Autor: Cossío Martínez de Fortún, Francisco de. 
   Desenfreno y austeridad     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC

DESENFRENO Y AUSTERIDAD

SUSPENDIDAS temporalmente las quinielas del fútbol y terminada la Vuelta Ciclista de Francia, la curiosidad nacional ha derivado hacia la Economía.. De esta ciencia abstrusa se ha escrito quizá más que de ninguna otra. Se trata de una metafísica que actúa sobre una realidad tangible, que lleva los nombres de valor, de cambio y de moneda. Parece mentira que unos papeles resobados V unos discos que ya no son, como antaño, de metales nobles, produzcan en los hombres un cúmulo tal di preocupaciones y creen unos problemas tan difíciles de resolver. Cuando surge una dificultad para la circulación e intercambio de estos papeles, en los que sé suele estampar .el retrato de un hombre ilustre, surge la inquietud entre los que los retienen y atesoran, recelosos, de una parte, de adquirir algo sólido y tangible cuyo valor pueda ser permanente, y, de otra, de que, como ha ocurrido en algún país, su hipotético poder se disipe y desaparezca de la noche a la mañana. Quienes poseen papel moneda en pequeñas fracciones son los que pueden dormir más tranquilos y mirar sin sobresalta la movible columna de la Bolsa, aun con menos inquietud que miran la del termómetro.

"Fiare", en latín, es soplar. No sé si inflación está ya admitida en el diccionario oficial, mal lo esté o no lo esté, de tanto oírlo decír ya sabemos lo que significa, con relación a la moneda, el acto de soplar. Era difícil soplar al oro. para que se fuese. Estos papeles, en cambio, al menor soplo, vuelan. Antes se decía que la moneda era redonda para que rodase. Mas rodar por una superficie nos da una mayor seguridad que ver que nuestros signos oara adquirir cosas toman un viaje desconocido por el aire y, en ocasiones, a merced del viento y aun del vendaval. Ya era hora de que los españoles hablasen de algo serio, aun sin entender .de lo que hablan. Se cuenta de Alcibíades que para moderar en los atenienses la murmuración en torno a cuestiones que podían preocuparle, mandó que quitasen la cola a su perro. Sabia ¡medida para que los ciudadanos de Atenas tuviesen un tema concreto y al alcance de todas las inteligencias para animar el diálogo.

El género humano tiene una innata inclinación para hablar, y no de pasada, sino horas y horas, sobre lo que no entiende. En nuestro tiempo, como los sabios no usan ni. hopalanda, ni cucurucho, ni hablan, como decía el Don Hérmógenes de Moratín. en latín y en griego para mayor claridad, se ofrecen a las gentes escritos de divulgación y aun de vulgarización, sobre los temas más abstrusos de Astronomía, de Metafísica, de Política, de Medicina... y, ahora, de Economía. "¿Entiendes, Fabio, lo que voy diciendo?..."

Fabio dice siempre que si, que lo entiende, aunque sospeche que quien lo dice no lo entiende tampoco.

La Iglesia, sabiamente, nos aconseja ante las preguntas difíciles con una frase que encierra mucha miga: "Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder." Y no es cosa de echarse a buscar por el mundo a un sabio doctor que disipe nuestra Ignorancia. Lo mejor es quedarnos en la ignorancia y dejar a los sabios en la paz de su estudio para que nos´ den resuelto el problema y disfrutar nosotros.de su favorable solución. Asi aprovechamos todas las grandes invenciones que nos facilita la vida, ignorando las más de las veces el funcionamiento de su mecanismo.

Pero en cuestiones de Economía el que más y el que menos sabe que quien gasta más de lo que tiene termina arruinándose, y que el ahorrar es buena cosa para precaverse de las contingencias posibles del porvernir. Que no puede gastarse en lo superfluo cuanto es necesario para lo principal, y que gastar lo que se tiene en pura diversión puede traer fatales, consecuencias. Aparentar ser rico cuando se es pobre suele dar malos resultados. En estos casos hay que dar marcha atrás, y más qué buscar remedios a males tan graves, conviene hacer un examen de conciencia e imponernos los sacrificios que sean necesarios para restablecer el equilibrio. El juego, como la especulación, suelen ser muy engañosos, y todo lo que tienen de dulce cuando se gana, tienen de amargo cuando se pierde. Ahora bien: quien especula y juega no debe: quejarse. Eso que llamamos azar, como su nombre lo indica, es inconstante. La fortuna inopinada, en la vida, que hemos conseguido sin esfuerzo suele darnos disgustos. Porque toda la riqueza del mundo que nos da a los hombres los medios para vivir, hemos de conseguirla por el trabajo.

En esto se halla la solución de nuestros males: en trabajar, pensando, que nuestro esfuerzo, sin regateo, sirviendo para todos sirve para nosotros mismos. Que quien rinde poco en la vida no engaña a los demas, sino que se engaña él. Es muy difícil la austeridad después del desenfreno. Quien está acostumbrado a la ganancia sin esfuerzo no se resigna a trabajar. Todos los problemas económicos del mundo son del hombre y para el hombre y es él quien tiene que resolverlos trabajando. La moneda trabajo es la única que no puede mover el viento.

Francisco DE COSSIO

 

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