Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Europa está lejos     
 
 El Alcázar.    11/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CRÓNICA DE ESPAÑA EUROPA ESTA LEJOS FINALIZADO

Otro nuevo viaje de su programa de relaciones públicas, habremos de preguntamos con

honestidad: ¿Qué ha traído en el bolsillo el señor Suarez de su periplo europeo, aparte de los

obsequios protocolarios? Y con pareja honradez habremos de responder Nada tangible.

Por grandes que sean la ingenuidad, la tosquedad y ta poquedad políticas del titular de Asuntos

Exteriores, no creo que se previnieran otros resultados distintos. En Europa no se trataba de

cambalachear con grupos parlamentarios que parecen concebir b política como una enorme

chatarrería. Con Europa tenemos muchos y fuertes contenciosos sin sustanciar. Por el

contrario se acrecen a medida que transcurra el tiempo.

Nuestro problema nace en parte de no haber sincronizado el tempus de nuestra crisis con el

europeo. Pero lo importante para el señor Suarez cuando se hizo cargo del segundo Gobierno

de la Monarquía no era la economía, sino la politica. O si se quiere, su política. Un animo

político mas previsor y una razonable jerarquización de los objetivos por los tres Gobiernos de

ta Monarquía, nos hubiera permitido, cuando menos, unas mayores reservas de energías

desde las que emprender la reconquista a cara de perro. Pero al no haberlo hecho así,

afrontamos b punta mas agreste de la crisis con un cuerpo social y político extenuado. Así es

casi imposible remontar.

Nuestro primer gran tropiezo, que el señor Suárez deberá haber calibrado antes de satisfacer

sus apetencias viajeras y de retrato, reside en b evidencia de que, ante tas dimensiones

agoreras de b crisis económica mundial, tas naciones se han vuelto agriamente

protecctorestas. El signo distintivo da ta pofitica da los Estados en el tramo final de 1977 es el

proteccionismo económico. Si ademas de ta competitívidad tradicional de buena parta de

nuestros productos agrarios y de ta competitívidad en marcha de algunas producciones

industriales, sumamos ta profunda inquietud que se ha adueñado de la opinión pública

internacional, deberemos admitir dos hechos decisivos: Las naciones se cerraran como ostras,

envueltas en el duro caparazón proteccionista. B viejo y cascado aforismo «exportar más e

importar menos» no sólo se llevara al control puntilloso del comercio exterior. Los productos

agrarios españoles seran tas víctimas propiciatorias de esas barreras.

En los actuales momentos a nadie le interesa la ampliación de la Comunidad Económica

Europea. La entrada de nuevos miembros se contempla con temor, con recelo y, según se ha

demostrado, incluso en algunos casos con ira. El señor Suárez ha vuelto de sus giras europeas

casi en blanco, por la sencilla razón de que en Europa apenas si hay nada que ofrecer a los

españoles salvo el retomo de nuestros emigrantes.

Lo mas normal es que ta situación empeore progresivamente en el mundo y que, en

consecuencia, los instrumentos defensivos se afilen y completen. En tatas condiciones sería un

sueño loco aguardar al ingreso rápido en ta Comunidad. Para España apenas si existen

posibilidades de establecimiento de un régimen de transición. No hay otra alternativa que

aguardar pacientemente y jugar con todas sus consecuencias otra partida.

Pero no sólo tes naciones recurren a te vieja barrera defensiva del proteccionismo. Un estudio

más detenido de las economías internas de numerosas naciones, da te impresión de hallamos

inmersos ya en unas economías de guerra. ¿Acaso no estaremos librando de hecho una sucia

y equívoca tercera guerra mundial, con múltiples escenarios?

Los signos de esa guerra son evidentes. Los españoles estamos hoy casi circundados de focos

fuertemente conffictivos. sin desconocer que nuestro propio sotar puede ser también escenario

de encuentro. La guerra en el Sahara podrá estator abierta o formalmente en cualquier

momento. Portugal puede ser escenario a muy corto plazo de espectaculares acontecimientos.

¿Y España? Si no queremos deslizamos por ase tobogán sin posible retomo, hemos de hacer

nuestra propia política. Hemos de adquirir conciencia de nuestro interés nacional y educar al

pueblo para emprender una dura y larga marcha hacia el bienestar.

Ismael MEDINA

 

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