Autor: Arespacochaga, Beatriz de. 
   Cinco mil personas en Paracuellos  :   
 Blas Piñar presidió la misa por los asesinados del 36. Gritos y alusiones contra Santiago Carrillo. 
 Hoja del Lunes.    07/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Cinco mil personas en Paracuellos

Blas Pinar presidió la misa por los asesinados del 36 Gritos y alusiones contra Santiago Carrillo

MADRID. (HOJA DEL LUNES.)—De cinco a seis mil personas asistieron ayer en Paracuellos del

Jarama a la celebra» ción del cuarenta y un aniversario de los que fueron allí asesinados en el año 36.

Poco antes de las diez de la mañana comenzaron a llegar coches particulares cargados con vamos de

flores que eran colocados por los familiares, da modo indistinto, entre los´ e s p-a ci o a marcados como

fosas.

Unos doscientos cincuenta militantes de Fuerza Nueva formaron "calle" a lo largo de la entrada de la

ermita, en la que se celebró la misa, que fue presidida por el jefe nacional de este partido, don Blas Pinar.

Al término de ésta, el presidente de la Junta Provincial de Fuerza Nueva expresó la congoja que el ao-i

to ! producía por "aquellos que, sin amnistía posible, fueron asesinados por la horda roja". Seguidamente

se dio lectura a un poema a propósito, para dar luego paso a la intervención de Blas Piñar, que, entre otras

cosas, dijo: "Entre la ingente multitud que viera San Juan estarían loa doce mil señalados de Paracuellos

del Jarama. Aquel genocidio tuvo lugar el 7 de noviembre, cuando las fuerzas se acercaban a Madrid y se

cumplía el primer aniversario de la revolución bolchevique." Dijo también el señor Pinar que desde

entonces han tenido lugar nuevos genocidios, como los de Vietnam, Corea del Norte, Cuba, Angola,.

Camboya y Etiopía.

Los gritos de ¡Franco, Franco!, ¡Blas Piñar! y el canto de "Yo tenía un cantarada" y el "Cara al sol" se

sucedieron continuamente a, lo largo de la celebración. Banderas de España, Falange y Fuerza Nueva no

cesaron de enarbolarse, incluso en una marcha iniciada por algunos de los falangistas a la Cruz de los

Caídos.

Militantes con boinas rojas y camisas azules presentaron saludo, con la mano en alto, ante uno de los

monumentos a los muertos, en el que fueron colocadas cuatro coronas de laurel. Desde allí se rezó una

oración, para entonarse luego loa himnos falangistas.

No hacia falta recordar nada, en la mente de todos los familiares o amigos de los ejecutados estaban los

nombres da los muertos. Se oyeron comentarios en contra de Carrillo. A la entrada

del cementerio ondeaba una gran bandera española con las "palabras de "Carrillo, asesino".

B. de A.

 

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