Energumenocracia     
 
 El Alcázar.    05/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ENERGUMENOCRACIA

Escribe José María Javierre en "Ya":

"En Sevilla el pasado domingo, circuló una manifestación autorizada cuyos integrantes increpaban a la

gente que desde sus casas les veía pasar: «Fascistas, burgueses, os quedan pocos meses», Burgueses,

cabrones, bajad de los balcones".

El articulista, escandalizado y dolido, comenta: "Pero bueno, ¿quién ha explicado a estos energúmenos lo

que es la democracia?".

El articulo recuerda, como un calco, el que publicó Miguel de Unamuno en "Ahora" de Madrid el 3 de

julio de 1936. Resulta difícil que nadie dude de que estamos asistiendo a una monótona repetición de

hechos conocidos.

Unamuno ponía, no un ejemplo, sino tres, de los frutos que España estaba sacando con la revolución que

se adueñaba de la calle. El primero era una muchachita a la que un mocetón molesta en la vía pública, y

cuando el familiar que la acompaña sale en su defensa y se produce un altercado, el zángano se pone a

gritar: "¡Fascista!, ¡fascista!" y el ofendido tiene que huir para evitar "que le aporrearan los bárbaros".

El segundo, es un guardia municipal que llama la atención a un individuo que hace sus necesidades en la

calle. Este se yergue y le espeta: "¡Que soy del Frente Popular!"

Por último, un matrimonio joven, en gira de turismo, entra en una iglesia. Al poco aparecen unos

chiquillos que le gritan alzando el puño: "¡Maldito sea Dios!" y añaden: "Hay que darle una hostia".

Las escenas son de Julio de 1936, pero podían ser de hoy mismo. Como esos delincuentes a los que hace

poco detuvo la policía, se pusieron a gritar contra ella y se armó un tumulto en el barrio. Todo es igual.

Trágicamente igual. Ni siquiera falta el puño cerrado.

Unamuno comentaba: "Y no se hable de ideología, que no hay tal. No es sino barbarie, zafiedad,

suciedad, malos instintos y, lo que es —para mí, al menos— peor, estupidez, estupidez, estupidez".

Javierre pregunta quién ha explicado a los energúmenos de hoy que´ es la democracia. El debería saberlo,

puesto que lee periódicos y revistas, examina panfletos y contempla pintadas, Unamuno, en 1936, lo

sabía. Y lo dejó. Porque Unamuno no tenía miedo a las calificaciones ni a las descalificaciones. No tenía

el miedo a pasar por "antidemócrata" que hoy acongoja a una clase supuestamente intelectual. La causa

de la estupidez de los energúmenos para Unamuno estable clara: "Se tragan un papel antihigiénico en que

sacian sus groseros apetitos y ganas ciertos pequeños burgueses que se las dan de bolcheviques y de lo

que hacen servil ganapanería populachera. Tragaldabas que reservan ruedas de molino soviético para

hacer comulgar con ellas a los papanatas que las leen. ¿Papanatas? Otra cosa. Que así como se leen los

clandestinos libritos pornográficos para excitarse estímulos carnales, así leen esas soflamas para excitarse

otros instintos".

Hoy es más fácil. Pornografía y comunismo se sirven juntos. ¿Que quién ha enseñado democracia a los

energúmenos? Javierre lo sabe perfectamente. Otra cosa es que, en vez de denunciarlo, prefiere

preguntarlo.

 

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