Chupar rueda     
 
 El Alcázar.    08/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Instantánea CHUPAN RUEDA

El senador por Guipúzcoa, señor Bandrés, tiene más razón que un santo. Que un santo

catolica-rra, se entiende. Pero al cantar las cuarenta a los diputados del Partido Nacionalista

Vasco IPNV) y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que andan queriendo capitalizar

los frutos conseguidos en la calle por los grupos extremistas, Bandrés, representante de la

llamada Izquierda de Euzkadi, cuyas simpatías hacia la ETA son notorias, no ha hecho más

que poner las cosas en su punto.

Pretendían los señores Arzallús y Múgica, diputados, respectivamente, del PNV y del PSOE,

oponerse a una nueva semana en favor de la amnistía, por juzgarla desestabtlizadora y cabe

suponer que innecesaria, al estarse cociendo en el horno de los cambalaches. Pero al hacer

este planteamiento desde la plataforma de la moderación, a que tan aficionados son los

diputados del PNV y algunos del PSOE, olvidan, dice Bandrés "que si hoy se ha llegado en los

ámbitos oficiales al clima que permite esperar una pronta amnistía, ello no se debe en absoluto

a nuestra labor parlamentaria, sino precisamente a las movilizaciones populares".

Es decir que la amnistía se ha logrado a la brava en la calle, no con votos en el Parlamento. La

afirmación de Bandrés es tan evidente, que nadie puede discutiría, sea cual fuere el ángulo

político desde que la mire. Si fuera necesario refrescar la memoria, recordemos la catarata de

amnistías e" indultos concedidos desde la muerte de Franco, lo fueron antes de que se

hubieran efectuado las elecciones parlamentarías que han convertido a Arzallús, a Múgica y a

Bandrés en "padres de la patria" aunque en el caso del último, y no sabemos si también del

primero, queda por aclarar de cuál. B motor de la amnistía fue la "receptividad" que mostraba el

Gobierno a la coacción ejercida en la calle por medio de manifestaciones, paros, violencias,

asesinatos y secuestros. "Vamos a ver si se contentan de una ,vez", pareció pensarse en

esferas oficiales y se arrojaron presos a la calle como, con parecidas motivaciones, se arroja

carnaza a las fieras.

Descubierta la eficacia del procedimiento, ETA y sus seguidores lo emplearon a mansalva. Las

resultados fueron estimulantes. "Exigid por la fuerza y se os dará" fue el lema bajo el que se

desarrolló la vida política en una región perteneciente a un Estado que se llama de derecho. La

penosa confesión del ministro del Interior de que no podía proceder a la detención de unos

delincuentes que aparecían en público porque iban rodeados de hombres armados que podían

hacer pupa, fue el testimonio culminante de que no necesita Parlamento un movimiento

revolucionario.

Los señores parlamentarios que, orgullosos de los votos conseguidos, pretenden presentarse

como negociadores de una nueva amnistía, no han hecho más que capitalizar la situación que

han generado otros. No hacen más, digámoslo en el argot ciclista, que "chupar rueda" avanzar

detrás de los que hacían el bárbaro en la calle, protegerse con ellos y, cuando se llega a la

meta, ponerse delante del pelotón en una hábil maniobra, alzar los brazos y esperar el aplauso

al vencedor.

De Guipúzcoa les dicen que no. Cuanto se ha cedido respecto al País Vasco, desde la

"ikurriña" a la suelta de asesinos/ ha sido conquista del extremismo etarra, con la metralleta o

con las barricadas. Los parlamentarios no han pintado papel alguno. Si ahora quieren ganar la

calle van a tener que hacerlo dando la cara. Las bofetadas que ha recibido alguno en San

Sebastián, son un anticipo de lo que les espera.

 

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