Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   La realidad es otra     
 
 El Alcázar.    14/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CRÓNICA DE ESPAÑA

LA REALIDAD ES OTRA

Se puede escribir desde afuera ana crónica sobre la actualidad política española? Con modestia y sin

ánimo de justificarme, debo declarar que es aconsejable hacerlo. O al menos, acometer el intento.

La primera cuestión que se plantea es de perspectiva. Los temas españoles pierden en el extranjero su

dimensión acuciante y dejan en el camino buena parte de su carga anecdótica, casi en la misma medida

que la enriquecen los problemas de la nación por la que uno transita. Aun a riesgo de recaer en otro lugar

común, también debo advertir que es conveniente al observador ese plano que le facilita separar con

nitidez lo accidental de la categoría.

Hemos de considerar como circunstancial, por ejemplo, la nueva intervención parlamentaria del señor

Suárez. No lo digo porque su disertación haya carecido de novedad y reiterado los lugares comunes a que

nos tiene acostumbrados. Lo señalo como referencia. En la Prensa internacional es difícil hallar alusión

atendible a este nuevo ocioso movimiento retórico del presidente del Gobierno.

Sin temor a equivocarme, puedo adelantar una primera impresión de periodista español en viaje por el

extranjero: el interés hacia la experiencia democrática española ha decaído bastante. Aquel

deslumbramiento inicial, de que tanto se beneficiaron el señor Suárez y los socialistas, ha sido sustituido

por un cierto clima de prevención o de duda reflexiva, cuyo primer elemento de manifestación suele ser el

que a veces califican los diplomáticos de "distante compostura informativa". Además, la situación

internacional se torna de día en día más delicada, la crisis económica mundial se acentúa, los problemas

interiores de los Estados europeos se agravan..., y respecto a la Península Ibérica existe hoy muchísima

mayor expectación por lo que pueda suceder en Portugal que en relación al proceso de degradación de la

"vía española hacia la democracia".

La buena disposición y la paciencia de un excelente amigo y fino prosista, me han dado la oportunidad de

recorrer buena parte de Europa a golpe de rueda, es decir, a ras de suelo. Ello significa poder irrumpir con

cierto desahogo en el mundo de las preocupaciones ajenas y en el hallazgo de las inquietudes cotidianas

de cada ciudadano europeo que trabaja, come y suma su pequeño mundo al resultado global de la

Historia.

Creo estar en condiciones de atestiguar que las minorías intelectuales y universitarias encaramadas al

carro de la inquisición marxista, se sienten extraordinariamente excitadas ante la eventualidad de revivir

en España, con dimensión de ejemplaridad universal, una situación tremante, caso de ópera wagneriana,

similar a la construida y frustrada en torno a la ruptura interna que vivió nuestro pueblo en mil

novecientos treinta y seis. Esas minorías viven respecto a España una exaltación casi enfermiza. Parecen

necesitar imperiosamente que se consume en nuestra Patria la vuelta radical de la tortilla. El alcance de

este planteamiento lo expresó con frialdad aleccionadora una reciente instrucción soviética a los centros

nerviosos del Agit Prop: "Es preciso favorecer la aceleración del proceso español, en atención a la actual

situación internacional. Una implantación de la democracia socialista en España podría ser presentada

como una victoria definitiva sobre el fascismo, lo cual desmoralizaría a los regímenes que en América

latina imitan al franquismo como sistema susceptible de conducirlos al desarrollo. La abundancia de

regímenes militares en ese continente y las noticias que existen sobre la inminencia de golpes militares en

otros, nos requieren a ana intensificación de nuestros programas en España, los cuales deben atender

también a no dejar aislados a nuestros compañeros portugueses, cuya situación se hará muy precaria en

los próximos meses".

Las otras gentes, esa mayoría en la que echan sus redes electorales en Europa el populismo nacionalista y

el populismo socialista, muestran una inquietud creciente en relación con España. Comienzan a ver

nuestros problemas desde sus propias preocupaciones nacionales. A ello ha contribuido mucho la

intensificación del turismo europeo de masas a nuestra Nación, durante el pasado verano y al socaire de la

devaluación de la peseta. Los turistas europeos parecen haber traído una imagen preocupada de España, ai

constatar la similitud de ciertas situaciones fundamentales de quiebra. Pero, sobre todo, la pasión

desmedida que nosotros parecemos vivirlas.

Resulta lógico que me haya impresionado especialmente, en orden a la contemplación de España, desde

otro escenario de la crisis mundial, este párrafo estremecedor de Frieddrich Engels: "La ironía de la

Historia mundial da la vuelta a las cosas. Nosotros, los "revolucionarios", los "derrocadores",

prosperamos mucho más en base a métodos legales que a métodos ilegales y al derrocamiento mismo.

Los partidos del orden, según se autodenominan, perecen bajo las condiciones legales creadas por ellos

mismos. Afirman desesperadamente, junto con Odilon Barrot: la legalidad es nuestra muerte".

Desde una profunda inquietud de futuro, proclamo haber hallado en este texto de Engels un definitivo

juicio crítico a la actual situación española. ¿Habrá llegado, acaso, el momento en que la salvación de una

patria deba fiarse a la ilegalidad de quienes la aman desde la legalidad y la libertad?

Ismael MEDINA

 

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