Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Los signos de la democracia     
 
 El Alcázar.    05/11/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

LOS SIGNOS DE LA DEMOCRACIA

Un viejo y escéptico amigo dice con acritud que no estamos regidos por una democracia, sino por una

gilicra-cia. Y añade mordaz: "Claro que eso de regir lo empleo tan sólo para entendernos en un lenguaje

convencional, pues esto es el éxtasis del desregimiento". Hay también quien llama a esto una

demenciocracia. Yo sigo quedándome con el término que me sopló el espíritu de mi loco paisano el

Licenciado Vidriera, una noche que, a bordo de la campana que le llevó a ver el saco de Roma, vino con

su fiel ángel Zequiel a asombrarse con el saco político de España: "la termitocracia —me dijo

deslumhrado— hubiera destruido el Imperio Romano en sólo dos años".

Pretendo aligerar hoy el comentario con la referencia informativa a varios signos de la democracia

termitocrática, escogidos de las páginas de los periódicos. No es culpa mia si contradicen de alguna

manera la imagen con que nos atosigan y empachan los equipos publicitarios del Presidente trajinero.

SUPERPACO

El órgano de la Prensa de Estado, el "Arriba" prosoviético del cabreo por la retirada de USA de la OIT,

proclama con entusiasmo la coherencia del Gobierno en la puesta en práctica del pacto da la Mondos.

Vean sus titulares, sobre la silueta en marcha de don Francisco Fernández Ordóñez, a la sazón ministro de

Hacienda: "Programa de austeridad. El Estado, el primero". La austeridad consiste en que el Gobierno ha

reducido drásticamente los Presupuestos del Estado para 1978, que hoy mismo habrán sido enviados a las

Cortes. "En el último Consejo de Ministros —nos ilustra "Arriba"— se decidió asimismo la reducción de

20.000 millones de pesetas sobre la cantidad inicial, que era superior a los tres billones de pesetas".

Creo que la cosa quedará más mona así: 3.000.000.000.000. 20.000.000.000 2.980.000.000.000.

Después de una larga y ardua discusión, el Gobierno del señor Suárez, en un ejemplo desmesurado de

austeridad, ha reducido los Presupuestos del Estado en un 0,015 por 100. Digo que los Ministros se

habrán herniado con el esfuerzo. Pero esa es, a la postre, la muestra más expresiva del talante económico,

social y político de este Gobierno de mascarada que el destino nos ha deparado. ¿Somos tan estúpidos los

españoles como para que nos tomen el pelo de manera tan grosera?

Las soluciones del señor Fernández Ordóñez a los problemas económicos de España son así de

espectaculares e ingeniosas. Sobre una de ellas nos ilustraba días pasados un columnochismoso del

mismo órgano oficial del centro-mar-xismo. Decía que el ministro de Hacienda, para resolver el

gravísimo problema de la RENFE, había decidido desmantelar 6.000 kilómetros de líneas ferroviarias.

Para que ustedes tengan una idea de lo que ello supone, les diré que según los anuarios estadísticos, en

1970 había en España 13.668 kilómetros de vía de ancho normal y 1.969 de vía estrecha. En total 15.637

kilómetros.

En un momento en que todo el mundo está empeñado en potenciar los transportes colectivos, en especial

el ferrocarril como respuesta a la crisis de la energía, al señor Fernández Ordóñez propone reducir a la

mitad los que tenemos, en vez de ponerlos a pleno y racional rendimiento. Aunque la RENFE la dejara el

señor Calvo Sotelo tan destrozada como dejará la UCD, no parece que la mejor política sea la de destruir

en vez de construir.

SUPERORDEN

Un sargento de la Guardia Municipal, antiguo miembro de la Guardia Civil y honesto "maqueto", ha sido

asesinado por un comando de ETA. En todo el espectro democrático ha parecido normal. Es normal,

ciertamente, matar a servidores del orden público y patriotas, sin que se derrame una lágrima de

conmiseración. Pero layl si a un perro derechista se le ocurre dar un tortazo a un comunista. Entonces, el

mundo democrático se conmueve hasta sus cimientos.

Los asesinos del sargento Díaz Fernández (esos dos apellidos le condenaron a muerte) han comunicado a

la afición democrática que "continuarán sus acciones hasta conseguir la expulsión de las Fuerzas del

Orden Público del País Vasco y su sustitución por cuerpos de orden autóctonos". Mandados,

naturalmente, por los asesinos de ETA amnistiados y por estos otros que han "ejecutado" al sargento Díaz

Fernández.

Acaso la casualidad le haya jugado otra mala pasada a los eurotermitas de la Moncloa. Pero al tiempo que

ETA ratifica con el crimen su postura y los amnistiados se presentan como exigentes vencedores, 112

inspectores del Cuerpo General de Policía con destino en Vizcaya y 42 con destino en Guipúzcoa, han

recibido una carta de la superioridad pidiéndoles que elijan nuevo destino en cualquier provincia

española. En los medios próximos al Ministerio del Interior se habla de una inminente reducción de los

contingentes de Policía Armada y Guardia Civil en esas dos provincias, así como la concentración de sus

restos en unos pocos puntos. De otra parte, el Director General de Seguridad habría firmado ayer el

nombramiento de delegado de Gobierno para Orden Público en Vizcaya a un comisario que, será sin duda

pura coincidencia, acompañó en los dos viajes del Mystere a los extrañados de ETA, que tan pocos días

tardaron en dejar de serlo ¿Un dialogante?

El peligro, sin embargo, no está en la ETA. El peligro mortal está en la urtraderecha, que el señor Rosón

perseguirá sin piedad, como un Harrelson cualquiera. El señor Rosón ve ahora enemigos ultraderechistas

de la democracia igual que antaño veía por todas partes enemigo» del PAL. Le va a suceder lo que al del

chiste del cocodrilo: un día encontrará un joven y apuesto "guerrillero de Cristo Rey" débalo de la cama.

Lástima grande que tales entusiasmos persecutorios no los demuestre también el nacionalrodolfismo en la

persecución de malhechores marxistas. A estas horas sabríamos algo de los asesinos de Unceta y sus dos

escoltas.

Ismael MEDINA

 

< Volver