Autor: Medina Cruz, Ismael. 
 Tomografía de las Cortes conversas (6). 
 La transacción no expresa poder creador     
 
 El Alcázar.    07/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Tomografía de las primeras Cortes conversas (6)

LA TRANSACCIÓN NO EXPRESA PODER CREADOR

Por Ismael MEDINA

Dios es nummhnente todopoderoso. Esta a» ma 4a tas muchas maneras que los creyentes

tañamos de sugerir que Oíoslo puede todo, sin saine del orden natural por B mismo creado. En

Dios no cabe el Contra-Dios, que dicen mis codmcesanos. El Contra-Dios es cosa el hombre. Y

mas aún de los hombres de nuestro tiempo, prisioneros del despropósito.

Aseguran algunos haber ponido la fe religiosa que heredaron.

Pero se pirran por el yogui, adoran a Marx como infaKbte y creen en superhombres con

superpoderes. Después de leer a Pilar Urbano, aseguraría que uno de estos superhombres con

superpoderes nos nació en Ce-breros, sin que nos enterásemos hasta ahora. Una salvedad me

atrevería a hacer, antes de proseguir el lógico discurso: Pilar Urbano practica el humorismo

político con una gran maestría y con sutileza muy femenina, mientras el inquilino de la Moncloa

parece ser el más crédulo de (os admiradores del presidente del Gobierno.

Pretendía explicar antes del anterior desvío que Dios tuvo la audacia política de hacer morir a

Franco exactamente en el 39 aniversario del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera.

Corno saben quienes hayan aprendido la Historia con una mínima seriedad, es decir, sin

conceder demasiado crédito a Tuñón. Tussefl, La Cierva, Carré o Thornas, por señalar los des

viacionismos más elocuentes, conocerán que entre Franco y José Antonio apenas si exitían

como puntos de coincidencia un profundo amor a España y los valores esenciales del espíritu

de la milicia. Debo recordar en este punto lo que José Antonio escribió desde Alicante: Y la

Falange se unía al Alzamiento, ello supondría la muerte de Falange Espártate; pero acaso

fuese necesario que Falange Española pereciese para que se salvara España. Durante

cuarenta años se salvaron la unidad de España y otras cosas importantes, a cambio de la

transmutación de Falange Española y de la capacidad de adaptación a lo circunstancial que a

Franco prestaba su carencia de ideología política, lo cual le permitía supeditar todo lo

contingente, o todo l o que el consideraba contingente, a la unidad de España y al bien común

de los españoles, que con el sentido de la autoridad constituían el trípode en que aseguraba su

perdurabilidad al frente del Estado.

Dios, que tantas cosas contradictorias ha unido en este mundo, remató simbólicamente una

realidad histórica al prolongar de manera exasperante la agonía de Franco hasta la justa hora

de la duplicidad conmemorativa. Si el 18 de Julio de 1936 supuso la necesaria anulación

histórica de Falange Española como organización política naciente, en favor de la dimensión

democristiana del Movimiento tiactorral y de su tránsito monárquico, virtualmente afalangista, la

muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 significaba a un mismo tiempo la absorción

definitiva por el Caudillo del período histórico que había protagonizado y la liberación de José

Antonio de la prisión ideológica a que estaba reducido, por imperativa subordinación de su

¡magen al superior interés de España. Ya desde ahora, pienso, importará simbólicamente de

José Antonio otra fecha distinta a (a de su muer-1». Acaso la del 5 de noviembre, en que debe

situarse la proclamación de su definitivo entronque con un intento singular de síntesis

revolucionaria de lo contradictorio. Ahora se podrá reinventar un ideario.

¿Y en qué momento hemos de situar la liberacion de Franco de la prisión fascista en que le

metieron quienes nunca Je perdonaron haber sido vencidos por causa de la unidad de

España? Aunque se nos presente con tafetanes de semidiós, le ha faltado a don Adolfo Suárez

la audacia política de la apropiación definitiva del simbolismo. Ayer se demostró que ese

fantasmón llamado Tarradellas se equivocó en lo explícito cuando calificó al señor Suárez de

"audaz y peleón". Audacia política de primera magnitud hubiese sido enfrentarse con el entero

espectro político y convocar la constitución solemne de las Cortes Españolas por sufragio

inorgánico para el día 18 de Julio, en vez de para el 22. Lo primero habría sido una

demostración espléndida de autoridad y de imaginación política, mientras lo segundo significa

medrosidad. Si corno es evidente, la democratización en línea hornologable se ha producido

sin graves traumas en el marco de la legitimidad nacida del Régimen de Franco, es decir,

gracias precisamente al pragmatismo y al ideologismo del franquismo, la única manera

elegante e inequívoca de ingresar a Franco en la Historia, sustrayéndole posibilidad posterior

de generar válidas instancias políticas de reautentificación del Sistema, habría sido que las

Cortes Españolas asumieran definitivamente su legado, constituyéndose el 18 de Julio.

¿Por qué no se ría hecho asi? En primer lugar, por miedo. En segundo, por resentimiento. En

tercero, por cortedaz política. Y, en fin, porque ninguno de los políticos actuantes posee

vocación y conciencia de futuro. España no ha ingresado en el camino de una nueva y

esperanzadora democracia. Es mentira. España ha regresado, con trágica torpeza histórica, a

la democracia que nos condujo a la catástrofe. Esta nuestra de hoy, no es una democracia de

mañana, sino una democracia plagada de fantasmas. Algo tan absurdo como un castillo

escocés en medio del Sahara. Tarradellas, La Pasionaña, Garrido, la Montseny, Otiver,

Gassols, Gallego... ¿Puede comenzarse una democracia para el futuro desde tan poblado

desván de la Historia? La gran estupidez de nuestros presuntuosos jóvenes demócratas ha

sido esta de pretender el empalme de una Monarquía democrática instaurada por Franco,

según reconoció en reciente ocasión solemne el príncipe don Juan de Borbón y Battemberg,

con la relegitimación de una República primero subvertida por el Frente Popular V lu«go

reconvertida por las Fuerzas Armadas y la mitad al menos del Pueblo en armas. Es curioso

recordar que antes del 18 de Julio España funcionaba ya en gran parte bajo una estrepitosa

legalidad revolucionaria marxista y que una de las tareas acometidas de inmediato por Franco

fue restaurar el cuerpo jurídico de la República, para proceder enseguida, mediante decreto, a

rectificaciones exigidas por la circunstancia, por quienes luchaban y por el interés nacional: el

divorcio, los partidos políticos, tos estatutos separatistas, etc. Lo paradójico de la actual

situación consiste precisamente en esa evidencia que se pretende ocultar: el continuismo

democrático es inconcebible sin admitir que Franco es su agente transmisor de legitimidad; por

el contrario, resulta absurdo pensar que puede reencontrarse la legitimidad en un retorno al

prefranquismo, es decir, a una situación en que la legitimidad democrática había sido destruida

por la subversión revolucionaria del Frente Popular.

No es bueno jugar a los fantasmas, pues si se les quita la sábana, suelen aparecer imágenes

ingratas.

Los militantes de la aleación PSOE-UGT se empecinan, por ejemplo en rescatar las Casas del

Pueblo v otros bienes cute les fueron incautados y respecto de los cuales ha transcurrido con

creces el tiempo de prescripción. Pero deben considerar que la incautación fue en beneficio del

Patrimonio del Estado, destinatario último de aquellos. bienes. Y que, por consiguiente,

eEstado no ha hecho sino readquirir lo que dio, puesto que la inmensa mayoría de las Casas

del Pueblo y los bienes patrimoniales del viejo socialismo, provienen de donaciones hechas a

PSOE-UGT por la Dictadura del general Primo de Rivera. Entre los pretéritos bienes socialistas

y los del Movimiento, no hay diferencia sus-tanciaf de origen patrimonial. Aparte de ello, por

igual argumentación que la socialista, miles de españoles o sus descendientes habrían de

reclamar a PSOE-UGT las joyas, cuadros, muebles, valores, metálico, etc. que les fueron

incautados y Nevados al extranjero y de los que bastantes desposeídos conservan recibos,

además de memoria.

Al final de esta reflexión y con la imagen en los periódicos del nuevo Gobierno y de las

próximas Cortes, la memoria escupe una vieja cita de M.A. Ferrat, cronológicamente situada en

los primeros tiempos de la postguerra mundial: «No basta en la actualidad con cambiar unos

pocos jefes».

El cambio histórico es sobre todo una cuestión de ideología, que exige no solo imaginación,

sino una enorme dosis de seriedad y de austeridad. Se trata de tomar el pasado, en su entero

contexto, como fuerza de proyección para una empresa ambiciosa de futuro. Nunca de vestir

de monigote de carnaval los viejos fantasmas derrotados.

La frivolidad y el maquillaje sirven solo para representar una ficción. Nunca para construir un

Estado, consolidar una líbertad y fortalecer una soberanía. Conviene, en fin, que don Adolfo

Suárez y los suyos mediten esta frase de Karl Mannheim: «La transacción no expresa ningún

proceso dinámico, ningún poder verdaderamente creador».

 

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