Desordenar la democracia     
 
 El Alcázar.    20/09/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

GUTIÉRREZ MELLADO:

"El ejército apoya al Gobierno y todo lo que sea legal"

CARRILLO:

"Hay que efectuar una limpieza de las Fuerzas del Orden Público"

L A aspiración a una vida democrática, libre y apacible, seré siempre el punto de mira de la ciencia

política por encima de toda moda". Esta es la frase que define la actitud jose-antoniana ante la democracia

y que, naturalmente, suscribe este periódico.

Por eso vemos con asombro que la llamada democratización española va por otros derroteros y en su seno

se origina la desintegración de España, el hundimiento de su economía, el enfrentamiento de las clases y

el atropello de los derechos ajenos —incluidos el pudor y la vida—. Los marxismos de todo tipo y plural

nombre promueven esta situación, bien seguros de que la vfa democrática no va por ahí y con la certeza

de estar laborando así en favor de sus tesis totalitarias, que ofrecen amplio muestrario en el escaparate de

los paises socialistas de cuya taha de libertad y apacibilidad son reciente símbolo esa joven pareja de

polacos que, abandonando el "paraíso" han llegado hasta nosotros.

Entendamos, por estas razones, que está perfectamente dentro del léxico y (os propósitos de Carrillo —ya

expuestos en el Congreso de Bucarest— su afirmación de que "hay que efectuar una limpieza de las

Fuerzas de Orden Público". Hay que "purgarlas", porque mientras mantengan su actual fidelidad al sentir

patriótico de que hacen gala hasta límites heroicos, son la mejor garantía de la democracia y la libertad.

Coincidiendo temporalmente con las declaraciones de Carrillo, Gutiérrez Mellado, vicepresidente del

Gobierno para la Defensa, se ha manifestado en forma que pudiera llamar a equívoco., al asegurar que "el

Ejército apoya al Gobierno", que es tanto como apoyar una opción política. Alguien podría entender que,

si dentro de esa opción se considerase legal, en un momento determinado, la depuración de las Fuerzas de

Orden Público, el Ejército tendría que apoyar esos propósitos de Santiago Carrillo. Como el tema es de

absoluta trascendencia para España, hay que salir al paso de esa posible interpretación y entender las

declaraciones de Gutiérrez Mellado —como estamos seguros ha sido su intención— en el sentido de

atribuir al Ejército un papel de garantía de la vida pacífica, libre y democrática, siempre supeditado a la

defensa de la unidad de la Patria, el orden y la justicia.

 

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