Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   La guerra de las carpetas     
 
 El Alcázar.    17/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

CRÓNICA DE ESPAÑA LA GUERRA DE LAS CARPETAS

Leía la "Antología poética" da Ramón da Bastera (Ediciones Jerarquía. 1939. Prólogo

de José María de Arellza), cuando me llegaron los periódicos del domingo, con notables

cosas en sus tripas. La referencia del Consejo de Ministros y las declaraciones de Luis

Olarra. entre ellas.

Leo a José María de Areilza sus premoniciones sobre el día en que "se escriba la historia de

las ideas españolas en lo que va de siglo". Anticipa Areilza: "Ese estudio, necesario por otra

parte para conocer la raíz auténtica de las Ideas actuales, llevaré seguramente a quien lo

realice, a otras consecuencias, sorprendentes acaso para muchos, como la de poner en claro

la extraordinaria influencia del pensamiento vascongado, o mejor dicho de los vascongados, en

la trayectoria que va del 98 al 36. Estrepitoso fracaso de las burdas y mezquinas teorías

secesionistas del vasquismo, y hecho real, lleno de profunda significación política del que

Ramón Bastera es ejemplo notable".

Paso la página y leo, también, el soneto "A los jóvenes dolorosos". Vuelvo a hacerlo, aún mes

interesado, después de meditar las declaraciones de Olarra. Admito que tenía razón Areilza en

el prólogo sobre las futuras "consecuencias sorprendentes". Lo explican tres versos del soneto

de Bastera, recitados para la realidad de 1977 que denuncia Olarra: "La general inepcia fue el

veneno / que atosigó tu juventud vehemente. / y de asco y de dolor yo te sé lleno".

Otarra anuncia que España se viene abajo, con tremendo estrépito económico. Las

suspensiones de pagos serán terroríficas en el plazo de treinta días. Estamos en la recta final

del mes espectacular fenómeno catastrófico que desde Rocroi ha conocido la historia de

España. Al apuesto dragón desguazador, dice Olarra, "no le quedan ni vente días. Esté

jugando y contentando a todos y a cada uno de los grupos políticos y así no se ataca el

problema económico, el mes grave del país".

Me pregunto con curiosidad inocente si el verso premonitorio de Bastera y el prólogo a su

antología estaban en una de las cuatro carpetas hacia las que señaló el dedo índice del señor

Suarez cuando decidió el apartamiento de Areilza. Aquellas cuatro carpetas, compendio

minucioso de una singular biografía financiera, política a Intelectual, habían sido compiladas

con amedrentadora eficacia por un servicio que ahora juega las cartas de su supervivencia, en

una lucha subterránea y fea. Sobre esta deslucida batalla parece flotar, como un lema

insuperable, la frase de Franco cuando, años muy atrás, alguien le propuso una condecoración

para un cierto personaje de la actual fontanería revanchtsta: "A los espías no se les condecora;

se les paga". Pero vuelvo al tema: las cuatro carpetas, con su Inmóvil silencio amenazante,

hicieron el milagro de que Areilza marchara sin escéndalo de la jefatura del PP y su segundo

realizara fraternalmente lo que al señor Suarez convenía.

Olarra ratifica aquello que Ricardo de la Cierva vio cuando fue a la Moncloa a comprobar (se lo

reconozco sin reservas) y publicó sus impresiones en un artículo patético. Pero yo me pregunto

cuentas carpetas han contribuido a que el señor Suarez esté ya con un pie sobra el abismo y

cuentas carpetas estaré dispuesto a disparar a la desesperada. La guerra de las carpetas, en

efecto, esté abierta.

Carpetas aisladas, parejas de carpetas, rimeros de carpetas van y vienen por tos artos

espacios de la decisión. Una pasión febril por las carpetas parece haberse despertado entre

cierta clase política. Para su abastecimiento sudan horas extraordinarias los servicios

correspondientes. Entre la letra muerta de la constituctonalidad subvertida, la Inconsti-

tucionalidad del período constituyente y los anchos espacios del arbitrio resolutivo, viajan

veloces las carpetas. Cada folio es una carga de profundidad. Cada fotocopia un torpedo.

Viejas historias escondidas cobran vigor en la rotunda mecanografía electrónica. La

colaboración de Tarradellas con la Gestapo es solo liviano aperitivo, al lado de lo que en otras

carpetas se encierra.

Alguien extraña que las carpetas referentes al señor Suárez casi doblen las del Conde de

Motrico: "¿Cómo un chico tan joven y superficial puede acumular tan abrumadora biografía

impublicada?". A la que un especialista en la tramoya ha respondido: ´Tenga en cuenta que,

pese a su ancianidad, y sus esfuerzos, el Conde sólo consiguió una fugaz experiencia

ministerial. Y además, los de la vieja generación hubieron de habituarse a una cierta formal

moderación en la satisfacción de los apetitos".

En el paroxismo de esta guerra de las carpetas que enlosan el camino tortuoso del poder, no

puede sorprender que los políticos comprometidos en el juego pierdan las carpetas

sustanciales de la dura realidad nacional. La ha sucedido af ministro del Interior, según se

desprende de la lectura de la referencia del Consejo de Ministros: Informó sobre "el desarrollo y

resultado de tas investigaciones y actuaciones policiales llevadas a cabo en Barcelona,

Benidorm (Alicante) y Madrid, contra organizaciones terroristas". El señor Martín Villa olvidó

informar, sin embargo, sobra el desarrollo y resultado de las investigaciones en Guernica,

Bilbao, San Sebastián, etc. Acaso esa carpeta esté vacia, a causa de una prolongación techa

de la amnistía. También es posible que la única fuerza gubernamental allí operante sean las

milicias marxistes que establecen controles, practican detenciones ("El País", 16.10.77, pag.

13) e imponen el anticipo de la ley autonomista de Euskadi.

Admitamos que dice la verdad Olarra: "España necesita hombres independientes, honestos,

con garra".

Y también Bastera:

"Mas el futuro es nuestro y esa gente

que hizo nuestra desgracia, se va al cieno".

Ismael MEDINA

 

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