Autor: Viñas y Mey, Carmelo. 
   Anarquía democrática     
 
 El Alcázar.    14/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ANARQUÍA DEMOCRÁTICA

ESPAÑA esté viviendo en plena anarquía que de día en día alcanza las proporciones más

insólitas, más alarmantes; serían inverosímiles en cualquier país que no fuera la España

democrática de Suárez.

La calle está apoderándose de la sociedad, del Poder y del Estado ante la inhibición, la

pasividad y en tantas ocasiones la actuación colaborante del Gobierno y de sus pactos con los

partidos, como si el futuro "apasionante" que se nos prepara fuera la sumersión irreversible en

el caos y la disolución nacional: porque de esa calle están enseñoreados a su vez unos grupos

ínfracíviles, antisociales, cuyo programa y cuyos objetivos de contracultura descansan en la

negación de los fundamentos de la sociedad cristiano-occidental, el culto al crimen político, el

racismo y la negación de España.

Bajo su acción y la de unos medios políticos que se mueven entre la doble vocación del suicidio

colectivo y del saínete, España está siendo sojuzgada, aherrojada por el ejercicio de todas las

violencias, la violencia ideológica, la de ciertos medios de comunicación, acaso la más

corrosivamente eficaz; la violencia revanchista y a su servicio la violencia institucional

fanáticamente asumida por el Gobierno y ios partidos en competición destructora de ia obra de

Franco y de la España de Franco, la España de la dignidad y del honor; la violencia

huelguística que erige al piquete en la nueva figura "democrática" del Poder; la violencia de los

separatismos aldeanos, inconscientemente alentados desde arriba en objetivo de retrotraer a

España a la caverna de la subhistórica, subhistoria, como diría Eugenio d´Ors; la violencia

pornográfica y sodomita ante la benevolencia del Estado y la Iglesia.

Nada más peligroso para un país que la anarquización se convirtiera en una forma normal de

vida y que la negación de toda norma fuera la normativa de la existencia nacional. Y tal peligro

está convirtiéndose en una realidad sangrante. La recapitulación de cotidianos hechos la-

mentables que a continuación hacernos, revela hasta qué punto el totalitarismo de la violencia y

el de la dejación del Poder público están imponiendo su ley de la jungla a los españoles, en

términos mucho peores que bajo la segunda República masónica. No nos referimos a la riada

de huelgas salvajes, de atracos en cadena según el modelo staliniano, de atentados a agentes

de la autoridad, de incendios de vehículos, al hecho de que todas las manifestaciones políticas

estén acompañadas de la violencia, a la rebelión latente de los presos comunes, bien

explicable ante el trato de favor y amnistía a abyectos criminales mil veces peores que

aquellos, los cuales no tienen en su haber el guerrear contra España. Nos referimos en el

marco de la anarquización general a la epilepsia convulsiva, a la psicosis de barbarie, al

enfrentamiento demencia!, a los desbordamientos sexuales y sobre todo a la agresividad contra

la Patria, que se está promoviendo, con tanto éxito, como lo testimonia el vergonzoso

muestrario que sigue.

Un periodista asesinado; un policía armado desaparecido; "grapps" detenidos por agresión a

guardias, puestos en libertad provisional; en Bilbao una señorita es apaleada ante más de cien

personas; en Gijón un joven que ha atracado y malherido a un anciano es liberado por un grupo

de jóvenes "porque estamos en una democracia"; en Madrid unos escolares destrozan las

escuelas Ramiro Ledesma incluido valiosísimo material científico; en Santander se reciben

cartas con explosivos. Como es lógico y "democrático", los autores nunca son "habidos". En

Barcelona los grupos libertarios se instalan en el parque Güell, obra artística de Gaudí, y lo

destrozan arrasando su magnífica jardinería. En barrios madrileños grupos de vecinos asaltan

las viviendas de otros que a su juicio carecen de título para ocuparías, los cuales se defienden

amenazando con su "acuchillamiento". En Dumbrai (Coruña) una fábrica de carburos metálicos,

con técnica muy cualificada y gran capacidad de producción no puede funcionar porque unos

vecinos impiden que la conducción eléctrica necesaria pase por sus fincas.

Nos estamos poniendo a nivel del tercer mundo. Grupos de piratas saquean los buques en las

Palmas. Algunas empresas extranjeras han tenido que contratar agentes de seguridad. En

Puerto de la Luz los asaltos son casi diarios en una situación análoga a la de determinados

puertos de África y Filipinas, en un filibusterísmo del siglo XVII que no se daba ya en Europa.

En plenas Ramblas de Barcelona el "Front d´alliberament Gay" buen exponente del

separatismo, celebra una brillante manifestación de sodomitas "en orgullo gay", y sus miembros

se "manifiestan" desnudos haciéndose el amor. Por primera vez en España tiene lugar esta

apoteosis pública de la degradación colectiva. Uno de los promotores de ésta, es un P.N.N. de

la Universidad autónoma barcelonesa y en su favor se pronuncian 36 asociaciones políticas y

cívicas, entre ellas el PSUC, que va a tener varios "ministros" en la Generalidad. Diversos

partidos abogan por los derechos homosexuales y exigen al efecto derogar la lev

de peligrosidad social. Tal aceptación mutua entre la abyección sexual y la acción política era

un hecho inédito hasta ahora en nuestra vida política, que con todas sus taras no abdicaba de

la dignidad personal, abdicación asumida por la nueva democracia.

Es fenómeno comprobado que el erotismo y la barbarie alcanzan cotas más altas con el auge

de los separatismos, y es lógico, dado el espíritu tribal de tales movimientos que son

incubadora de primitivismo. Recordemos el aquelarre eró-tico-vernáculo de Lemoniz, los

destrozos en las universidades catalanas por los estudiantes y grupos separatistas, los

causados en la maravilla arquitectónica de Fonseca en Santiago por los escolares galleguistas,

la agresión de catalanistas a una ambulancia, etc., etc.

Bajo el terror separatista en Vascongadas empresarios del fuste de Desclaux y tantos otros

tienen que huir a "lugar desconocido" o trasladar sus empresas a otras regiones; también

tienen que emigrar de Canarias muchos españoles ante la persecución y las campañas contra

los "godos" por parte de los separatistas "guanches", toleradas por un gobierno que se dice

paladín de los derechos humanos. La quema de banderas españolas parece gozar de

impunidad pues a partir de ios gobiernos Suárez los infinitos atentados de este carácter no han

tenido, que sepamos, castigo ni sanción.

La Iglesia politizada colabora eficazmente al desquiciamiento español, singularmente en

materia de glorificación alentadora del crimen político y de laxitud pornográfica. Los

"extrañados", incluso la encausada por el asesinato de Carrero Blanco, celebran sus mítines en

los colegios de la Compañía de Jesús, quienes abogan por Apala-tegui, se encierran en las

Iglesias de Santa María, de Ntra. Sra. de Cobo. OAC grita a los españoles, como órgano de la

Acción Católica, que no se asusta del divorcio, ni del aborto, sino de los atentados a los

derechos formales. La Iglesia, tan parlera, calla ante los desenfrenos sexuales. Un escritor

eclesiástico, Javierre, en "Ya" se felicita porque no se haya organizado una cruzada contra la

pornografía; el Padre Sobrino s.j., también en "Ya", admite el porno-shop que "facilita al

pornógrafo la búsqueda y encuentro de su producto, e incluso puede ser que logre más de lo

que buscaba" >sic). Y esto cuando la Iglesia progresista se auto-preclama "conciencia crítica

de la sociedad".

Pero donde la anarquía cultivada está causando mayores estragos es en el área del trabajo. Al

paro, al absentismo laboral, a las alzas salariales sin relación con la productividad se une la

oleada de reivindicaciones "cualitativas" dirigidas a acortar la jornada, a más vacaciones,

asuetos, puentes, fiestas locales, más intervalos de descanso, así como el desorden y la

indisciplina internas: ritmos de trabajo cada vez más lentos, horario consumido en asambleas,

piques y protestas (pensemos en las que se perderán durante las elecciones sindicales!, y

deterioro progresivo de la autoridad en los mandos superiores, intermedios e inferiores. Dos

casos entre mil: la empresa Michelín de Valla-dolid proyecta aumentar en cuatro horas la

jornada de los sábados, y ¡os obreros se oponen. El servicio de correos y telégrafos, en total

deterioro a causa de la concesión de vacaciones estivales masivas y reducción de la jornada a

cinco horas. De ahí que la productividad laboral española sea inferior a la medía de la Europa a

que queremos incorporamos, y que sea más inferior todavía la productividad burocrática.

Pero lo más grave, lo incomprensible, es la actuación de organizaciones clandestinas, cuya

clandestinidad teórica les permite, en secreto a voces, socavar los cimientos angulares de

nuestra sociedad: la administración de justicia, la función pública, el orden público, la disciplina

militar. En cada uno de estos ámbitos vitales operan organizaciones que hábilmente se titulan,

democráticas, liberales y antifranquistas, las tres cosas que otorgan hoy salvoconducto para

todo.

El Gobierno ha autorizado la afiliación de los funcionarios públicos a fas sindicales-partidos, y

después se lamenta por boca de un ministro, Garrigues Walker, de la ineficacia, rutina etc. del

funcionario. ¿A dónde vas España por estos senderos de Kerenski, Karoli, Massarick?

Y entre tanto el Gobierno, que dispone de todos los medios para evitar y cortar el proceso

nacional hacia el caos antes de que se haga irreversible, renuncia a hacerlo, renuncia a

gobernar y parece asumir la función estricta de gobierno espectador, mientras se consagra

absorventemente a la alfarería partidista y a la alfarería desintegradora mediante !os estatutos,

como si su concepción de la misión del gobernante estribara en sustituir la función y los

deberes de Gobierno por el usufructo y la perpetuación en el Poder en autoservicio del propio

partido persona!. Y de ahí su apoyo a la proliferación de partidos en grotesca orgía demoliberal

(181 hasta el momento) la dimisión de cualquier "interlocutor válido", los Tarradellas, Leizaolas,

Carrillos... y la permisión, cesión y concesión a todo. Andrés Saborit, otra momia que vuelve, ha

formulado la definición más exacta del desgobierno en que vivimos: "Está bien que tengamos

República, aunque sea con Monarquía".

Carmelo VIÑAS Y MEY

EL ALCÁZAR

 

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