Autor: Ramírez, Eulogio. 
   Ateismo del P.S.O.E.     
 
 El Alcázar.    10/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ATEÍSMO DEL PSOE.

La forma más segura para hacerse cargo de la condición atea de los socialistas españoles y, por tanto, de

la confesión atea del PSOE, es leer su prensa, en la que inopinadamente se les escapan los gazapos ateos,

de los que tal vez ni tienen conciencia algunos de esos socialistas. Tal es el caso de un reciente número de

«El Socialista», órgano oficial de opinión del PSOE.

En efecto, el diputado del PSOE, Gregorio Peces-Barba (el cual se dice creyente, sin saberse bien de qué

es creyente), comienza de esta guisa un artículo en dicho semanario, bajo el título de «El divorcio y el

creyente»: «El divorcio, como ruptura del vínculo matrimonial, no es un tema que afecte en modo alguno

a la fe religiosa... Sólo desde una interpretación constantiniana de la fe, que pretende mantener el dominio

de la Iglesia sobre aspectos de lo temporal, se puede sostener, con apoyo de la ideología del derecho

natural, que es una ideología superada en el pensamiento inaceptable». Otro exponente del PSOE.

Baqueano, afirma en el mismo número de «El Socialista»: fA Fraga) «Le hubiese convenido, antes de

escribir lo que hemos reproducido, echarle un vistazo a algunas páginas de Ortega y Gasset y se hubiera

enterado de que la vida no tiene ningún sentido ni lo necesita, porque tampoco tiene más justificación que

ella misma».

Como se ve, desde las páginas de «El Socialista», los doctores de socialismo no sólo hacen profesión

tácita de ateísmo, sino que tratan de inculcarlo en las masas, porque eso es precisamente ateísmo, tratar de

evitar que la Revelación de Dios sea determinante de la vida humana. Peces Barba expulsa a Dios no sólo

del matrimonio, sino de la vida entera, al tachar de «ideología» a la Ley natural, substante en la

conciencia humana, participación de la naturaleza humana en la Ley eterna promulgada por Dios. Según

esa concepción, que la Iglesia ha conocido a través de la Sagrada Escritura y de la que el Magisterio de la

Iglesia siempre se ha titulado único intérprete fiel, el capítulo que afecta al hombre, en ta Ley eterna (la

cual regula todo el cosmos) sería la Ley natural. Por su parte. Baqueano niega toda Trascendencia, todo

más allá del hombre, de las cosas y de la vida, en un ateísmo perfecto. Ya decía Feuerbach que el ateísmo

perfecto es aquel que no se limita a negar a Dios, el sujeto, sino que niega incluso sus atributos: la

Eternidad, la Transcendencia, la Omnipotencia creativa del mundo y del hombre, la Ley moral o natural,

etcétera. Está claro, pues, que la dogmática y la confesión socialista lleva a estos hombres al ateísmo:

como se advierte, el «cristianismo» de Peces-Barba es un «cristianismo» ateo, un cristianismo que sustrae

a Dios la vida humana, «lo temporal». Pero está claro que no sólo por la lectura de la Biblia y de la

doctrina de la Iglesia, sino por el examen de nuestra propia conciencia, percibimos que Dios es totalitario,

absorbente de todo. Si ha dotado al hombre de libertad es únicamente para que, conocido el bien y el mal

con la inteligencia, el hombre utilice su libertad para hacer el bien y repudiar el mal. Negar esta verdad

elemental de la fe católica, como parece negarla Peces-Barba y la niega implícitamente Baqueano, es

estar separado de la comunión católica de hecho. Peces-Barba no es ningún doctor ni definidor de la fe

católica. Y unos días después de su artículo en «El Socialista», sustrayendo el matrimonio a la

competencia de la Iglesia, tenemos en «ABC» (5.XI. 77) esta noticia: «Pablo VI insiste en la

indisolubilidad del matrimonio»... «Después de resaltar la indisolubilidad del vínculo matrimonial, que

representa la fidelidad de la alianza entre Dios y los hombres el Pontífice dijo que los que viven en la

situación de ilegitimidad no queden excluidos de vuestra reflexión y atención.» ¿Puede pedirse mayor

intervención de la Iglesia (del Papa y de los creyentes católicos) en el matrimonio? Es lo mismo que

acaba de decir por TVE el cardenal Tarancón y lo que ha dicho siempre la Iglesia: el matrimonio es

indisoluble no sólo por el sacramento, sino por derecho natural. Y este derecho o Ley natural admite muy

pocas excepciones, las que señalan los que han recibido de Dios el poder de atar y desatar en la tierra. Y

esto, en la Iglesia pre-constantiniana, constantiniana y pos-constantiniana, mal que le pese al profesor de

Derecho natural y Filosofía del Derecho que es Peces-Barba, y que si fuera consecuente debiera dimitir

como tal, puesto que el derecho natural es para él ideología, y un hombre de partido y de ideología no es

idóneo para explicar neu-tralmente las ideologías a universitarios.

Lo que resulta, pues, absolutamente claro es que hasta los llamados «creyentes» son exponentes y

promotores de ateísmo en el PSOE (r), con lo cual se hace patente el hecho de que la profesión del

verdadero socialismo sólo es compatible con la profesión de un «cristianismo» sin Dios, es decir de una

ideología pseudocristiana. El socialismo hace de reductor del cristianismo a una fe vaciada de lo que es

substancial y específicamente cristiano.

El socialismo español, pues, ateíza y, por tanto, deshumaniza, contribuye a la infelicidad de los españoles.

Baqueano, en esa otra página citada alude a Ortega y no quiere conocer esta otra página de Ortega: «Yo

no concibo que ningún hombre, el cual aspire a henchir su espíritu indefinidamente, pueda renunciar sin

dolor al mundo de lo religioso; a mí, al menos, me produce enorme pesar sentirme excluido de la

participación en ese mundo. Porque hay un sentido religioso como hay un sentido estético y un sentido

del olfato, del tacto, de la visión». El socialismo español pretende reprimir a Dios, cultivar el ateísmo, que

no sólo hace insatisfechos e infelices a los Ortega, sino a los Sartre. ¿O no es testimonio de horrorosa

angustia la que confiesa Sartre en «Les mots» por causa de su ateísmo?

Eulogio RAMÍREZ

 

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