Por nosotros que no quede     
 
 El Alcázar.    22/09/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Que no quede algunas gantes de prensa, que nos resistimos a llamar colegas, se excitan hasta la Injuria

porque en este periódico se ha hecho información de primera mano, sufriendo ellos eso que se llama el

pisotón informativo, del que no nos envanecemos porque otras veces han sido, son o serón ellos los que

consigan adelantarse.

El que la noticia esto en viejos textos o rancios certificados, no puede ser motivo de censura; como

tampoco lo serla el que, sin descerrajar archivos oficiales, se aprovecharan filtraciones que todo periodista

debe estar atento a captar. De estar nosotros equivocados, seria imposible haber leido. en las

publicaciones que ahora se rasgan las vestiduras, los mejores elogios de los reporteros protagonistas, entre

otros muchos, por ejemplo, del asunto "Watergate".

Hay quien considera inmoral la exhumación de pruebas documentales sobre gentes que, con

posterioridad, no sólo abjuraron de sus convicciones, sino, y esto es lo condenable, arremetieron contra

quienes noblemente compartían sus ideas en el pasado y están ya muertos o se mantienen leales.

Pensamos, por el contrario, que ese material ayuda a clarificar la Historia y el presenta, sin que tenga por

qué enturbiar la reconciliación por nosotros siempre propugnada. Sin embargo, el cinismo encubierto por

algunas publicaciones que de "El Alcázar" se quejan, resulta abracadabranta si se ojean sus páginas donde

han tenido cabida exhumaciones, noticias tendenciosas y llamadas anónimas como base de informes

totalmente deformados sobre figuras prominentes de la situación anterior. Ahí están los ataques a Mazón

o a los Oriol, o las sentencias judiciales que sancionan a ciertos "óticos" periodistas por injurias a

personas públicas.

En la misma fecha en que escribimos este comentario, "El País" tiene acceso a una nómina oficial y da

nombres, en tanto que "Diario 16" reproduce de "Mundo Obrero" insultos a un ex-ministro y "Posible"

acompasa la más infame prosa, anónima por más señas, para criticar nuestro informe Blanco —por otro

lado, bien respetuoso con el afectado que al decidir su intervención en política mediría, suponemos, los

riesgos que todo representante ha de afrontar para bien de la limpieza democrática—, con la misma

reproducción del documento Cela que nosotros recogimos también, en su día, de otra publicación.

Claro que, si la reconciliación llega por el solo hecho de arrinconar los textos y la biografía del pasado,

igual que hemos sido los últimos en acudir a tal expediente —y desde luego, sin haber incurrido en

mentiras ni injurias—/ estamos dispuestos a ser de los primeros en renunciar a él. En las hemerotecas, sin

necesidad de recurrir a archivos ni confidentes, hay hermosas páginas del admirable Víctor de la Sema

(Unus), de Cela y de tantos otros primeros espadas de la cultura española que podrían salir a la luz; pero,

en buena hora queden clausuradas, si á sus autores desagradan, siempre que sea en pro de la

reconciliación. Naturalmente, exigimos que se actúe de igual modo y no sean precisamente ellos o sus

correligionarios de la ultraderecha o la ultraizquierda —admiradores lo somos nosotros también—

quienes sigan empleando el ataque, la burla o el dossier.

Como prueba inmediata de nuestra buena voluntad, hemos decidido no querellarnos contra las torpes

injurias que nos dedican, sin rúbrica, en las páginas de "Posible". Y. naturalmente, a la discusión. Para

polemizar preferimos elegir a los interlocutores. No nos asustan tes aperturas porque tenemos todavía

muchas cosas que decir, aunque en razón a los graves problemas que tiene España preferimos renunciar a

te anécdota y quedarnos con te categoría.

 

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