Autor: García Serrano, Rafael. 
   Indulgencia plenaria     
 
 El Alcázar.    19/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

INDULGENCIA PLENARIA

MARTES, 18 DE OCTUBRE

Un breve y sabroso viaje—del que habrá ocasión de hablarme apartó de Madrid en vísperas de

la ocupación de la Casa de Campo por las mismas fuerzas rojas que no supieron mantenerla a

su debido tiempo, y con la pertinente autorización del Alcalde de la Villa y del Gobernador Civil

de la provincia. Alguien me sopla que el señor Arespacochaga fue alférez provisional, pero me

temo que se trate de una información errónea, porque de ser cierto el hecho ya se hubiera visto

en la prensa la nota de la Hermandad expulsándolo de ella, digo yo. La gente fantasea que es

un gusto porque la situación que padecemos —que seria de opereta vista desde tejos—se

presta mucho a ello. Yo comprendo que un Alcalde de Madrid conceda permiso para festejos

como el del sábado y domingo últimos, si es que de él depende el trámite, pero ni ia cortesía le

obliga a participar en ellos. Estoy seguro de que Carrillo, Felipe y el Profesor, pongo por caso,

acudirán a Palacio, como ya se ha visto, cuantas veces sean invitados, pero tengo la

certidumbre de que no bailarían lanceros si, además de la cabezada protocolaria y las fotos de

rigor, hubiera su mijita de sarao. Bueno, el Profesor acaso no resistiera la tentación, porque

tiene la cara antigua de pegarle los lanceros e incluso el minué.

Por supuesto que el señor Arespacochaga, lo mismo de Alcalde que cuando no lo sea, puede

hacer cuanto le venga en gana. Está en su derecho, pero yo también hago lo que me da ¡a

gana y por esa razón he escrito lo que antecede.

Tampoco el viaje me dio lugar al comentario sobre la indulgencia plenaria que el Cónclave de la

Carrera de San Jerónimo ha otorgado a simples asesinos, siempre que sus delitos fueran de

intencionalidad política. La intencionalidad política pesa tanto en el ánimo de las gentes que

cuando cae acribillado un español cuya filiación ideológica se desconoce, hay como un

asombro general: "¿Pero por qué diablos habrán matado a Fulano, que no es hombre de ideas

políticas, ni pertenece a las Fuerzas de Orden Público?´! Ya se sabe que asesinar a servidores

de la Ley está bien visto siempre que no perjudique a la estabilización del proceso democrático.

Tácitamente, el asesinato, considerado como una parte de la política, está admitido por el

personal democrático con tragaderas ejemplares. Siendo esto grave de por sí, aún lo es más el

hecho de que esta indulgencia plenaria no sólo devuelve la inocencia bautismal, sino que se

prorroga visiblemente hacia e) futuro. Con el máximo respeto a la opinión más o menos pública

y más o menos especializada, yo veo esta última y cobarde retirada del equipo de la Moncloa

como un cheque en blanco para la guerra civil. La marca de Kerensky ha sido superada por el

mozo de Cebreros y su camarilla, que está dispuesto a permanecer en el Poder hasta el último

policía gubernativo, hasta el último guardia civil, hasta el último miembro de la Policía Armada,

hasta el último presidente de cualquier Diputación conflictiva (o no) y hasta el último español

con ideas políticas (o sea, con carnet de muerto violentamente). Esa voluntad de permanencia

es algo notable y aún me atrevería a decir que noble si se supiese para qué, porque aparte de

permanecer en la Moncloa y charlar con sus amigos y enemigos colaboradores, no hace nada

en beneficio de esa colectividad que ellos llaman el país y que a mí siempre me ha parecido

correcto y natural llamar Patria. Llamar España. Por el contrarío, el cuarentón abulense se

dedica a deshacer España, que estaba bastante bien hecha, con tal energía que aplicada a la

producción de kilowatios nos permitiría exportar electricidad a los Estados Unidos y proyectar

textos políticos de Suárez en la Luna llena para iluminación del mundo occidental.

Comprendo razonablemente que el sínodo de la Carrera, después de escuchar al señor Carro

hablar en contra de la amnistía votase en favor de ella. A mí es el único hombre que estuvo a

punto de hacerme antifranquista. Por otra parte no hay derecho a estimular la afición como lo

hizo, sabiendo que lo que decía era una notabilísima exageración. El señor Carro, que es uno

de los políticos mas funestos de esta tierra tan fértil en ese tipo de productos —nacido en un

ambiente especial que fue el ángel exterminador del Régimen de Franco—, evocó la sombra

desdichada de Luis XVI después de la "amnistía" de la Bastilla...

Ni aún en broma se puede ofrecer miel a un pueblo amargado a grandes dosis de la mañana a

la noche. Eso no es serio, señor Carro. Ahora ya nos tiene a todos, desde el señor Guerra a mí

mismo, que en nada . nos parecemos por fortuna para los dos, esperando el "C´irá" y el chirriar

de la carreta. Supongo que la Pasionaria ya habrá comenzado a hacer punto y algunas otras

diputadas habrán encargado a Paris modelitos "tricoteuse".

— Han tirado a matar en Lasarte.

—¿A quién?

—A un guardia civil.

—|Ah, bueno!...

La amnistía ha comenzado.

Rafael GARCÍA SERRANO

19 — OCTUBRE — 1977

 

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