Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Recapitulaciones     
 
 El Alcázar.    23/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

RECAPITULACIONES

Estos días la crónica política resulta apasionante, porque en ella se advierte de inmediato el urgente

proceso de adaptación de los columnistas a las nuevas fórmulas e ideas. Maestro en adaptaciones,

"Cándido" acaba de llegar a la conclusión de que Franco fue una anécdota de la vida española. Eso sí que

es sintetizar las cosas. No voy a aludir, sin embargo, al comentarista de "ABC" porque ahora me interesa

subrayar dos declaraciones acerca del socialismo triunfante. La primera se debe nada menos que al

profesor Tierno Galván, quien, al parecer, ha dicho que "un gran porcentaje de electores ha votado al

socialismo sin saber con exactitud qué es el socialismo". La segunda, la recojo del diario "Ya", donde

Luis Apostúa dice textualmente: "Hay una declaración socialista muy preocupante. Me refiero a la del

senador por Madrid, profesor Aguilar Navarro. Si las referencias de los periódicos son ciertas, el senador

socialista propugna para el Partido Socialista Obrero Español una especie de satelitismo respecto al

Partido Comunista. Dijo que su partido sólo apoyará a un Gobierno de UCD en el caso de que también lo

hagan los comunistas. Eso introduce —continúa Apostúa— una ambigüedad extraordinariamente

peligrosa en la política española, porque no llegamos a saber si el número dos es una simple sucursal del

número tres".

Me conmueve la sinceridad llana y hasta noble del profesor Tierno Galván. Y me conmueve, aunque por

razones distintas, la preocupación del comentarista de la Editorial Católica. Creo, efectivamente, que un

elevado porcentaje de votantes no ha elegido al marxismo, porque establece una disociación clarísima

entre el concepto y su enunciado. ¡Allá ellos! No creo, en cambio, que se haga bueno el temor de Luis

Apostúa y que el PSOE se convierta en una sucursal o un satélite del PC. Lo que ocurre es que socialismo

y comunismo, tal y como afirmó Santiago Carrillo, son una misma cosa, aunque delimitada,

exclusivamente, por una frontera llamada Lenin. Otra distinción en el campo especulativo de las ideas

resulta improbable y ficticia.

Conviene, de todas formas, que los españoles vayan adquiriendo conciencia de lo que explica cada sigla,

de lo que representa cada político, de lo que significa cada ideología. Hace años, toda la oposición al

Régimen era comunista, lo cual conformaba una sandez. Pero no menos ingenuo —ni menos

pernicioso— es creer a pies juntillas que entre el PSOE, el PSP o el PC, existen diferencias abismales. De

hecho, todos aspiran a una misma cosa: la dictadura del proletariado. Todos cantan una misma canción,

"La Internacional"; alzan el puño en señal de saludo y se agrupan bajo el rojo color de una idéntica

bandera. No existen apenas diferencias externas. Pero aún más insignificantes son las diferencias

filosóficas. Pueden cambiar las estrategias, como mucho. No otra cosa. De ahí, que, con una u otra sigla,

la verdad de la historia de las elecciones generales de 1.977 es que en ellas han triunfado los seguidores

de don Carlos Marx que en Gloria esté.

Antonio IZQUIERDO

 

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