grupo parlamentario progresista y aprobada por el

Senado para elevar al Gobierno el pasado día 27, con el apoyo incluso de la minoría de la

UCD?.

Me refiero a esa moción de amnistía para militares y funcionarios.

Por lo visto, que nuestros pesqueros amarren y se produzca el paro de miles «fe hombres, que

el pueblo español haya de renunciar a comer productos del mar obtenidos en la pesca de

altura, que como consecuencia hayan de cerrar sus puertas las industrias conserveras, que el

paro siga aumentando en proporciones alarmantes en todas las regiones de nuestra geografía,

que los índices de costo de la vida se disparen, que los transportes, la gasolina el café, el pan y

tantas otras cosas suban de precio, que la Bolsa descienda a cotas ínfimas, que vulgares

asesinos se rían de nuestras Autoridades y los inefables "extrañados" blasonen de esta mofa al

Gobierno de la nación, que la tan cacareada reforma administrativa haya supuesto, en vez de

reducir, aumentar el número de altos cargos a percibir sueldos que el mundo laboral, con razón

o sin ella, siga con sus huelgas continuas haciendo perder horas y más horas y más horas de

trabajo y producción a nuestra economía, que los funcionarios públicos con sus guerras

particulares estén desafiando a las jerarquías de quienes dependen, por lo visto repito, no tiene

mayor importancia.

Lo que la tiene —y al parecer muchí-sima— hasta el punto que es lo primero de que se

preocupan los Senadores, es de que sean readmitidos y vuelvan a vestir uniforme militar los

que dejaron de serlo por haber incurrido en unos delitos que a todas luces iban contra el honor

militar.

El Sr. Satrústegui, distinguido aristócrata de la sociedad española, antifranquista de odios bien

conocidos, fue el defensor ante el Senado de la desdichada y lamentable mocioncita.

El Sr. Satrústegui dijo —según la referencia de Europa Press— que los propios compañeros

del Ejército aceptan la reincorporación. No se de donde habrá obtenido este Sr. Satrústegui tal

información, pero supongo que debe estar muy en contacto con militares, marinos y aviadores,

que habrá recorrido todas las guarniciones, de España y sus Islas, para atreverse a hacer tal

aseveración y estar seguro de ella.

Añadió el Sr. Satrústegui —siempre según la referencia de Europa Press— que Jos que

sirvieron a la República no van a plantear ningún problema y que sólo quieren pertenecer con

orgullo al Ejército español... que los ¡condenados por pertenecer a la UDM, como sólo

pretendían la existencia de un estado democrático y tenían el convencimiento de que el Ejército

sólo puede ser neutral cuando existe una política democrática, y esta ya ha sido alcanzada se

han disuelto, por lo que en consecuencia deben gozar de una amnistía total.

No hace mucho tiempo leí en las páginas de este Diario dos artículos que quedaron bien

grabados en mí memoria. Se conoce que el comentarista, pues era el mismo, debía conocer

bien el paño. Su autor rebatía punto por punto, desmontándola, toda la tesis mantenida- en

otros periódicos sobre amnistía. La misma tesis que ahora ha sostenido el Sr. Satrústegui y ha

apoyado la UCD. Aquellos artículos tenían por título los de "La memoria del Jefe" y "La

magnanimidad de un historiador".

Pero dejemos estos artículos y vayamos a la mocioncita que juzgamos inadmisible, por

muchísimas razones.

Los Jefes y Oficiales profesionales que fueron separados del servicio por militar en las filas del

ejército rojo —definición que no es mía sino del propio gobierno de la República— gracias a la

magnanidad del Caudillo de España, perciben todos ellos desde el momento que así lo

solicitaron, pensiones del Estado conforme a los años de servicio que llevaban prestados en el

momento de sus condenas. El último que me dicen ha sido favorecido de esta gracia y cuya

pensión ha concedido el Consejo Supremo de Justicia Militar, es el comandante de Infantería

Guarner Vi-vanco, a su regreso de Méjico donde se hallaba exiliado.

Ahora bien, y creo que en ello se apoya el Sr. Satrústegui para decir que ninguno de ellos

podrá plantear problemas, la edad que actualmente tengan los que vivan, les impedirá

reingresar. Los más jóvenes, los que tuvieran 20 años en 1936 — que por otra parte no podía

haber ninguno— ya han cumplido los 60 si es que- viven. Y como quiera que la edad de cese

para los Coroneles es la de esos 60 años, no podría estar en condiciones de reingresar Jefe u

Oficial republicano alguno.

Habría también de reformarse el Código de Justicia Militar, pero sobre todo, anular las leyes de

bases en vigor, que prohiben de manera absoluta el ascender de un grado al siguiente, sin

llevar en cada uno de ellos un mínimo de tiempo de servicio, precisamente mandando tropas.

Es decir, que por mucho que quieran los Sres. Satrústegui, Xirinac y Compañía, no se puede

pasar de Capitán a Coronel sin llevar ese mínimo de tiempo en los empleos o grados de

Comandante y Teniente Coronel, y ya me dirá el Senador o Senadores que quiera ser tan

caritativo con esos ex-militares, como iban a ponerse al frente de tropas dos años por cada

empleo o grado que les falte para llegar a Coronel.

Si ios honorables Sres. Senadores que han votado a favor de la mocioncita tan

apasionadamente defendida por el Sr. Satrústegui y avalada con el concurso del no menos

honorable Xirinac, los de la UCD, en amor y campaña de las minorías socialistas y comunistas,

y los no menos dignos representantes de los países vasco-navarro y catalán, quieren darles a

estos ex-Jefes y Oficiales más dinero en sus pensiones, —ahora que ha llegado la hora de las

medidas económicas para reducir gasto público, señal inequívoca de que España puede—

pues que se lo den. Pero lo que nunca pueden hacer es darles estrellas o galones de grado,

porque sin tener cumplidas las condiciones que la ley exige para ser promocionado, no pueden

pertenecer al Ejército español.

A los mutilados e inválidos, del ejército rojo o de la República, también en la era de la

"Oprobiosa", Francisco Franco los atendió, ingresándolos en la Seguridad Social. Que al Muy

Reverendo Sr. Xirinac tan dado a actitudes encomiásticas—Lo cansado que debe encontrarse

con las horas de pie que lleva soportadas desde que ha tomado posesión de su senaduría— le

parece que cobran poco, que al Sr. Satrústegui, por inquina a Franco, le parece que también es

una miseria lo que cobran, pues aprovechando los mayores ingresos que ahora va a tener el

Fisco con las medidas del Sr. Fuentes Quintana, que le aumenten sus pensiones, pero

ingresarlos en el Cuerpo de Inválidos o de Mutilados me parece increíble e inadmisible.

Que los Oficiales de la llamada UDM quieran volver es un deseo que no se puede siguiera

tomar en consideración. Ellos sabían cuando se dedicaron a conspirar, a lo que se exponían.

Fueron juzgados por Tribunales de Justicia, y condenados a penas, que todo militar sabe llevan

aparejadas la separación del servicio. Fueron reos de un delito de sedición atentatorio contra

los más elementales principios de disciplina. Pese a ello, la amnistía íes devolvió la libertad, y

la legislación de un Estado harto generoso, les concedió una pensión con arreglo a tos años de

servicio que llevaban en las filas del Ejército.

Aunque el Sr. Satrústegui lo diga y lo asegure, creo que no es cierto que sus compañeros

acepten esta reincorporación.

¿Que en esta España que estrena Democracia todo es posible?. Desde luego. Lo estamos

viendo a diario. Pero como ahora según Femando Esteso... ¡Todo se puede largar!... ¡No es

como antes!... le diré al Sr. Satrústegui, que si el Gobierno y las Cortes, Senado y Congreso

conjuntamente, x cometieran tamaño error, a los que harían desgraciados sería a esos

infortunados y equivocados Oficíales a tos que el resto de sus compañeros individual y

colectivamente rechazarían. Una cosa y bien cieña es que los profesionales de las Fuerzas

Armadas lamenten la desgracia de un compañero e incluso se alegren de cualquier beneficio

económico que vaya en favor de ellos y sus familias; y otra, muy distinta, por inadmisible e

increíble, que se pretenda que los que delinquieron a ciencia y conciencia de lo que" hacían

puedan volver como si no hubiera pasado nada vistiendo el mismo uniforme, que ellos con su

gesto de indisciplina denigraron.

Los militares según el propio Gobierno de la Democracia no pueden opinar sobre política, ni

pueden hacer ostentación de sus preferencias por las distintas opciones de la democracia

pluralista. Y ello, porque la disciplina a la que están sujetos se lo prohibe. Luego sería un

contrasentido de ese mismo concepto de disciplina, que los "padres de la Patria" llevados de su

buen corazón, puedan incitar a atentar contra ella, dando pie a unas críticas que nunca serían

beneficiosas para el buen orden de la colectividad y de España.

SPAROS

 

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