Autor: Cobos, Ricardo. 
   La claridad en la cátedra     
 
   01/01/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EN LA CÁTEDRA

ACOMODANDO la terminología de Künkel A la "tipología profesoral", me parece que podrían ser señalados dos tipos de profesores poco recomendables desde el ángulo del rendimiento o del bienestar escolares: el profesor "tipo César" y el profesor "tipo Estrella".

El profesor "tipo César" es el profesor autoritario que procede de manera despótica, rehuyendo el diálogo y avasallando científica y disciplinarmente a los alumnos. Y, el profesor "tipo Estrella" es el profesor rutilante que, moviéndose dentro de una órbita de seductora brillantez, procura suscitar la admiración; y de tal manera lo procura, que se podría decir de él que procede con todas las agravantes del "vedetismo docente", esforzándose por fascinar y utilizando la cátedra o el estrado profesorales... a modo de "pasarela exhibitoria".

Siguiendo en la misma línea de la división, kunkeliana, podrían ser enumerados otros tipos de profesores poco recomendables por falta de una certera orientación en su proceder didáctico. Y entonces se podría hablar, por ejemplo, del profesor "tipo arcano", y, como contrapartida, con todos los pronunciamientos favorables, del profesor "tipo cristal".

El profesor "tipo arcano" es el que procede esatéricamente (Incluso procurando no resultar asequible) por diversas motivaciones. Unas veces por un concepto desfigurado de la ciencia, que le hace considerarla como tesoro para privilegiados; y otras veces (muy pocas, a la verdad) por el deseo más o menos disimulado e inconsciente de mantener la preeminencia sobre el auditorio, no acortando la distancia científica que le separa de él.

No debe confundirse el profesor "tipo arcano" con el profesor que pintorescamente llaman los valores... "bouteille d´encre". Porque el profesor "botella de tinta" es el profesor oscuro por "naturaleza" (es decir, el profesor que no consigue ser claro por impotencia clarificadora mental o verbal); mientras que el profesor "tipo arcano" es el profesor "oscuro por libre elección", es decir, porque renuncia voluntariamente a la claridad, en aras de lo que él considera "rigor científico". ¡Como si el rigor científico (que quizá no sea compatible con la "vulgarización") fuera también incompatible con la claridad!

El doctor Marañen, en "Efemérides y comentarios", hace un cumplido elogio de Ramón y Cajal porque sabia éste compaginar el más exigente rigor científico con la transparencia. Y porque utilizaba en las clases... el "tono menor" (que es el desprovisto de énfasis y el más adecuado para las explicaciones). Y porque valiéndose de unos sencillos esquemas, diseñados por él en la pizarra, desentrañaba los más complicados problemas de la histología.

Existe, por último, el profesor "tipo cristal" que es el profesor transparente y del todo recomendable; pero con tal que su transparencia no provenga de la penuria científica (porque esa seria... "la transparencia de los harapos"), sino de la abundancia bien organizada.

De profesores así con la segunda de esas transparencias, quizá estemos necesitados. ¡Porque la eficacia docente no depende tan sólo de la ciencia que "se posee", sino también de la que "se transmite". Y la transmisión de la ciencia se encuentra (queramos o no queramos) en función de la claridad.

Don Manuel García Morente fue un profesor modélico en el aspecto de la nitidez. No abundan demasiado entre nosotros, los profesores así. Nos Jos limita tal vez nuestro "natural" barroquizante. Porque entre nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos, quizá por su ingénito o adquirido "cartesianismo" (en el sentido de ordenadísima claridad), los profesores diáfanos son más frecuentes. En lo cual les sucede a nuestros vecinos lo que también les sucede (en comparación con nosotros) respecto del arte de la pluma, a saber, que casi todos los franceses de cultura media redactan bien..., mientras no se demuestre lo contrario. Exactamente "lo contrario" de lo que nos pasa a nosotros. Todo lo cual hace que se susciten dos inquietantes interrogaciones. ¿A qué son debidas tales diferencias? ¿Puramente al temperamento o también a la formación? Porque da la casualidad que el modélico profesor al que antes aludíamos, era ciertamente español.... pero con sus estudios intermedios o secundarios realizados en Bayona.

Ricardo COBOS

 

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