Autor: Miguel y Martín, Antonio de. 
   Diez hombres     
 
    Página: 69. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

DIEZ HOMBRES

Por Antonio DE MIGUEL

"El Estado fue consagrado dios por Hegél, pero los grandes triunfos de la economía. los consiguieron irnos pocos hombres eficaces."—Andrés Liesse.

ANDRES Travesi, el Inquieto periodista que siente como pocos esa "música interior" del periodismo actual y oportuno, acaba de publicar un libro Interesantísimo que bien pudiera subtitularse—el titulo principal es el que tiene, "La empresa española"—"El decálogo de la eficacia". Diez empresarios de excepción, como los diez mandamientos del éxito conseguido y de la obra bien hecha, desfilan por páginas. Yo me he leído el libro de un tirón, y otro tanto aconque hagan todos aquellos que se Interesen por los fulgurantes blemas del desarrollo desde el ángulo de la empresa, o simplemenlos aficionados a la fina observación humana y al cultivo de la anécdota. Y está claro que por mucho que yo quisiera—y que no quiero—trasladar a mis lectores la sustancia ,de la obra, no lo conseguiría. Pero sí puedo Intentar un ejercicio de "pulso y tino" como el de las verbenas, si acierto a descubrir las maravillosas radiografías humanas que se deducen de sus entrevistas con esos diez empresarios elegidos de suerte, que todos son iguales en poder creador y organizador, aunque todas sean también diferentes en matices y colores, es decir, en .actividades y vocaciones. A algunos de ellos los conozco personalmente—José María Aguirre Gonzalo, Eduardo Barreiros, Antonio Barrera de Irimo, José Fernández Rodríguez y José Sirvent—, pero a todos admiro infinitamente.

Comencemos por el primero de la lista, don José María Aguirre Gonzalo, y comencemos también por decir que el fundador y director de Agromán, una empresa a indiscutible nivel internacional, y de tantas otras, es, en mi opinión, el hombre de más limpio honor personal, de mas claras cuentas y de mejor guiada intención. Tengo para mí que Aguirre Gonzalo es la criatura de Dios que con mayor afán se esfuerza en rendir al Creador la contabilidad estrecha y circunstanciada de la vida que !e dio. del tiempo que le fue concedido para vivirla con dignidad y de las obras realizadas en un verdadero destajo del cumplimiento del deber. Y creo también que cuando don José María, esclavo del minuto, del segundo, de la acción y de la eficacia, oye todos los días su misa vespertina, lo que hace en realidad es rendir a Dios al céntimo las cuentas diarias de su vida, tan bien administrada material y espiritualmente.

A Barreiros hay que atribuirte—ya se los atribuye Andrés Travesí con su gran sagacidad—un Irresistible afán creador, tanto de hombres útiles como de negocios importantes. Formar legiones de colaboradores insuperables para alcanzar la meta de la creación de empresas fabulosas es deporte nada fácil, reservado a nombres excepcionales dotados al mismo tiempo de raíces profundas y de a!as poderosas, pero, como decía Juan Ramón Jiménez, de "raíces que vuelen y de alas que arraiguen".

Barrera de Irimo es el "specimen" más claro de una promoción joven y renovadora que ha visto claro cómo se puede marchar decididamente hacia adelante sin perder de vista la obra y 1» experiencia pasadas.

Tin simple detalle me ha servido a mí para enjuiciar de esta manera a Barrera de Irimo, y es su interesantísima y concienzuda labor que desarrollo cuando fue director del Instituto de Estudios Fiscales desde donde hizo la más estupenda labor de recreación histórica de las finanzas españolas, que no fueron nada despreciables, tanto para embarcarse en, los éxitos conseguidos como para prevenirse de los posibles fracasos sufridos. Maravillosa escuela, en resumen, que preside el trepidante desarrollo de la Telefónica.

Si partir de cero en la realización de las grandes obras encierra ya mucho mérito, arrancar de saldos negativos y remontar las crisis equivale a "tocar a Wagner con un peine". Pues bien, esta virtud,hay que atribuir a don Claudio Boada, el afortunado recreador de los Altos Hornos de Vizcaya, a los que supo sacar de su dulce "far nierte".

Otro maravilloso ejemplar de la joven ingeniería española que han sentido por igual la vocación técnica y la llamada urgente al desarrollo de España, es don Pedro Duran Farell, promotor y organizador de la energía, en sus formas variadas—la electricidad, el gas y la potencia nuclear—, sin descuidar otros afanes industriales también de primera categoría. Es el hombre que ha sentido de una manera Irreversible la sensación de crisis en las formas antiguas de vida y ha tomado el mando de las nuevas generaciones de la industria española.

Don Antonio Enrich, que forma parte de una amplia dinastía de hombres de empresa, puede ser considerado más que como un nuevo descubridor de América, estilo siglo XX, como el más eficiente catalizador del descubrimiento de España por América, ya que sus nuevas y útilísimas carabelas son las exportaciones de bienes de equipo i las tierras hermanas del otro lado del Atlántico.

Punto muy aparte merece don José Fernández Rodríguez, para us íntimos, que son muchos, "Pepín" Fernández, al estilo habanero. Porque Pepín Fernández—perdón, don José Fernández—se ha alzado con el más valioso I ¡derato humano que es el dominio de las multitudes. Pero así como los conductores y dominadores políticos de las masas se las componen para arrastrar a éstas a la subversión o a la guerra, don José Fernández sólo se ha propuesto, y lo ha conseguido, transformar a todos los hombros en compradores. Claro que para ello ha tenido que utilizar Ingeniosas reglas de cálculo, como son, por ejemplo, ,"la elegancia del regalo", "el Día de la Madre" o "el Día de San Valentín".

Corresponde ahora el turno ai mayor fabricante de Ilusiones que tiene España en la persona de don José Meliá, a quien no es desacato ni falta dé respeto llamar "Don Pepe", porque él mismo ha bautizado con ese nombre a una de ones hoteleras de la Costa del Sol. Porque Meliá ha sido el adelantado y el precursor del fomento de esa gran ilusión de todos los hombres que es el viaje y el turismo. Supremo fabricante de alegrías y de comodidades en el viaje y la vacación.

Don Lázaro Ros España es, según le ha visto Andrés Travesí, la síntesis de todas las energías, que, como los grandes y terroríficos explosivos, está buscando constantemente las ocasiones de te expansión. ¿Y qué medio expansivo más apropiado que los espacios Ubres, las carreteras del firmamento? Por eso don lázaro Ros, desde la carlinga de Iberia, "riza el rizo" de la aeronáutica comercial de España.

Finalmente surge don José Sirvent, a quien no sé le puede atribuir la fulgurante libertad en !a iniciativa de la empresa privada precisamente, porque Sirvent ha servido con fidelidad absoluta de "trait d´unión" de puente de enlace entre la frialdad oficial aséptica, pero generalmente estéril, de la empresa pública y la actividad privada. Cuando pasen los años será ocasión, con la serena perspectiva de los hechos consumados, de calibrar con toda justicia hasta qué punto el I. N. I. ha servido para estimular el esplendor de nuestra actual industrialización, cuando, injustamente, se le reprochaba, en sus comienzos, tremendos pecados de competencia desleal con esa misma actividad privada que hoy se beneficia de sus impulsos y de sus experiencias. Diez hombres justos, exactos, eficaces, en la historia del empresariado español.

 

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