Autor: Ramírez, Eulogio. 
   Corruptelas Eclesíasticas     
 
 El Alcázar.    18/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

CORRUPTELAS ECLESIÁSTICAS

Parece que el Sínodo, al menos en Madrid, comienza a dar frutos totalmente podridos: en son de

promover la catcquesis de adultos se suprime o entorpece la catequesis oficial.

En efecto: me ha ocurrido en la parroquia a que pertenezco. Para invitamos a que saquemos ia catequesis

de donde la Iglesia tradicional la puso oficialmente, esto es. al principio de la Misa, apenas clausurado el

Sínodo de la catcquesis, en una Misa dominical, el sacerdote oficiante suprime la homilía obligada,

sustituyéndola por una incitación de una señorita perteneciente a una comunidad catecumenal de otra

parroquia para que participemos en un ensayo de ese género de comunidad que va a iniciarse en nuestra

parroquia. Esta señorita dice haber encontrado en una comunidad catecumenal el fervor y la sensación de

lo divino que no ha encontrado en ninguna otra parte.

Yo he protestado respetuosamente ante mi párroco y ante los tres sacerdotes que escucharon mi denuncia.

Pero estos sacerdotes ponen oidos de mercader a los laicos tradicionales y no respetan nuestros derechos

con tanta solicitud como respetan tes caprichos de los laicos progresistas y marxistas. Yo ya no sé bien

donde voy a poder ir a Misa si me continúan profanando la Misa con interpolaciones y mutilaciones

indebidas.

En una parroquia vecino no solo se hace caso omiso del Misal oficial, sino que llegada la hora de la

comunión, los fieles pueden acercarse a una mesa, tomar por sí mismos la Sagrada Forma, impregnarla en

la Sangre de Cristo consagrada en un cáliz que está en la misma mesa y comulgar por sí mismos sin la

menor intervención del sacerdote. En otra parroquia vecina son numerosas las sustituciones del canon de

la Misa oficial por textos inventados por el sacerdote oficiante, haciendo una Misa que no es la autorizada

oficialmente por la Iglesia.

Y mi párroco me incita: —¡Denuncíeme Vd. al obispo! Pero, ¿para qué? ¿No sabemos de denuncias que

ha hecho al cardenal Tarancón no sólo la Unión Seglar, sino el canónigo lectora) de Madrid, don Salvador

Muñoz Iglesias, en nombre de una comunidad de sacerdotes madrileños, sin que el arzobispo de Madrid

haya hecho el menor caso a las denuncias de tas ¡numerables corruptelas que se producen en esta diócesis

de Madrid?

El Sínodo fracasa: Si en nombre del Sínodo, en mi parroquia, se. suprime la explicación de los textos

sagrados de la homilía, por una invitación a que nos salgamos de la iglesia para conocer los textos

sagrados, para hacer la catequesis fuera de te Misa, es que el Sínodo fracasa.

Es evidente que el problema mas grave de la Iglesia en la Edad Contemporánea es la ignorancia religiosa

de los fieles.

Ciertamente, la catequesis o educación en la fe es hoy más necesaria que nunca. Pero ello lo que revela,

en primer término, (y de ello no parece que haya tenido conciencia la Iglesia del Sínodo) es el fracaso de

la Misa de los catecúmenos, antemisa o, como hoy se prefiere llamarla, «liturgia de la Palabra»: la parte

de la Misa (que no es sólo Eucaristía) en que se leen a los fíeles diversas perícopas de los textos sagrados,

con obligación por parte del sacerdote, de esclarecer y completar lo revelado en esas perícopas con la

doctrina oficialmente aceptada por el Magisterio de la Iglesia.

Sí, pues, la Iglesia primitiva quiso unir en el mismo acto la educación en la fe o catequesis y el sacrificio

eucaristico no hay por qué disociarlos ahora.

Es obligatorio, lógicamente, que el fiel católico conozca el contenido cabal de su fe y tas obligaciones que

ella comporta de cara a la vida práctica, es decir, el verdadero católico debe conocer a fondo el dogma, te

moral, te historia eclesiástica, el derecho canónico, la liturgia, etc.

Ahora bien, como el acto obligatorio más aceptado e idóneo de los fieles católicos es b asistencia a la

Misa en los días preceptivos, lo lógico y conveniente es que se mejore indefinidamente te que hoy llaman

«liturgia de te Palabra», de tal manera que. en la primera parte de te Misa, el católico reciba una completa

y profunda educación en te fe. No hay por qué, pues, sacar de te Misa te catequesis que debe practicar el

sacerdote experto en teología, pata impartir te catequesis en una comunidad catecumenal administrada por

.indoctos, taños, inexpertos en las ciencias sagradas.

Si la catequesis o educación en te fe fracasa dentro de te Misa, «a fortíori» fracasará fuera de la Misa y

dada por legos.

Que sea necesario dar a te catequesis de te Misa otra estructura, una programación mas completa del

contenido de te fe y de te moral católica, o que sea, además, preciso establecer una estructura

dialogal, eso es cosa que la Jerarquia de la Iglesia debiera haber decidido en el Sínodo que se ha

convocado para remediar el lamentable estado de la educación religiosa de los católicas.

El Dios que, según el Evangelio, ha de pedirnos cuenta de toda palabra ociosa y de todo despilfarro,

probablemente pedirá cuenta a te Jerarquía del empecinamiento en te realización de sínodos superfluos

que soto sirven para dirigir a los fieles un mensaje anodino, ambiguo, platónico; o para embrollar los

problemas que, más embrollados por tos padres sinodales de lo que estaban antes dd Sínodo, se le

traspasen al anciano y achacoso Sumo Pbntüce para que tos desentrañe y clarifique. Parece que después

del Sínodo de la catequesis, tes catequesis queda peor que antes del Sínodo ¡Qué tristeza!

Eulogio RAMÍREZ

 

< Volver