Autor: Paris Eguilaz, Higinio. 
   Situación actual y futuro inmediato     
 
 El Alcázar.    23/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

LA SITUACIÓN ACTUAL Y EL FUTURO INMEDIATO

Por Higinio PARÍS EGUILAZ

LAS elecciones del 15 de junio, han sido la culminación de un proceso de liquidación del régimen

anterior iniciado con la "apertura", continuando con la Ley que reestableció el sistema de partidos y

completado con la Ley para la Reforma Política que adoptó los principios contra los que se luchó y

venció en la guerra española.

No fue el actual presidente, que se limitó a continuar la dirección adoptada por el Gobierno anterior,

quien ejecutó al régimen, cuyas instituciones ya no tenían alma, desde el asunto MATESA y los fraudes y

los abusos de los últimos años sino los cuatrocientos y pico procuradores que el pasado 18 de noviembre

aprobaron la reforma política aludida y que ahora contemplan asombrados el resultado de su propia obra,

que ha sido el triunfo del socialismo marxista, de clase, sectario, con sus aspiraciones a cambiar el

sistema económico y las instituciones políticas; los partidos marxistas han obtenido en Madrid una amplia

mayoría de votos sobre los restantes y en toda España han reunido 7,4 millones de votos (PSOE, PCE,

PSP), contra 8,2, millones de los electores antimarxistas y el resto son pequeños grupos y partidos

regionalistas de calificación incierta; el centro ha conseguido una ligera mayoría relativa, que le permite

gobernar, pero no la mayoría absoluta y lo que los lectores deben comprender es que para el marxismo no

se ha logrado el objetivo final, sino que se ha cubierto sólo una etapa para apoderarse de España e

imponer su política. Examinemos, siquiera sea brevemente, cuál es la ´situación tanto económica como

política y los problemas correspondientes.

En 1976 el porcentaje de los costes salaríales a la renta nacional, fue del 67 por ciento, pero la proporción

de asalariados en relación con el total de personas que perciben sus ingresos por rentas de trabajo, es en

España aproximadamente del 69 por ciento, mucho más baja que en los países occidentales

industrializados, que es del 80 al 90 por ciento; esto significa que en .relación con los salarios, los

ingresos de los trabajadores autónomos, profesionales liberales, trabajadores individuales por cuenta

propia en la agricultura y pequeñas industrias y otros, unido a los anteriores, representa un porcentaje de

rentas de trabajo, sobre la renta nacional, superior en España al de todos los países occidentales, quizá con

la excepción de Italia.

Esta distribución se ha reflejado en que en 1976 el beneficio bruto industrial, antes de pagar los im-

puestos, descendió sobre el de 1975 año en el que ya se había reducido fuertemente sobre el anterior,

mientras que los costes salariales tanto en 1975 como en 1976 aumentaron en un 25 por ciento

aproximadamente en cada uno de eÜos. En pesetas, a precios constantes, que es lo que refleja la realidad,

el beneficio bruto industrial disminuyó en 1975 en un 32 por ciento sobre 1974 y en 1976 todavía se

redujo sobre el año citado en un 16 por ciento; los salarios, a precios constantes, siguieron aumentando en

1976 en un 8 por ciento y en su conjunto, la situación financiera denlas empresas industriales es hoy

difícilmente sostenible.

La distribución entre los factores por unidad de valor en la producción industrial también ha evolucionado

en forma desfavorable para los empresarios pues el coste salarial representaba el 56 por ciento en 1973 y

aumentó al 70 por ciento en 1976, mientras que el beneficio bruto, antes de pagar los impuestos,

disminuyó del 36 por ciento en 1973 al 18 por ciento, es decir casi a la mitad en sólo tres años. El

porcentaje de amortizaciones, ya bajo, se mantuvo casi sin variación.

La inflación continuó con un ritmo muy intenso, aumentando el índice del coste de vida, en un 20 por

ciento en 1976.

La inversión para la formación bruta de capital fijo, que ya había descendido fuertemente en 1975, volvió

a descender en un 2 por ciento en relación con ese nivel tan bajo en 1976 y como consecuencia se elevó el

déficit en la formación bruta de capital, reflejado en el aumento de paro; éste, que a primeros de 1974 sólo

era de 156.647 se elevó a 553.000. en enero de 1977 y según una publicación oficial del Ministerio de

Trabajo, a cerca de 700 mil parados. La balanza de pagos y el endeudamiento exterior siguen aumentando

en forma muy preocupante y la fuerte caída de la bolsa y la evasión de capitales, que según cifras públicas

alcanza un volumen antes desconocido, el absentismo laboral y los conflictos sociales, completan el

cuadro de la situación económica. Esta es la realidad objetiva actual, según datos publicados.

Durante los tres años pasados, se promulgaron diversos Decretos Leyes dirigidos a mejorar la situación y

conseguir de nuevo la recuperación del desarrollo con mayor estabilidad, medidas que consistían en

aumentar los impuestos, alguna desgrayación a las inversiones, muy insuficiente y aumento del gasto

público y los resultados, que están a la vista, fueron poco favorables.

Cualesquiera que las medidas económicas que el Gobierno adopte, en la etapa actual hay que elevar

fuertemente el volumen de ahorro e inversiones; aumentando las desgravaciones para fines de inversión,

tanto en las empresas como en el impuesto sobre la renta de las personas; frenar los aumentos de rentas

salariales y de otras rentas; suprimir los abusos del Presupuesto del Estado y de la Seguridad Social,

restablecer el equilibrio financiero de las empresas para que obtengan un beneficio real, aunque sea bajo;

limitar las importaciones no esenciales y luchar contra toda clase de fraudes y entre ellos los "legales".

Sin conseguir estos objetivos, que se pueden lograr, no se resolverán los problemas. En el plano político

los partidos marxistas que consiguieron en las pasadas elecciones cerca de la mitad de los votos y de

como ya han indicado se mantendrán en la oposición, en nuestra opinión, sin aceptar pactos, sociales de

buena fe mientras no participen en el Gobierno, y a la vista de los problemas económicos, que son de

difícil solución en breve plazo, utilizarán éstos como argumento para combatir la política del Gobierno y

acelerar su desgaste, señalando constantemente la inflación y el paro, como prueba de su ineficacia y, si

se adoptase la posición de varios líderes del Centro, expuesta en la prensa, de aplicar una amnistía fiscal

para los defraudadores a la Hacienda, el escándalo sería enorme y acabaría con el Gobierno Centrista, y

por ello no creemos que prospere esa amnistía.

De otra parte, la celebración de unas elecciones municipales está justificada y es urgente en el sistema

actual y, si los partidos marxistas mejorasen su posición en ellas, exigirán nuevas elecciones legislativas,

justificadas por haber variado la posición de las fuerzas políticas en relación con las últimas elecciones y

si éstas se realizasen con alguna participación del marxismo en el Gobierno, estos partidos, que son una

opción legal en el sistema actual adoptado en la Ley de Reforma Política, pueden lograr por la vía

electoral una mayoría numérica y el Gobierno marxista podrá imponer su doctrina política y eco; nómica

legalmente y nadie tendrá base legal para oponerse a esa "voluntad democrática" del pueblo con todas sus

consecuencias.

¡Treinta y cinco años para sacar a España de su miseria y construir una Nación industrial, rompiendo el

cerco exterior, y sólo dos años para paralizarla y para que actúen de nuevo las internacionales!

Aparte de ello, está el problema del nacionalismo vasco y del autonomismo catalán, que pronto adquirirán

prioridad creando un problema permanente.

A nosotros y a los colaboradores de "El Alcázar" no nos puede extrañar que los acontecimientos puedan

seguir ese curso, y ante la ceguera de los demás, ya los hemos señalado como probables muchas veces,

sin que nunca se hayan tenido en cuenta nuestras prevenciones, sino sólo las de los contrarios.

A pesar de ello, tenemos la convicción de que los españoles no es fácil que se dejen imponer, sin

reacción, una política marxista, porque han creído que lo que votaban era un socialismo para todos, no

marxista, del tipo de la social-democracia alemana y ahora se enteran que los dirigentes de los partidos

aludidos, han proclamado en sus congresos el marxismo revolucionario de clase y como tal, despótico y

tratan de imponerlo en cuanto lleguen al Gobierno. Lo que puede ocurrir en ese momento es imprevisible,

pero ese será el resultado de los principios y de la equivocada política adoptada.

23-JUNIO- 1977

 

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