Autor: Llansá, Jaume de. 
   Para algunos partidos, Cataluña es una Nación     
 
 El Alcázar.    15/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

PARA ALGUNOS PARTIDOS, CATALUÑA ES UNA NACIÓN CRÓNICA DE CATALUÑA por

Jaume de Llansa.

Mientras los partidos catalanes con representación en el Congreso, por declaraciones de sus líderes

visibles, manifiestan, en líneas genéricas y sin profundizar, su satisfacción y su apoyo a los resultados del

ampulosamente bautizado "Pacto de La Moncloa", las sindicales "catalanas" de varías siglas y

obediencias políticas, unas con mayor agresividad que otras —las primeras, dependientes de socialistas—

, rechazan su contenido, muy especialmente por no haber sido llamadas a la mesa negociadora ni a los

bien servidos manteles del anfitrión señor Suárez González.

Sólo tres grandes periódicos barceloneses han expresado editorial-mente su valoración y su opinión, al

respecto. «El Correo Catalán» alaba a —denominación italiana— «las fuerzas del arco constitucional»

que acudieron a la llamada y negociaron con el Gobierno, y ataca a todas aquellas otras «fuerzas no

parlamentarias» que «están en contra de la opinión de los legítimos representantes de la gran mayoría del

electorado». «Mundo Diario» lo apoya en bloque, pero reclama también «un compromiso político», al

tiempo que recae, una vez mas, en sus críticas a «los fascistas» contra los que hay que ir para «erradicar

los comportamientos autoritarios». Finalmente, «La Vanguardia» califica de «reunión histórica» a la

habida, y de «gran trascendencia política»; añade que «no se trata de imitar el ejemplo italiano», tampoco,

al menos por ahora, de ir «en la dirección de un Gobierno de concentración»; y que dicho «Pacto»

necesita el complemento «de un acuerdo que habrá que hallar en próximas negociaciones de aspectos

políticos de conclusión bastante más difícil».

Por su parte, el empresariado, en términos generales y por medio de algunos de sus portavoces y diri-

gentes más calificados, hablan con contenidas reservas sobre «algunos puntos positivos» y otros «puntos

negativos y conflictivos que hay que discutir, cuya discusión no será fácil».

PARA PARTIDOS, SINDICALES, ORGANISMOS, ETC., CATALUNYA ES UNA NACIÓN

Catalunya no está pablada sólo por catalanes puros y por la doble línea familiar —casi un cincuenta y dos

por ciento de la población catalana no es catalana total, ni parcialmente—, ni tampoco hay una sola

cultura catalana puesto que hay otra «no catalana» que tiene gran vitalidad y su propia configuración

vivencial y existencial.

A pesar de esa realidad, fácilmente contrastable por quien quiera verla «in situ» objetivamente, actuales

partidos políticos, sindicales, organismos, entidades asociativas, los mismos parlamentarios de Catalunya,

ponen toda su carga política y polémica en comunicados y en denominaciones en asignar a Catalunya el

título denominativo y denominador de «Nación». No entrando ahora en su acción, la de cada uno en

concreto, he aquí algunos ejemplos:

Comisión Nacional de Catalunya de CC.OO.; Comisión Nacional de «Justitia i Pau» de Catalunya;

Comité Nacional de Catalunya de la USO; «Manifest» para una cinematografía nacional catalana;

Conferencia Nacional de Bachilleres de la Juventud Comunista de Catalunya; «Manifest» para la

independencia nacional de Catalunya y de los Paísos Catalans; Comisión Nacional de partidos políticos

para la política municipal de Catalunya; Comisión para la reivindicación de una televisión nacional de

Catalunya; Comité Nacional Ejecutivo del PSUC; Comisión para la recuperación del deporte nacional de

Catalunya...

Podría añadir bastantes más denominaciones de entidades y organismos. Pero basta con los enumerados,

creo.

ALGO MAS SOBRE TV

Nombres «punteros» de TVE en Catalunya desde su fundación, que aparecían en imagen «en pantalla» o

hablaban por los micrófonos de RNE-Centro Emisor del Nordeste, eran Juan Viñas, Federico Galio

(gobernador aún de Murcia), Juan Armengol, Salvador Escamilla, Jorge Arandes (actual director-gerente

de TVE en Barcelona), Luis Ezcurra (varios años en el cargo que ostenta Arandes).

Tanto Federico Gallo como Jorge Arandes debieron su promoción —dejando a un lado, sin

desvalorizarlos, sus méritos profesionales— en la TVE «franquista», diversos y varios, siempre de

categoría ascendente regional y nacional, a la amistosa protección promocionadora del que ahora es

presidente del Gobierno del «Estado Español», también ganador de su carrera en las «carreras

franquistas», don Adolfo Suárez, desde que fue estrella política ascendente en TVE.

Jorge Arandes, por tanto, es lo que es gracias a haber sido constante en su dedicación profesional a la

TVE «franquista». Pero, al igual que el señor Suárez González, ha estimado que su actuación debe de ser

«democrática» y por estar en Catalunya, catalanista.

He ahí por qué ha aprovechado la nueva «estructuración» catalana de TV en Catalunya —y de ello ya he

hablado en crónica anterior—, para hacer totalmente catalán el espacio «Miramar», dejando a los millares

de catalanes que no hablan catalán sin espacio informativo de Catalunya; y, por otro lado, también ha

aprovechado la ocasión para expulsar de los servicios informativos de TVE —todavía «española»— aquí

a personas que, como él, fueron profesionales de la televisión y de la radio «franquistas», bajo el pretexto

de que no hablan catalán, lo que no es verdad en varios casos; hombres y magníficos profesionales, de

bien probadas competencias en publicaciones prestigiosas escritas de Barcelona y autores de libros varios

de ellos premiados, como Julio Manegat, Pascual Maisterra, Delgado Carrero, Juan Segura Palomares,

quien, «hatillo» que es, supo ver llegar a tiempo la tormenta y pidió y consiguió pasar a «informativos

deportivos». He hablado con algunos de estos magníficos profesionales y compañeros del periodismo

catalán, y no han recibido ni indemnizaciones ni siquiera satisfacciones humanas de quien era, como ellos

fueron, hombres de la Información en radio y TV, claro que han estado en desventaja frente a Arandes,

porque éste se ha entregado a Suárez y a los catalanistas que reclaman TV catalana, en catalán y para los

catalanes —no los españoles no catalanes que viven y trabajan en Catalunya—, y exigen que no haya en

Catalunya una «TV espanyola» y sí una «televisió en cátala per els catalans».

«Nos tratan —me dijo uno de esos grandes profesionales del periodismo— como si llevásemos «cruces

gamadas» tatuadas en el pecho. ¡Es de asco; es para...!».

 

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