Autor: Blanco-Soler, C.. 
   La muletilla de siempre     
 
 ABC.    14/04/1960.  Página: 41. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

LA MULETILLA DE SIEMPRE

Acompañábamos hace pocos días a unos profesores americanos en su fugaz visita a Madrid, y Madrid les llegó a deslumbrar, no solo por lo que tiene de urbana belleza, sino porque fúe para silos imagen insospechada. Venían de varios países europeos y recalaron en la tierra de sus mayores, dispuestos a una educada y emotiva conmiseración, dada la idea que aún corre por América en ciertos ambientes burgueses e incluso culturales. Caballerosamente contritos ante la realidad española, expresaban su contrariedad por haber despilfarrado el tiempo en sus andanzas por el Continente, restándolo al que ahora hubieran querido dedicar a nuestra patria. Su sorpresa casi rozaba nuestra humana dignidad, y con hidalga contumacia reiteraban razones y más razones para solicitar nuestra disculpa. Días antes de partir hacia Europa habían hablado incluso con gentes que regresaban de la Península, y éstas mantenían en general el criterio de que no merecía la pena de visitarnos, porque se encontrarían con- la "España de costumbre". Deliciosa muletilla, que nos recuerda la lucha por la independencia de las encantadoras nacionalidades hispanas...´Independencia ayudada en sus "slogan" por los rivales de España en aquella ocasión. No hay más que leer a Borrow para darnos cuenta de que este autor aún sirve de "biblia" para muchos que hablan el idioma de Castilla. Sólo para ´España siguen rigiendo los "viejos" libros y las más zafias opiniones. No han caducado en el ánimo de personas, incluso cultivadas, semejantes engendros, y no es cuento lo sucedido con un subdito anglosajón que, al llegar a Barcelona, expresó su entusiasmo y asombro con estas palabras: • "¡Pero cómo! ¿No fue arrasada por Almanzor?..." Hace pocos meses leíamos una carta de un ciudadano de Centroamérica que se extrañaba .del alarde editorial de una revista española, en un país que suponía con "el espíritu de los godos" (textual). Nosotros rogaríamos a quienes nos visitan que no sean parcos en el elogio merecido, y a quienes aquí residen temporalmente, que sus reiterados viajes a sus respectivos países sirvan para hacer un mínimo de justicia al "milagro español". Milagro realizado contra reloj, en plena convalecencia de una guerra de Liberación y bajo el estúpido bloqueo de pueblos que se suponían victoriosos. El dinero yanqui, que corrió a raudales por más allá de los Pirineos, fue negado a esta vieja y siempre renovada patria nuestra, por un equivocado criterio, del que—lamentable es decirlo—no se han visto, totalmente libres ciertos sectores políticos y financieros de la gran República Norteamericana. Porque si es evidente que el "milagro alemán" es meritorio, fue previa y generosamente financiado, como se financió asimismo la reconstrucción de Francia, la restauración de Inglaterra e incluso el régimen yugoslavo. El "atraso español" es una cantilena que soportarnos con sonrisa, pero a la vez con amargura. Y hay que atajarla con propoganda seria por quienes tienen en sus manos la representación cultural de España en «1 extranjero, dotándoles de los medios que tan ardua labor requiere.

Todavía se habla de la "gripe española", de etiología totalmente ajena a nuestra patria, producto de la guerra del 18, y denunciada por España con un criterio altruista y humano. Y olvidemos el refrán castellano de "que el buen paño en el arca se vende", porque esto sí que es atrasado concepto. La verdad se abre paso tarde y dolórosamente, y hay que airearla cantando la realidad con mesura, sin estridencia alguna, para que, al fin, el necio haga el esfuerzo de cambiar la opinión, que perezosamente mantiene en su ánimo un absurdo panorama de la verdad española. "La física atómica—dejó dicho Einstein—ha transformado todas las cosas de la Tierra, con excepción de nuestra propia manera de pensar..." Quiera Dios que en esto se equivoque el sabio judío, para la lógica y cristiana cordialidad que debe presidir las relaciones humanas.—Dr. C. BLANCO-SOLER.

 

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