Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   La democracia del círculo de los jóvenes sin fe     
 
 El Alcázar.    05/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CRÓNICA DE ESPAÑA

U DEMOCRACIA DEL CIRCULO DE LOS JÓVENES SIN FE

EL aparato felipista se esfuerza por restar importancia al tremendo articulo de Justo de la

Cueva en "Diario 16". El aparato arguye que Justo de la Cueva es un inestable ideológico, pues

antes de ser socialista fue falangista; y antes de ser del PSOE renovado estuvo en el histórico.

A esta pobre coartada podría responder Justo de la Cueva aduciendo el pasado falangista de

varios de los más destacados dirigentes del socialismo. No creo que la diferencia esté en esa

biografía de transmigración ideológica, bastante frecuente, sobre todo ahora, sino en cómo ha

sido vivida.

Señalaba un antiguo tratadista que existen tres grandes grupos de tipología política: los que

sienten la política como una mera pasión erótica: los que suponen que están llamados a

resolver los problemas de la colectividad y los suyos propios desde el Gobierno: y los

iluminados. Advertía luego que a los primeros se les compra con dinero y a los segundos con

cargos; pero que a los terceros hay que matarlos. Para entender el artículo de Justo de la

Cueva creo que debe admitirse esta diferencia: Felipe González pertenece ai circulo de loe

jóvenes sin fe que dominan los dos partidos mayoritarios. Justo de la Cueva, al igual que

Alfonso Guerra, en cuya defensa sale, son Insertables en el grupo de aquéllos que poseen una

dimensión mesiánica de la política.

Felipe González no es una casualidad política. Es un producto político tan calculado, tan

adecuado y tan conveniente al Círculo Económico Superior, como el propio señor Suárez.

Quiere decirse que Felipe González, de igual manera a los Jóvenes ski fe de los distintos

partidos formales, posee una singular capacidad de adaptación a la circunstancia, que diría

Ortega; o a los signos de los tiempos, que diría Pablo VI. Sabe además Felipe González que si

el señor Suárez es frágil como una pavesa si le extraen de la Moncloa, él lo es otro tanto desde

el instante mismo en que Venezuela, México y Alemania le retiren la subvención. Por eso se

esfuerza en presentar el rostro socialdemócrata que le exige Willy Brandt demasiado en

precario también como para permitir veleidades. Por eso ha olvidado con natural prudencia los

puños en alto y las proclamaciones republicanas de los primeros tiempos. Pero Guerra y Oe la

Cueva, son otra cosa.

Guerra y De la Cueva creen mesíánicamente en la raíz marxista pura de la ideología socialista.

Ambos, por consiguiente, no pueden ser monárquicos. Tampoco están dispuestos a simularlo.

Ni tan siquiera admiten la tesis del engaño táctico. Ellos son lo que son, y lo gritan por todas las

esquinas. El grave problema para Felipe González y para el señor Suárez reside en la

evidencia estadística de que el noventa por ciento de la Juventud socialista piensa como

Guerra y De le Cueva, así como no menos del sesenta por ciento de los militantes. Ello

significa que no puede contarse con el socialismo como opción democrática de sostenimiento

de la Monarquía. La confirmación es de importancia decisiva pues el equipo del señor Suárez

habla montado sobre esta presunción el aparato dialéctico de la democratización.

Tiene razón Justo de la Cueva: el socialismo español es republicano. Pero del articulo se

extrae una conclusión aún más radical y acorde con la tradición: el socialismo español continua

siendo visceralmente antimonárquico. El dato posee un alcance político insospechado y pone

de manifiesto la naturaleza suicida de la política que lleva adelante el señor Suárez. El

Gobierno de la Nación catalana, que dicen los catalanistas, o Gobierno de la Generalitat, que

dicen tos cursis del aparato gubernamental, sera de mayoría marxista. Y bajo la autoritaria

imposición marxista de los asesinos amnistiados estará el Gobierno de Euzkadi que dicen los

etarras, o Gobierno del País Vasco, que dicen los negociadores gubernamentales de la

desmembración. Además, el PCE, que no necesita pronunciarse republicano, pues para eso

tiene en permanente danza antimonárquica a todas sus organizaciones paralelas, pondrá

contra la tapia al señor Suárez en el momento mismo en que, todo sumado, el Frente Popular

sea una realidad mayorltaria a cualquier nivel.

El señor Suárez, nocido para trajinante y equivocado por una pirueta del Destino a la

presidencia de un sistema lógicamente amórfico, ha demostrado poseer una supina ignorancia

de la Historia. Sólo así se explica que crea haberse asegurado los votos de la minoría

vascocatalana, a cambio de conceder alegremente todo aquello que convienen al marxismo

con disfraz separatista. El restablecimiento de la Generalidad y el ya inevitable de Euzkadi,

configuran dos reinstauraciones republicanas en un contexto monárquico. Ello da la razón a

Guerra y a las acusaciones que Justo de la Cueva hace a Felipe González. Tarradellas y

Leizaola aceptarán consumar su revancha, a cambio de la condición intrascendente de. pasar

una vez bajo el pórtico real. Pero np renuncian a la herencia que recibieron de la República,

ampliaron con el Frente Popular y reclaman los partidos da los que habrán de depender.

No sé hasta qué punto parecidas reflexiones pueden haber influido en el retraso de le

publicación del decreto-ley de restablecimiento de la Generalidad republicana. El

asesormediadpr del presidente del Gobierno, ha dado una explicación pintoresca: el retraso se

debe a que se quiere hacer coincidir la publicación en el BOE con la visita que el presidente

Tarradellas realizará a Madrid. Pero el BOE, al fin. publica hoy la confirmación del desafuero.

El gobierno de UCD nos tiene acostumbrados a sucesos sorprendentes e inequívocamente

revolucionarios, como el olvido legislativo del rango de las normas, a la hora de proceder e la

liquidacion del franquismo, solicitada por los partidos marxistas. Pero eso de convertir el Boletín

Oficial del Estado en simple boletín de relaciones públicas y reducir los decretos-leyes de

urgencia a oropel de jefe de protocolo, es cosa nunca vista. Habríamos de remitirnos a los

emperadores de le decadencia de Roma para encontrar absurdos equiparables. La jocosa

explicación del asesor presidencial sería suficiente para que un parlamento serio armase una

función histórica.

Aunque duela a mi querido Jaime Campmany, la actitud extremosa de Blas Pinar responde a

una realidad histórica irreparable. Volvemos al imperativo de la circunstancia. ¿Puede negarse

a nadie el derecho a defender en le calle lo que no es defendido políticamente allí donde y por

quienes se debiera? Es una meditación que propongo a los hombres de UCD, convertidos en

tristes e impotentes papagayos del voto parlamentario. En mecánicos y despreciados

asentidores a las increíbles procacidades políticas del circulo de loe jóvenes sin fe. Entre ellas,

naturalmente, la amnistié. Sus votos humillados servirán para sancionar la vuelta de los

criminales a la democracia. Les sugiero un tema de reflexión para estos días: "La impunidad

como factor degenerativo de la democracia".

Ismael MEDINA

 

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