Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    13/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

DIETARIO

Por Rafael GARCÍA SERRANO

MIÉRCOLES, 22 DE JUNIO

DONDE SIGUE EL CURSILLO DE FORMACIÓN PARLAMENTARIA.

Del Teatro Cómico de la Isla, en Cádiz, las Cortes se trasladaron a comienzos de 1814 a Madrid. De

los bolos de Cádiz pasaron a hacer temporada, más bien breve, a la capital liberada. Y como si un

destino burlón les acompañase en su deambular, se instalaron en otro teatro viejo, desvencijado y a

punto de espicharla, esto es, el llamado de los Caños del Peral, que estaba donde doy el Real,

fundado por el signare Bartoli sobre unos lavaderos mientras España se batía estúpidamente en la

Guerra de Sucesión. Parece como si nuestros parlamentos, de una u otra manera, se originasen en una

guerra civil u originasen por sí mismos una guerra civil. El teatrucho estaba en tan malas condiciones

que allí no aguantaba nadie, asi que al poco tiempo, algo pasado el trimestre, sus señorías buscaron

acomodo más digno y seguro y dieron con sus lenguas y sus huesos en el convento de doña María de

Córdoba y Aragón, que se corresponde con lo que fue Senado posteriormente y Consejo Nacional du-

rante el feliz mandato de Franco que ahora se llama la Oprobiosa. Pero estas seguridades no sirvieron

para nada ante la felonía característica del "Narizotas", nombre popular del "Deseado", Fernando VII

de nombre, que nada más pisar tierra española y saludar a la afición se cargó las Cortes y envió a

prisiones o al confinamiento a todos los parlamentarios que no fueran serviles, condición, por otra

parte, que suele coincidir con el parlamentario siempre que quien esté en el poder sea su Rey, su

Roque o su amigo. Lo más notable de estas Cortes es que por modernidad, higiene y buenas maneras,

blanquearon pinturas del Greco, o las rasparon: bueno, las hicieron trizas.´

Alabados sean serviles y liberales porque ambos contribuyeron enérgicamente a destruir infinitos tesoros

españoles. Siguiendo el curioso y estupendo libro de Enrique de Tapia Oscariz ("Luz y taquígrafos",

Aguilar 1961), no hallo aquí tampoco rastro del banco azul, y hasta creo que ministros y diputados se

sentaban mezclados unos con otros, a la pata la llana, sin hacer distinción sobre el natural asentamiento de

sus posaderas. No sé si en éstas o en las Cortes que las continuaron, los diputados tenían honores de

Infantes.

Riego limitó nuestras posibilidades americanas a cambio de la Constitución y de ´nuevo el viejo convento

se transformó en Parlamento hasta que vino Europa con la rebaja —porque siempre es Europa la que mete

la pata en estos asuntos—, y nos devolvió al absolutismo porque con nuestras libertades andábamos muy

atrasados respecto al ilustrado continente, del cual unas veces somos rabo y otras viborilla, escorpión u

órgano genital masculino. Las palabras del Borbón Luis XVIII valen para siempre, sea en nombre de

Europa sea en nombre de Francia: "Gen mil franceses están dispuestos a marchar, invocando al Dios de

San Luis, para conservar en el trono a un descendiente de Enrique IV y evitar la ruina de ese hermoso

reino y reconciliarle con Europa".

Napoleón también nos quiso reconciliar con Europa, y lo mismo las Brigadas Internacionales y

Mitterrand, Menni, Pablo VI, la masonería, Willy Brandt, Olaf Palmer, Torhn y otros que en lugar de

enviar los cien mil hijos de San Luis —o simplemente cien mil hijos de puta— han enviado oro a chorros

para la subversión y la propaganda electoral. Ya estamos reconciliados, pero sin pasar por Cádiz como

aquellas Cortes, que chaqueteando ante Angulema llegaron a la tacita de plata, todavía sin el azúcar de

don José María Pemán.

En el año de 1832 del Señor tuvo la bondad de llevarse a donde fuera a don Fernando VII y en el 34 ya

tenemos Cortes y procuradores, si bien las Cortes se componen de dos Estamentos el de Proceres, o

senadores, para entendernos, y el de Procuradores, o diputados, que eso ya lo estamos viendo. Los

Proceres se alojan en el Buen Retiro. Los Procuradores en el Convento del Espíritu Santo, sito en la

Carrera de San Jerónimo, justo donde se alza el actual Congreso. Entre la muerte de Fernando VII y la

inauguración de las Cortes, la Reina viuda ya ha tenido tiempo de olvidar a su augusto esposo y se

presenta ante Proceres y Procuradores con un discreto embarazo. A las penas puñaladas, si es que la

muerte de un sujeto como Fernando VII podía causar dolores perennes en cualquier corazón.

La Cortes se sitúan bajo la advocación del Espíritu Santo, pero son de tal ralea estas venerables

estantiguas en nuestra tierra, que ni el Espíritu Santo puede con ellas. Hay peste en Madrid y también

parlamentarismo. Más muertos, a la larga, causará el parlamentarismo que la peste. Ya hay guerra

dinástica en el Norte. Larra, el pobre, está a punto de pegarse un tiro y Zorrilla, entre el buitre y la

paloma, se muerde las uñas porque tarda en apretar el gatillo.

 

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